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He vuelto a OGame 11 años después... y tras varias semanas jugando me he aburrido como una ostra
Estrategia

He vuelto a OGame 11 años después... y tras varias semanas jugando me he aburrido como una ostra

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Por la ciencia. Lo estoy haciendo por la ciencia, me repito una y otra vez mientras me aburro como una ostra jugando a OGame. He vuelto al popular título de gestión de recursos 11 años después de mi última visita para ver qué tal se conserva y creo que, tras escribir estas líneas, me voy a ir bajando del tren.

Todo empezó cuando hace unas semanas me asaltó la duda. ¿Seguirá OGame en marcha? El simple recuerdo me produjo escalofríos, pero a los pocos minutos ya me había creado una nueva cuenta para empezar de cero. Al buscar rastros de mi anterior paso por OGame en el correo pude ver que en 2008 me creé una cuenta. La segunda, pues unos cuatro o cinco años antes ya le había dedicado muchísimas horas al juego de marras.

Por más que lo intento no consigo recordar cuánto tiempo estuve enganchado a este juego la primera vez, probablemente allá por 2003 o 2004, pero sí que ponía mis naves de carga bien petadas de materiales a volar entre mis planetas para que ningún otro jugador pudiera quitarme mis recursos mientras dormía. Imagino que se convirtió en algo casi obsesivo, porque lo que también recuerdo es haberme hecho una hoja de cálculo para ver a qué horas y a qué velocidad tenía que enviar mis naves de un planeta a otro de forma que pudiera estar delante del ordenador al alcanzar su destino. A muchos os sonará todo esto.

¿Por qué me engancharía de esta forma a un juego como este en aquel momento? Imagino que eran otros tiempos y que eso de tener que esperar no sé cuántos minutos para construir una mina de metal o una fábrica de robots no me importaba demasiado. O al menos no como ahora. Y me doy cuenta de la contradicción: por aquel entonces no estábamos acostumbrados como ahora a los juegos con tiempos de espera típicos de los títulos para móviles actuales, donde si quieres acelerar las acciones puedes rascarte el bolsillo, pero con OGame los toleraba. Ahora mismo se me hacen cuesta arriba.

Es curioso porque en principio el sistema, de alguna forma, no podría ser más cómodo: pones a construir cualquier instalación o a investigar alguna tecnología y te olvidas del tema, ya acabará. Cierras la pestaña del navegador y sigues con tus cosas mientras el juego hace lo que le has pedido, ya volverás más tarde. Pero no, no me sirve. No me divierte. No acabo de ver el objetivo final. O quizás, más bien, ese objetivo final carece de interés para mí. Es algo personal, claro, hay gente ahí pasándoselo pipa, pero yo no puedo.

Pero, ¿qué es OGame?

Disculpadme, no he explicado de qué va OGame, un título para el que sólo se necesita un navegador, y seguro que muchos no habíais oído hablar de él antes.

Básicamente se trata de un juego de gestión de recursos en el que puedes montarte tu propio imperio intergaláctico. Empiezas con un planeta aleatorio en una galaxia perdida en el universo y, a partir de ahí, puedes (más bien debes) colonizar otros planetas para expandir tus dominios.

Ogame

Los primeros pasos consisten en crear minas de metal, cristal y deuterio para empezar a generar los materiales que te permitirán fabricar otras instalaciones, investigar tecnologías, crear naves de todo tipo y más. Y claro, las minas consumen energía de tu planta de energía solar, por lo que tienes que estar atento a esas cifras para que todo funcione correctamente. También puedes ajustar la producción de cada mina para que consuma menos energía, si lo ves necesario.

A partir de ahí, teniendo claro que tu objetivo es expandirte y que hay otros jugadores tanto en tu galaxia como en otras que pueden querer atacarte para robarte materiales, impedir tu progresión y en última instancia destruirte, te va a tocar pensar en tus siguientes pasos. Me ha sorprendido ver que hay una especie de tutorial o guía que te lo da todo bastante masticado para que no te pierdas durante los primeros compases porque creo que no estaba cuando lo jugué hace más de una década. Pero igual es mi memoria, yo qué sé.

Lo que tenía claro es que debía fabricar una nave de tipo colonizador lo antes posible para poder tener al menos un segundo planeta. Primero porque el que me tocó al crear la cuenta no es demasiado grande y resulta que cada edificio, fábrica o mina, así como sus evoluciones, ocupan espacio. Como es lógico. Y segundo porque disponer de más de un planeta te permite generar muchos más materiales y moverlos entre ellos para que nadie te los robe.

Esto es así porque el juego tiene un sistema de espionaje por el cual puedes enviar sondas a otros planetas y ver qué recursos tienen esos jugadores. Si te interesa lo que ves puedes atacar. Aunque también puedes jugar de forma más pacífica y diplomática y enviar solicitudes de amistad a tus vecinos de galaxia o incluso meterte en una alianza para formar parte de un gran grupo de jugadores con un objetivo común.

En estos momentos tengo dos planetas, uno al lado del otro, llamados VidaExtra y VX (los he renombrado para la ocasión. Tenían nombres más chulos). En el primero dispongo de algunos lanzamisiles como sistema de defensa, varias naves de tipo cazador ligero en el hangar, sondas de espionaje y un par de naves de carga. El colonizador ya lo usé para hacerme con el segundo planeta, donde por ahora sólo están funcionando las minas y no tengo defensas ni nada más.

Ogame

Y en estas estamos. Tras varias semanas entrando a diario, ha llegado un punto en el que no tengo motivación alguna para seguir adelante. Me da muchísima pereza repetir todo el proceso del primer planeta en el segundo, que es más grande y podría convertirse en el principal, y pensar en el momento en que empiece a tener muchos recursos y deba moverlos de un planeta al otro para que no me los roben sólo me produce más pereza.

Un saludo a todos los que podéis disfrutar de OGame. Yo me bajo y me quedo con la experiencia que me ofreció hace 14 o 15 años. Porque de mi regreso en 2008 no tengo recuerdos claros… probablemente entré, vi lo que había, me volvieron a entrar escalofríos y salí corriendo como un loco.

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