Hemos asistido a la presentación de Riders Republic en el E3 2021 y nos ha cautivado por las razones equivocadas
Análisis

Hemos asistido a la presentación de Riders Republic en el E3 2021 y nos ha cautivado por las razones equivocadas

Entiendo hasta qué punto va a sonar raro esto, pero le tengo muchas ganas a Riders Republic. Si bien lo poco visto hasta ahora parece tropezar con las mismas piedras que otros títulos recientes de Ubisoft, también es cierto que mi atención hacia el juego tras haber asistido a su presentación va por otro camino.

Me sobra bastante esa estética de canalleo a lo videoclip de american punk de los 90, los bailes de la gente cuando estás intentando disfrutar de las vistas y, por lo general, esa intención de querer llevarlo todo a lo social acompañado de jugadores que no conozco y que no podrían importarme menos.

Rascando para encontrar oro

Igual empiezo con mal pie porque al final Riders Republic deja muy claro que va de eso, de tener a otros 50 jugadores en pantalla y competir de forma casual o competitiva en pruebas de snowboard, bmx, traje de ardilla, esquí, un traje de alas con cohetes y una bici con la misma configuración.

Y precisamente por ello no tengo ninguna intención de alargarme más en eso, porque al final ese resumen es el que ya habrás deducido por el vídeo o la típica vomitada de datos que acabarás leyendo por ahí tarde o temprano. No, me gustaría aprovechar para ir un poco más allá e intentar explicar por qué me llama la atención un título que parece tener todo lo que me saca de mis casillas de la corriente de juegos actual.

La razón está en otra lista de datos, en la que menciona todos los Parques Nacionales de Estados Unidos que servirán de escenario para esas carreras: Bryce Canyon, Yosemite Valley, Sequoia Park, Zion, Canyonlands, Mammoth Mountain y Grand Teton. Una colección de algunos de los paisajes más bonitos que han pasado por mis ojos y que, aunque sea a base de empujar a otros jugadores por un barranco, pienso disfrutar de la forma más relajada y antisocial posible.

Ubisoft ya ha demostrado en más de una ocasión que lo de replicar escenarios reales se le da de maravilla, y ningún floss de un niñato con cresta y gafas steampunk va a impedir que lo goce, pico a pico y salto a salto. Tal y como hice en su día con Steep, pienso jugar a esto completamente a mi bola.

¿Es Riders Republic para mí?

Afortunadamente no parece que el juego me lo vaya a poner difícil. Además de poder moverte por ahí a placer -vas a pata y abres una rueda de selección para elegir el vehículo al que quieres saltar en cada momento-, no todas las carreras y pruebas están atadas a esos eventos multitudinarios de los que hace gala el juego de forma promocional.

Riders3

Con 50 jugadores en nueva generación -unos 20 en las anteriores- he visto pocos choques que resulten realmente molestos. A falta de probarlo de primera mano, la sensación es que los jugadores fluyen. Sin atravesarse como fantasmas, pero también sin golpearse o empujarse en exceso.

Igual de simplificado parece el sistema de trucos de cada modalidad, que no parece ser demasiado exigente a la hora de clavar el movimiento al tocar el suelo y, de hecho, incluso apunta a tener algún tipo de automatización en el aterrizaje para jugadores menos experimentados.

Me faltan un skate y un long para los pocos asfaltos que se ven, pero tampoco parece que vaya a echarlos mucho de menos. A Riders Republic no vengo ni por eso, ni por lo social, ni por el resto de vehículos. Vengo por El Capitán de Yosemite, por el Fairyland de Bryce Canyon o el Devil’s Postpile de Mammoth. Ubisoft, no me falles.

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