Mis primeras horas con OlliOlli World han sido tal y como esperaba: un vicio enfermizo con miedo a acabar con llagas en los pulgares
Análisis

Mis primeras horas con OlliOlli World han sido tal y como esperaba: un vicio enfermizo con miedo a acabar con llagas en los pulgares

Como si un juego de Buscando a Wally se tratase, no he podido evitar pasarme varios niveles con la atención más puesta en lo que ocurre en el horizonte que en la posición de mi skater en primer plano. OlliOlli World es bonito a rabiar y, lo más importante, igual o más divertido que los anteriores.

Puede que el choque entre el aspecto de los dos primeros OlliOlli y este OlliOlli World sea uno frontal, sin cinturón de seguridad, sin airbag y con uno de aquellos motores que salían despedidos hacia atrás rebanándote las piernas en el proceso, pero creéme cuando te digo que el picazón dura poco y te bastarán un par de niveles para enamorarte del cambio.

Sí, sigue siendo tu OlliOlli

Una vez superado el “este no es mi OlliOlli” lo único que te sale es rendirte a lo de siempre, a ese juego de skate de espíritu arcade de combos eternos y puntuaciones de volverse turuleta. Bueno, no exactamente lo de siempre, porque su estilo visual no es lo único que cambia aquí.

La esencia es la misma, la de llegar del punto A al punto B realizando la mejor cadena de trucos posibles y algún desafío adicional que en este caso incluye el hacer trucos concretos en zonas específicas, recoger cucamonadas que andan por ahí desperdigadas y cruzarte con objetos o personajes que abran las puertas a un nuevo nivel secreto.

El primer salto que se palpa en la forma de jugar no está ahí, que sigue un poco en la línea de lo que ya conocíamos, sino en cómo se han agarrado al 3D para ir más allá en la creación de distintos caminos. Al arriba y abajo de anteriores entregas se suma también la profundidad del escenario con carriles que podemos pillar a placer, pero también un adelante y atrás que permiten sus rampas.

El núcleo de lo que era OlliOlli sigue ahí. Vas a poder ir saltando de nivel en nivel ciñéndote a los trucos y creando combos loquísimos con los que escalar posiciones en la tabla de puntuación, pero han querido darle una segunda vida a sus niveles más allá de desafíos concretos y cifras.

OlliOlli

Mucho más que combos

Le viene al pelo lo de OlliOlli World porque en esta ocasión el pasillo de dos niveles deja algo de sitio a la exploración. A comerte ese salto como si fueses a caer al vacío y enlazar con un grind que te lleva a otro lado con una bifurcación y unas baldosas amarillas al final del camino en forma de recompensa.

De la mano de niveles especiales y retos, OlliOlli World también le da sentido a abandonar su estética pixelada apuntando a un universo más personalizable. Zapatillas, ropa y disfraces demuestran que esta vez el 100% va más allá de lo bien que enlaces un grab con un manual.

Bastante menos que todo eso me convence esa narrativa de Cartoon Network descafeinada. Mi sensación es la de que se iban a tirar en plancha y sin gayumbos a la piscina de la locura y, por lo poco disfrutado hasta ahora, es bastante más light de lo que pintaba en mi cabeza.

Cero lloros en ese sentido porque apunta a ser una parte muy menor de la experiencia. Pocas quejas puedo ponerle a la noticia de más OlliOlli en vena, sobre todo después de tanto tiempo esperando su retorno. Vamos, que de cabeza a mi lista de deseados de Steam.

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