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'Worms 2: Armageddon'. Análisis

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Qué mejor manera de matar el gusanillo que matando gusanillos. Imagino que es lo que habrán pensando en el estudio Team 17 para brindarnos tantas entregas de sus escurridizos personajillos. Como sabemos, ‘Worms 2: Armageddon‘ llega tras diez años de la primera entrega de ‘Armageddon’, sumando incontables títulos para innumerables plataformas desde que hicieron su debut en Amiga 500.

Si ya en su momento disfrutamos con el primer ‘Worms’ para XBLA, con esta secuela la diversión aumentará exponencialmente. Los cambios que encontraremos son más de los que aparentan en un primer vistazo, y no ha sido hasta que rejugué el antiguo cuando me di cuenta realmente de lo que estoy diciendo.

Es, sin duda, uno de los videojuegos más recomendables del catálogo del bazar. Diversión garantizada con horas de juego prácticamente inagotables si se comparten en compañía.

Y no lo digo porque sienta una evidente debilidad por los ‘Worms’, ya desde sus inicios en la computadora de Commodore, si no porque su estilo de juego es uno de los más reconocidos a nivel mundial, y todo pese a no ser 100% original, ya que esta mecánica la tuvieron antes títulos de los que me cuesta recordar los nombres, pero que eran básicamente duelos entre tanques en mapas montañosos. Se calibraba la potencia y la altura, et voilà. Simplicidad absoluta, diversión asegurada.

¡Mata al gusanillo y me vengaré!

Worms 2: Armageddon‘ sigue jugando con el carisma de estos personajillos, bien sea con sus frases en múltiples idiomas y dialectos, o por sus gestos. Esta vez incluso se asustarán si presienten que van a sufrir daño. Un daño que comparado con el anterior título de XBLA será más notorio, ya que las ondas expansivas serán más peligrosas. Además, para esta entrega regresa el fuego, tanto en barriles que ya no solamente explotarán, si no que impregnarán el escenario del citado elemento, como en ataques aéreos de llamaradas.

Worms 2: Armageddon

Y no serán los únicos ataques aéreos, ya que también tendremos el ataque clásico, junto con otro tóxico (foto superior), y dos variantes destroza-búnkeres. Comparado con el anterior ‘Worms’, el aumento de armas es exagerado (y absolutamente disfrutable). Se mantienen las clásicas armas, como el bazuka, la granada, el misil teledirigido, la escopeta o la bomba plátano, y se añaden muchas más, algunas vistas en otros títulos, como la granada de mano sagrada o el superborrego, y algunas que al menos yo no había visto, como el burro volador (de los más devastadores, cae una estatua de un burro desde el cielo y según va cayendo por el escenario lo va destrozando y quitando 80 puntos a todo el que toque), el búfalo mentiroso (más o menos parecido al borrego, salvo que cuando encuentra algún obstáculo provoca una explosión y sigue avanzando), la torreta ametralladora (nos brindará protección ante todo el que se acerque), el electroimán (repele o atrae misiles) o el más devastador de todos los ataques, el ataque meteórico (aunque hay puntos ciegos en cada mapa, prácticamente arrasará con todo lo que haya).

Sobra decir que será indispensable saber utilizar todas y cada una de estas armas según la ocasión, especialmente las armas base, que son las que tienen munición infinita (excepto en el modo “cajas locas”). Del mismo modo, tendremos que recordar cuánto daño hace cada una para no desperdiciar, por ejemplo, una dinamita (65 puntos de daño) al utilizarla contra un gusano que tiene 40 puntos de vida. Aquí lo más recomendable sería utilizar una mina, que quita 45 y tiene una onda expansiva menor.

Oh no! More Worms

En cuanto a modos de juego, habrá más variedad que en la anterior entrega, y será mucho más divertido que aquella. Hasta jugando en solitario nos lo pasaremos pipa, bien sea pasando las 30 misiones del desafío (más 5 extras que tendremos que comprar en la tienda), o en los mismos modos que tendremos para el modo multijugador (tanto offline como online). Antes nombré uno de ellos, el de “cajas locas”. Su nombre lo dice todo. En cada turno habrá un montón de cajas, tanto de vida como de armamento, y será indispensable recogerlas ya que andaremos escasos de munición.

Worms 2: Armageddon

Los modos “normal” y “experto” son más típicos. El primero para todo el mundo, el segundo para los “pros”. Luego tenemos la “carrera de sogas”, en donde tendremos que ser verdaderamente rápidos con ese objeto para llegar a la meta antes que nuestro rival. Es, para mi gusto, el menos divertido de todos. Pero por suerte habrá un modo más, el “fortín”, siendo uno de los más divertidos. Consiste en dos zonas diferenciadas en el escenario, cada equipo (aquí habrá aliados si hay más de dos equipos en pantalla) en un lado. Y el resto, como imaginaréis, es historia.

Ah, y si no estamos a gusto con ninguno de esos modos, siempre podemos moldear el nuestro. ¿Que no queremos que el escenario se pueda destruir? Hecho. ¿Que queremos munición infinita de dinamita? Hecho. ¿Y qué me dices de un ataque meteórico de inicio? Hecho. Las posibilidades son casi ilimitadas. En mi caso, para mi modo “a saco Paco” el bate de béisbol es indispensable de inicio, que un buen homerun para empezar el día alegra a cualquiera.

Pero no será lo único que podremos editar, ya que también podremos hacer lo mismo para el equipo de gusanos. Desde el nombre del mismo al de los gusanos, pasando por sus tumbas, voces y gestos de victoria. Y si no estamos conformes, siempre podremos comprar cosas en la tienda. Una tienda, dicho sea de paso, no muy variada, ya que tras pasar todas las misiones del modo desafío tendremos el dinero suficiente para comprarlo todo.

Worms 2: Armageddon

Antes de terminar hablando sobre el modo online, quiero comentar una de las diferencias más notorias con respecto al anterior ‘Worms’. La fluidez. Todo va más rápido y los gusanos no parecen tan torpes para hacer tareas tan simples como saltar. Además, cuando es nuestro turno veremos a nuestro avatar y tendremos unos segundos para responder, que recuerdo en mis primeras partidas al original de Amiga 500 realizar disparos por despiste al no saber que me tocaba…

Bien, dicho esto, el modo online. Debo decir que en mis primeras partidas me llevé un chasco, y no es porque haya lag (que no lo hay, tranquilos), aunque sí unos segundos de espera un tanto incómodos hasta que se genere el escenario y se coloquen a los gusanos en la pantalla, si no por la gente. Hay malos perdedores por el mundo. Detesto que se salgan de la partida porque la dan por perdida, porque aunque en el momento se nos cuenta como victoria, para el contador de logros (aunque en el contador general sí, lo cuál me mosquea) no. Y fastidia, desde luego.

Pero por suerte no todo el mundo es así, ya que tras unas partidas de inicio algo descafeinadas por esas victorias light me topé con gente que de verdad sabe jugar con honor. Y ahí es cuando más se disfruta ‘Worms 2: Armageddon‘. Por lo tanto, me remonto a lo dicho al inicio: es una de las compras más recomendables del catálogo de XBLA.

Um, ¿huelo a plátano? Si me disculpáis, voy a seguir matando al gusanillo… o gusanillos.

Ficha Técnica: Worms 2: Armageddon

Worms 2: Armageddon
  • Plataformas: Xbox 360
  • Distribuidor: Team 17
  • Estudio: Team 17
  • Lanzamiento: Ya disponible
  • Precio: 800MS

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