La evolución definitiva del Pasaje del Terror en forma de videojuego. Análisis de The Outlast Trials

La evolución definitiva del Pasaje del Terror en forma de videojuego. Análisis de The Outlast Trials

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Outlast 3

¡Qué manera de sufrir más irracional y qué malos ratos me da The Outlast Trials! Eso sí, manteniendo lo anterior palabra por palabra, pero qué bien nos lo pasamos al jugar con amigos y desconocidos. Con sus momentos de pánico, sus risas y esa solemne tensión que impera en los momentos clave del juego. Tanta tensión y sobresaltos que hasta he acabado verdaderamente cansado después de jugar. Lo cual no ha sido un impedimento para echar una más. Contra toda lógica, y si todos nos ponemos de acuerdo... ¡Que es lo que suele pasar!

The Outlast Trials es una férrea apuesta por la experiencia de supervivencia, sigilo y terror visceral en la que todos esos conceptos son llevados al extremo. Y pese a que esos conceptos ya se habían explorado de maravilla en Outlast y Outlast II, que afrontemos cada partida con hasta tres compañeros y repartamos las tareas no diluye la genuina sensación de riesgo, tensión y espanto. Y no necesariamente por ese orden.

¿Lo mejor? Pese a que lo que hemos jugado ya hará las delicias de los apasionados por la saga Outlast y aquellos que busquen sufrir de manera gratuita -sobre todo con las luces apagadas y los cascos puestos- su lanzamiento en calidad de acceso anticipado para PC supone un gran paso para Outlast en la buena dirección. Uno que se ha hecho de rogar, todo sea dicho.

Anunciado en 2017, The Outlast Trials ha tardado lo suyo en tomar forma y eso hace que el panorama al que se enfrenta -como videojuego- sea tenido en cuenta: la manera en la que Red Barrels adentra su saga hacia el cooperativo online  da pie a comparaciones más que razonables con Dead By Daylight o Phasmophobia. Y no se puede negar que hay un muchito de ambos hay en su planteamiento. Pero al final la manera en la que se barren para casa las sensaciones e ideas propias de las entregas anteriores juega completamente en su favor.

Porque The Outlast Trials funciona como precuela a nivel de cronología, llevándonos a un demencial submundo con la Guerra Fría como telón de fondo; pero también es una tercera entrega de pleno derecho que se mide frontalmente con los otros dos. Conservando sus aciertos, su acertadísima mecánica de visión nocturna y esa dependencia a tener siempre un lugar en el que esconderse a la vista. Porque lo vamos a necesitar.

Aunque, lógicamente, la narrativa intrínseca nos es ofrecida de una manera completamente diferente. O, más bien, la experimentamos de otro modo. Estando todavía más alineado con esa experiencia de terror experimentado de manera colectiva del Pasaje del terror. Y eso, como verás, juega totalmente a favor del conjunto.

Las instalaciones Murkoff, el lugar que hace que el infierno parezca un resort paradisíaco

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The Outlast Trials arranca fuerte, Muy fuerte. Los compases iniciales del prólogo dejan entrever que, de manera voluntaria, en el año 1959 somos voluntariamente reclutados a una serie de experimentos promovidos por la corporación Murkoff. ¿Dinero fácil? Bueno, más bien una retorcida y cruel manera de convertirnos en ratones de laboratorio de la que será imposible escapar y en la que se nos pagará a base de torturas, sufrimientos y malos ratos. Lógicamente, en el panfleto no ponía nada de esto último.

A partir de aquí, la comparación con el Pasaje del terror, la clásica atracción más o menos recurrente en la mayoría de parques de atracciones, le va que ni pintada a The Outlast Trials con un matiz: pese a que entramos en pequeños grupos y por voluntad propia, no hay un recorrido, sino varios. Y no seremos guiados de manera lineal, sino que tocará adaptarse a las circunstancias a la desesperada.

Aquí es donde las similitudes con otros juegos de terror cooperativos comienzan a florecer: la alucinante estructura laberíntica de The Outlast Trials está custodiada por criaturas trastornadas que anteriormente fueron experimentos como nosotros y que reaccionarán con una violencia total a cualquier cosa que se mueva. No como bestias sin capacidad de razonar, sino como auténticos psicópatas sacados de las películas de terror y gore. Y lo que es peor: como en las entregas anteriores estaremos indefensos.

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A diferencia de otros Survival Horror, lo más que podemos lograr en The Outlast Trials es confundir a nuestros perseguidores, ya que no tenemos armas propiamente dichas. si les lanzamos un ladrillazo (y acertamos) ganaremos un valiosísimo tiempo para escondernos o correr como auténticos condenados. Entre otras cosas, porque lo somos.

A nivel visual y artístico, The Outlast Trials bebe de las películas de gore y terror. Pese a que el contexto y la tecnología usados pertenecen al contexto histórico de la Guerra Fría, lo cual también se traslada a la ambientación, lo cierto es que Red Barrels le ha sacado todo el partido al Unreal Engine a la hora de establecer decorados de pesadilla que sobrecojen de primeras, pero a los que les acabamos dando mucha utilidad tanto a la hora de escondernos como al pasar de hurtadillas.

Lo cual nos lleva a la otra pregunta de rigor: ¿Qué se nos ha perdido en las instalaciones Murkoff? Bueno, eso depende de cada partida.

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Si bien en el tutorial se nos hace un lavado de cerebro de manera interactiva y se nos destruye a nivel moral, cada una de las pruebas propuestas en las que nos lanzamos solos o por equipo deberemos realizar una sucesión de objetivos que, lejos de resultar razonables, son intencionadamente retorcidos y accionados por un concepto tan básico como la supervivencia a cualquier coste. Sin atender a razones ni a métodos.

Como resultado, y pese lo dramático que suena todo lo anterior, nos topamos de frente con una de las mejores y más viscerales experiencias de terror y supervivencia jamás llevadas al formato de videojuego. Una que, como el Pasaje del Terror, se experimenta mucho más y mejor (o peor, según se mire) en pequeños grupos.

La experiencia multijugador no frena el genuino horror de Outlast

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Si vienes de las entregas anteriores de Outlast no te vas a sentir cómodo, porque esa nunca ha sido la idea, aunque contarás con la ventaja de estar muy familiarizado con la manera de reaccionar a cada habitación y a esas amenazas que nos esperan de manera cada vez más desesperada, nos acorralan o con aquellas que nos topamos por sorpresa y están colocadas a pura maldad.

La estética, eso sí, es completamente original y pasa por un conjunto de instalaciones subterráneas conectadas por una red de túneles. Cada cual más macabra que la anterior. Sin embargo, en esta ocasión tenemos una habitación propia. O, más bien, una celda a efectos prácticos. Y junto a la nuestra nos toparemos con otros prisioneros: jugadores que tienen ganas de desafíos y pasar un mal rato.

Como comentamos, en  The Outlast Trials hay una narrativa subyacente que se despliega en el prólogo y, posteriormente, se ha repartido de manera muy retorcida en cada una de las incómodas pruebas que deberemos superar por nuestra cuenta o, a ser posible, en compañía. De modo que no solo se trata de superar cada misión, objetivo o desafío, sino de enterarnos de qué está pasando entre tanto misterio y locura.

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A partir de aquí es dónde la experiencia multijugador supone la evolución de la saga: el sigilo, la supervivencia y el terror siguen estando en su sitio y se manifiestan del mismo modo. Podemos escudarnos en las sombras o escondernos allí donde veamos esa acción en pantalla. Pero, desde el principio, cada partida se genera desde una sala común y se fomenta de manera proactiva que participemos por parejas, tríos o equipos de cuatro. Y eso le da nuevas dimensiones al conjunto.

Los niveles de esta versión en Early Access son amplios, laberínticos y tienen mucha más interactividad que los vistos en las entregas anteriores. Podemos cerrar con pestillo las puertas o derribarlas a base de patadas, pero eso genera ruido que delata nuestra ubicación. Y pese a que siempre se agradece que haya más jugadores que realicen las tareas en paralelo o sirvan de señuelo, también se genera esa sensación de riesgo al no saber qué es lo que va a accionarse al otro lado del mapa por un despiste.

Eso sí, es un juego absolutamente cooperativo y pese a que aprieta, no ahoga: en determinadas zonas hay áreas seguras y podemos "resucitar"de manera fácil o, si tenemos el objeto adecuado, curar a quien lo necesite. Pero como en otros juegos similares, cuando la situación se vuelve insostenible al final todo deriva en un acojonante sálvese quien pueda.

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Con todo, este cambio de enfoque de la saga Outlast también deriva en una manera diferente de recompensar nuestros hitos. Si bien, durante las horas de juego cada partida ha sido una historia de terror única a su modo, al final todo deriva en los hitos obtenidos, las mejoras que aplicamos y lo que nos compramos con lo cobrado por el desempeño de cada misión. En caso de que la logremos finalizar de una pieza, claro.

¿Se trata de un juego como servicio de Outlast? En absoluto: The Outlast Trials funciona muy bien tanto como precuela en lo argumental como a modo de secuela y continuación directa de lo visto anteriormente. Solo que en estos casos tocará regresar de manera frecuente a aquellos lugares en los que lo pasamos tan mal en lugar de suspirar aliviados por no tener que volver.

Dicho así parece jugar a pasarlo mal en The Outlast Trials es un ejercicio de puro sadismo, y eso se puede debatir, pero la realidad es que el diseño de cada zona y el sistema de misiones, sumado a la ambientación, logran que las Las instalaciones Murkoff sean esa prisión con las puertas abiertas de par en par a la que acabas regresando. Ya bien sea por curiosidad o por la genuina necesidad de enfrentarte al terror. Y lo mejor es que si juegas con amigos, te das cuenta de que no eres el único.

La opinión de VidaExtra

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Si disfrutaste del terror con denominación de origen de Red Barrels,  The Outlast Trials colmará tus expectativas: la misma base, el mismo concepto y el mismo tipo de terror visceral de las dos entregas anteriores dicen presentes y muy alto. Ahora bien, su planteamiento y su reenfoque hacia el multijugador le da nuevas capas de variedad y una nueva dimensión al conjunto. Sin diluir la tensión o ese horror ambiental omnipresente en la saga.

Propiciando que experimentemos una aventura sin final de manera voluntaria y, en el proceso, exponernos a que nos llevemos nuevos tipos de sustos. Incluso, cuando estamos bien escondidos y escuchamos el mal rato que está pasando nuestro compañero de partida. Aunque no lo vamos a negar. A veces esa tensión se acaba transformando en risas y buenas anécdotas.

Dicho lo cual, pese a que en The Outlast Trials podremos desbloquear determinadas ventajas y mejoras, además de poder personalizar tu personaje y la celda, lo cierto es que se echa en falta un poquito un sistema de roles o clases para aportar le algo de variedad y profundidad a la experiencia de juego. No es que no funcione mal tal y como está, pero hace que nos plateemos si este salto hacia el multijugador se le podía haber dado una capa adicional de variedad.

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Con todo, se espera que haya una evolución constante de la experiencia: como comentamos, Red Barrels ha lanzado en PC una versión en acceso anticipado de The Outlast Trials, con lo que esperamos más contenido, mejoras en elementos o el comportamiento de los enemigos, más misiones y más artículos coleccionables o que podemos añadir al personaje que nos creemos para la ocasión. Y no menos importante, la opción de ofrecer juego cruzado. Algo a tener en cuenta si acaba asomando en consolas.

Como comentamos al principio, The Outlast Trials es la evolución definitiva del concepto del Pasaje del Terror llevado al videojuego. Se desmarca de otros survivals cooperativos por la manera propia de insuflar tensión y provocar que nos enfrentemos a situaciones incómodas. Pero, sobre todo, porque en este videojuego que se experimenta como si fuera una verdadera atracción, el miedo no es irracional: está absolutamente justificado.

Precio de The Outlast Trials

The Outlast Trials se ha puesto a la venta en calidad de acceso anticipado por unos muy amortizables 28,99 euros en Steam. Además, y a modo ilustrativo, el juego está verificado en Steam Deck, con lo que se puede disfrutar tanto con ratón como desde la máquina de Valve, la cual ofrece un multijugador gratuito y con comunicación propia.

Duración de The Outlast Trials

Puedes completar el prólogo de The Outlast Trials en media hora o menos y, a partir de ahí, la duración de cada partida oscila entre los 20 minutos y la hora y media en función de con quién juegues y cómo te conozcas los puzles y cada una de las zonas. A lo que hay que sumar el tiempo que estarás escondido, claro. A partir de ahí, y contando con que llegarán nuevos elementos, se puede decir que a base de rejugabilidad la duración es incalculable.

The Outlast Trials

The Outlast Trials

Plataformas PC
Multijugador Sí (cooperativo)
Desarrollador Red Barrels
Compañía Red Barrels
Lanzamiento 18 de mayo de 2023 (acceso anticipado)

Lo mejor

  • Una brutal experiencia de supervivencia, sigilo y terror visceral
  • El salto hacia el multijugador le sienta de maravilla a la saga Outlast

Lo peor

  • Pese a que puedes desbloquear mejoras, podría beneficiarse de un sistema de clases

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