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El mayor problema de Brawl Stars es que no está a la altura de Clash Royale
Análisis

El mayor problema de Brawl Stars es que no está a la altura de Clash Royale

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Con Clash Royale llenando estadios y gran parte de la atención de Supercell centrada en seguir explotando su gallina de los huevos de oro, muchos ya nos temíamos lo peor cuando la compañía dijo que tenía un anuncio que hacer sobre Brawl Stars. Por lo extraño del mensaje, más de uno apuntaba a que acabarían dándole carpetazo al proyecto, pero lo ocurrido fue exactamente lo contrario.

Brawl Stars alcanzó hace unos días su esperado lanzamiento global y, con él, llega a nuestras manos la versión definitiva de este shooter brawler inspirado en los MOBA de PC, pero con un giro jugable que prometía dar vida a un nuevo género con todo lo necesario para dejar huella.

El shooter brawler de Supercell

Es innegable que la citada huella está realmente ahí, y sin duda es la de la diversión. Con tres joysticks virtuales con los que podremos movernos, disparar en cualquier dirección y hacer lo propio con un ataque especial cuando lo hayamos cargado a base de dañar oponentes, tiene todo lo necesario para crear un juego de tiros tan accesible como sólido.

Apoyándose en la habitual barra de progreso que otros free-to-play como Fortnite han instaurado como estándar, conforme avancen las partidas iremos desbloqueando monedas, cofres, boosters de experiencia y personajes, cada uno de ellos con una velocidad, estadísticas y poderes que los hacen únicos.

Lo haremos a través de distintos modos de juego en rotación: conseguir 10 gemas y aguantarlas durante 15 segundos antes de que lo haga el equipo contrario, un juego de balonmano cargado de violencia cartoon, el asalto a una caja fuerte en un duelo por ver quién revienta antes la del equipo rival y hasta una vuelta de tuerca a la moda del Battle Royale con un pequeño mapa poblado por 10 jugadores.

Ninguno brilla de una forma espectacular, pero ese último es sin duda el que se lleva la palma. Demasiado plano para generar la tensión habitual de un PUBG o Fortnite, lo suficientemente pequeño para que la estrategia de intentar aguantar hasta que queden dos o tres enemigos sea siempre la opción más recomendable.

Mucha idea para tan poco aliciente

No puedo decir que no esté disfrutando de las partidas que de forma casi instantánea Brawl Stars me va tirando a la cara, pero no es menos cierto que las sensaciones entre este y Clash Royale están a kilómetros de distancia. Lo que allí fue un enganche casi inmediato, aquí se pierde por completo.

No sé si es un problema del sistema de progresión y lo lento de su cuentagotas inicial (cuando debería ser mucho más generoso para generar atención), o si el problema son partidas demasiado predecibles a los pocos compases de empezar. Si bien es cierto que ha habido alguna en la que ha habido hueco para la épica, para darle la vuelta al marcador cuando todo parecía perdido, en el 90% de las partidas el primer encuentro con los rivales ya ha dejado claro quién iba a dominar durante los siguientes minutos.

Se pierde esa estrategia y efecto sorpresa que aún a día de hoy sigue manteniendo el juego estrella de la compañía. Así que llegado a cierto punto sigues jugando más por curiosidad y ver qué cosas desbloqueas a continuación, que por el mero hecho de que estás disfrutando las partidas.

El margen de mejora está ahí y puede que poniéndole algo más de ganas para seguir avanzando acabe haciendo click en mi cabeza en algún momento, pero ahora mismo no parece que sea algo que vaya a ocurrir a corto plazo. No me resultaría extraño que las dudas que tengo ahora mismo sean las mismas que han tenido a Brawl Stars en proceso de prueba y mejora desde hace más de un año.

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