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He jugado a Guacamelee 2 y ahora sé con certeza que el regreso del Mexiverso va a ser para enmarcar
Análisis

He jugado a Guacamelee 2 y ahora sé con certeza que el regreso del Mexiverso va a ser para enmarcar

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Me reía cuando mi abuela decía que el tiempo volaba, pero veo que hace ya cinco años del lanzamiento del primer 'Guacamelee' y pensando en lo rápido que ha pasado hasta se me queda mal cuerpo. Eso también supone que el juego original lo tengo presente pero no recuerdo mucho de lo vivido a los mandos. Que me gustó, que me encantó zurrar esqueletos y que había algo de plataformeo un poco desafiante.

Por suerte la llegada de 'Guacamelee 2' me ha refrescado la memoria. No por estar ante más de lo mismo, más bien por recordar hasta dónde llegaba la primera edición y qué mejora en esta segunda entrega. Juan ha vuelto con fuerza y con más ganas que nunca de que, dentro de cinco años, lo recordemos con el mismo cariño.

El regreso de Juan Aguacate

Entre lo ocurrido en el primer juego y el segundo pasa algo más de tiempo. Siete años, en concreto. Juan rememora sus días de gloria antes de mostrarse apalancado en el sofá. Lo que antes era luchar contra monstruos de ultratumba ahora se limita a tener que ir al pueblo a comprar aguacates. Pero si algo te asegura el Mexiverso es que tarde o temprano algo volverá a torcerse.

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En este caso el intento de robo de unas piedras místicas que esconden el secreto de un guacamole divino capaz de conferir poderes. Una buena razón para que Juan vuelva a colocarse los calzones y corra de aquí para allá en modo metroidvania para conseguir nuevos poderes y ataques que le permitan llegar más lejos en el mapa y la historia.

Hay tres grandes novedades que ya se palpan en las primeras horas de juego que he pasado con él. Los nuevos poderes son el gran reclamo, en este caso ataques para el modo pollo (la transformación más épica nunca vista en un superhéroe) y otros como agarrarte a ciertos puntos del escenario para salir despedido en una dirección. Una característica que me ha recordado a 'Ori and the Blind Forest'.

Junto a ello está la posibilidad de ir mejorando árboles de habilidades para mejorar los ataques y condiciones del bueno de Juan. Una buena razón para rebuscar entre el escenario otro puñado de monedas que sumar a tu cartera, especialmente si eso engloba enfrentarte a alguno de los desafíos que copan las habitaciones más recónditas, en su mayoría retos en los que exprimir las habilidades plataformeras del personaje.

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Un plataformas muy divertido y desafiante

En último lugar está el cooperativo a cuatro bandas, un sistema que va añadiendo más o menos enemigos para ajustar la dificultad pero que, al menos personalmente, me acaba resultando un poco caótico. Los que hayáis jugado a cuatro bandas a títulos de plataformas exigentes (me viene a la cabeza 'New Super Mario Bros.' aunque se parezcan lo que un huevo a una castaña) sabréis por dónde van los tiros.

Al final creo que la opción está genial, pero es un juego que se disfruta más en solitario. Aprender a superar cada reto de saltos y hacer frente a los enemigos a base de golpes, agarres y esquivas, produce una sensación muy satisfactoria cuando todo sale según lo planeado. Es de esos juegos de los que es difícil apartarse, que se presta mucho al modo maratón y a acostarte por la noche viendo saltos y calaveras mexicanas por todos lados al cerrar los ojos.

Queda por ver cómo se mantiene todo ese conjunto superado el primer tramo, pero por historia, sentido del humor y facilidad a la hora de engancharte y saber cómo continuar, va a ser muy difícil salir con un mal sabor de boca de 'Gucamelee 2'. Lo sabremos muy pronto con nuestro análisis y, a partir del 21 de agosto cuando llegue a PC y PS4.

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