El escenario indie en los videojuegos ha permitido en los últimos 15 años explorar terrenos prácticamente inéditos en la industria, hasta el punto de poder crear tendencias que han influido en los grandes del sector. El roguelike es un formato tan potente que no solo sirve para crear un título en base a ello, sino que es un modo de juego que perfectamente se puede incorporar a casi cualquier proyecto.
Halo Infinite, Age of Mythology, The Last of Us Parte 2 y God of War Ragnarök Valhalla son grandes ejemplos de cómo darle un impulso extra a tu producción. El bucle al que nos somete el roguelike, si está bien diseñado, es tremendamente adictivo y nos acompaña en pantalla durante horas sin que nos demos cuenta. Así pues, una franquicia del calibre de Resident Evil todavía no se había apuntado a una moda que lleva arrasando desde hace años.
Bien es cierto que Capcom se las ingenió para ofrecer una experiencia similar con Mercenarios en diferentes entregas survival horror, pero Leon debe morir para siempre merece un capítulo aparte. La desarrolladora japonesa, antes de deleitarnos con la expansión narrativa que están cocinando, ha tenido a bien regalarnos por la cara un DLC completamente gratuito que nos permite controlar al legendario agente Leon S. Kennedy.
Si bien he disfrutado mucho con los pasajes de Grace Ashcroft en la clínica, hasta el punto de que me parece uno de los mejores mapas que haya creado Capcom, lo cierto es que en mi memoria queda la aventura de Kennedy por Raccoon City. Es un deleite comenzar a machacar muertos vivientes, lo que constata que la fórmula que se estableció con Resident Evil 4 sigue extremadamente vigente 22 años más tarde. De este modo, no he podido rechazar un bocado tan suculento que se aproximaba a mi boca.
Revisitar los escenarios de Resident Evil Requiem con el icónico protagonista es una delicia, así de sencillo. Desde los primeros compases en la ciudad, terminando con el enfrentamiento contra Victor, todo lo que ha preparado Capcom es de una sencillez enorme y con una efectividad total. Contamos con una contrarreloj que marca el límite de tiempo que tenemos para atravesar los diferentes niveles en rutas completamente distintas. Varias puertas están dispuestas en los mapas y detrás de cada una de ellas aguardan sorpresas inesperadas.
Desde los muertos vivientes más típicos, pasando por el enorme cocinero, las cantantes de ópera, las limpiadoras, los soldados muertos de Raccoon City y hasta el Super Tyrant. Todos ellos se presentan como desafíos a superar, los cuales pueden ser mucho más fáciles de batir en función de las habilidades que obtengamos. Cada muerte provocada alimenta el contador de recolección de sangre y ahí encontraremos multitud de potenciadores con efectos muy distintos, hasta el punto de que habrá que pensar con cabeza qué queremos escoger.
En todo roguelike que se precie, la avaricia puede convertirse en nuestro mayor enemigo. He de confesar que he intentado recolectar absolutamente todo lo que podía, especialmente en las dos secciones dedicadas a las calles de la ciudad apocalíptica y ni siquiera así me canso. Conozco perfectamente la ubicación de todos los recursos, bombonas de propano, zombis y hasta unas enormes arañas de colores que aumentan el tiempo disponible al dispararles.
Capcom no ha reinventado nada y hasta diría que no les ha supuesto demasiado esfuerzo planificar Leon debe morir para siempre, porque las bases mecánicas sobre las que se sustenta Resident Evil Requiem son muy sólidas. Basta con añadir tres chuminadas para que te lleves una nueva vuelta de tuerca a la ecuación, por no hablar de que existen cinco niveles de dificultad progresivos para picarte. Conseguir desbloquear todas las recompensas tiene su aquel, y tal vez nunca lo consiga, pero desde luego que son esta clase de propuestas las que te entretienen sin que puedas evitarlo.
Quizás Capcom haya encontrado un filón, un camino a seguir para futuros videojuegos de Resident Evil en los que no importe un carajo ponerle unas luces de policía en la cabeza a Leon mientras salpica todo de sangre. Hay un placer compartido a la hora de matar al Metástaso o Hunk, por lo que ponerlos a todos en fila para reventarlos sin compasión es cumplir con nuestros deseos más profundos. Veremos si en el futuro se persigue esta línea, pero podría ser incluso más interesante si crece tanto como para convertirse en un spin-off independiente.
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