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Immortals Fenyx Rising: he vuelto a jugar cuatro horas al nuevo mundo abierto de Ubisoft y me ha dejado con ganas de más
Análisis

Immortals Fenyx Rising: he vuelto a jugar cuatro horas al nuevo mundo abierto de Ubisoft y me ha dejado con ganas de más

La aventura de Immortals Fenyx Rising ha resultado ser el juego de lo que no esperaba. No esperaba reírme con él, no esperaba picarme con sus combates, tener que reducir la dificultad porque había entrado una pelea para la que no estaba preparado, y tampoco tener ganas de seguir jugando tras cuatro horas de vicio ininterrumpido.

Un juego que, con todo lo visto entre esta y su anterior previa, ha conseguido sorprenderme allí donde no esperaba que lo hiciese. No sólo en lo bueno, algo relativamente fácil para un fan del estilo Ubisoft, sino también en lo malo. No puedo evitar tener la sensación de que algo raro ha ocurrido en Immortals Fenyx Rising durante su desarrollo.

Con el humor por bandera

En esta ocasión ha tocado centrarse en la historia. Lejos de saltar a una parte en la que Fenyx ya cuenta con la mayoría de poderes y en la que la trama ya está más que asentada, hemos podido jugar desde el principio y completamente en castellano.

Sabemos de dónde venimos, hacia dónde vamos, a quién nos enfrentamos y por qué lo hacemos, lo que siempre es de agradecer en cualquier historia. Pero también que las buenas sensaciones que se despertaron en la anterior demo en lo que respecta al tono de la trama siguen ahí.

La narración de Immortals Fenyx Rising está constantemente apoyándose en la ironía y lo cafre que tan bien le pega a los mitos y leyendas de la mitología griega, rompiendo constantemente la cuarta pared y mofándose del día en que Zeus decidió convertirse en algo para cepillarse a otro algo.

Lo hace sin perder ese tono infantil del que ha hecho gala desde su anuncio, casi como esas bromas de Pixar que sólo pilla media parte de la sala. Un complemento perfecto a ese estilo cartoon y golpes absurdos con los que estoy seguro que mis hijos reirán a carcajadas.


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Un mundo abierto que da gusto explorar

Lejos de ser algo puramente anecdótico es una estrategia que le viene de perlas al juego. Como en un Assassin’s Creed, a veces los paseos son largos y se agradece tener una narración que va comentando la jugada poco a poco.

Es uno de esos juegos que acabas apreciando más a los mandos que visto desde fuera.

No es que lo suplique, al fin y al cabo explorar el mundo de Immortals Fenyx Rising es tan divertido en lo jugable como enriquecedor en lo visual -una montaña con forma de tortuga por aquí, un desfiladero con un templo escondido por allá-, pero siempre viene bien hacer acompañado ese camino.

El resto de bondades permanecen ahí inalterables. El combate puede ser divertido cuando tiras de poderes místicos, y desafiante cuando lo encaras a pecho descubierto. Una dupla que también le pega bastante a los puzles y retos que encuentras por ahí desperdigados.

Normalmente esos se limitan a ser la puerta de entrada de algún tipo de mejora, por ejemplo para intercambiar monedas de Caronte por nuevas habilidades, mientras que los desafíos opcionales de las mazmorras principales son los encargados de vestir a Fenyx con nuevas y simpáticas armaduras.

Una Fenyx sin alma (a simple vista)

Immortals Fenyx Rising es uno de esos juegos que acabas apreciando más a los mandos que visto desde fuera, razón por la que tal vez estén impulsando una demo para Stadia que llegará hoy mismo. Dentro del juego es fácil apreciar que el juego tiene esa alma que no alcanzan a denotar sus vídeos y cinemáticas.

El haber optado por ceder a los jugadores la oportunidad de crear su propio protagonista me parece el mayor error que ha cometido este juego. Las expresiones resultan flojísimas en comparación con la de otros personajes y da la sensación de que a todas las animaciones les faltan una buena temporada en el horno.

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Si Fenyx estaba destinada a ser una chica, y ahí su vídeo de presentación parecía dejarlo claro, no entiendo qué necesidad había de acabar dando forma a esta colección de caras, tatuajes y barbas que aporta más bien poco.

Dudo que acabe siendo el único que acabe prefiriendo que el tiempo invertido en dar forma a todo ese sistema se hubiese invertido en trabajar más el aspecto que viene por defecto. Sigo confiando en que sean pormenores que estén aún en desarrollo y controlados de cara a la versión final.

Repito, pese a ello, lo mismo que dije hace algunas semanas. No es algo que me vaya a impedir disfrutar de Immortals Fenyx Rising, pero sí una triste sorpresa dada la facilidad reciente de Ubisoft para crear personajes notablemente más únicos como los de Kassandra o Bayek. Toca tirar de lo positivo, que no es poco y desearle la mejor de las suertes. Aunque siga sin parecerlo a ojos del gran público, creo que la merece.

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