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El Battle Royale de Call of Duty no acabará con Fortnite, pero tiene lo necesario para merendarse al resto
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El Battle Royale de Call of Duty no acabará con Fortnite, pero tiene lo necesario para merendarse al resto

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‘Call of Duty Black Ops 4’ ha realizado una de las jugadas más arriesgadas de la historia de la saga. Eliminar su campaña hace unos años habría supuesto un vendaval de críticas, pero ahora que la idea del multijugador está más instaurada, los números parecen darle a Treyarch la razón. Si ni siquiera la mitad de los jugadores termina el modo historia, crear un modo online que aporte más horas de juego parece la solución ideal.

La respuesta ha sido Blackout, una idea que no nace de la originalidad y el revulsivo que originó el modo zombis, sino del intento de sumarse a un barco bastante abarrotado llamado Battle Royale. Al final no es más que un ‘PUBG’ con la estética y los controles de un ‘Call of Duty’, pero aunque muchos puedan pensar lo contrario, esa afirmación es más peligrosa para el primero que para el segundo.

Sin campaña pero con modo Battle Royale

Tras años aguantando las críticas sobre la comparativa frente a los mapas más grandes y abiertos de ‘Battlefield’, ha tenido que ser la moda de los Battle Royale la que anime a Activision a dar un paso adelante. Eso genera no pocos peligros, precisamente los que invitaron a las distintas compañías de la saga a mantenerse en su zona de confort.

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El primero de ellos está en el diseño de mapas. ‘Call of Duty’ es famoso por sus ratoneras, mapas que responden a un diseño frenético y en que los encontronazos en distancias cortas han provocado incluso que aprendamos a utilizar los rifles de francotirador como si de una escopeta con mayor alcance se tratasen.

Trasladar esa velocidad a mapas a gran escala, añadiendo además vehículos que permitan un desplazamiento más cómodo hacia las zonas en ebullición, era a todas luces un riesgo que no han querido afrontar hasta que no les ha quedado otra. Abandonar la campaña suponía agarrarse a un clavo ardiendo, y uno hay uno que arda con más fuerza y brille con mayor intensidad que el del género de moda.

Un PUBG pasado por el filtro Call of Duty

La estrategia de Treyarch no podía ser más simple: recoger los elementos que caracterizan al modo Battle Royale (mapa grande, looteo de armas y accesorios, círculo que mengua y un gran número de jugadores) y pasarla por una buena mano de chapa y pintura para añadir todo lo que es característico de la saga.

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Lejos de tomar la vía de ‘Fortnite’ para crear una experiencia similar pero con personalidad propia, aquí ese último punto se reduce a añadir el conocimiento y particularidades de cualquier otro ‘Call of Duty’. Están las características armas, zonas del mapa inspiradas en niveles reales de otras entregas, perks como objetos consumibles, vehículos que funcionan a las mil maravillas y, por descontado, sus tiroteos.

Aquello que los ingleses catalogan como “gun feel” y “gunplay” supone que disparar sea tremendamente satisfactorio y que los tiroteos sean igual de efectivos. Y es que puede que los primeros compases de la partida, aquellos en los que toca esconderse para lootear y moverte de aquí para allá, sean muy similares a lo que podría ser casi cualquier otra copia de ‘PUBG’. Pero es en las distancias cortas, cuando el círculo se cierra y Blackout pasa a ser como una partida de Buscar y Destruir con muerte permanente en uno de sus míticos mapas, donde este Blackout le pasa la mano por la cara a todo Battle Royale del estilo que se precie.

Blackout es el mejor copycat del género

Es sólido, espectacular a nivel gráfico y tiene suficientes vías para generar encuentros interesantes, ya sea apoyándote en la defensa de un sistema Trophy, la verticalidad que ofrece el gancho o la respuesta que permiten juguetes como el RC-XD. También tiene problemas de conexión, claro, que sería de un ‘Call of Duty’ sin su lag, pero más allá de la broma sólo una de las partidas me ha dado problemas en ese sentido.

Al fin y al cabo esto es una beta en la primera versión de un territorio que es completamente desconocido para la marca, así que teniendo esa situación muy presente, hay pocas quejas con las que atacarle de forma incisiva. ‘Call of Duty Black Ops 4’ quería su Battle Royale, y eso es justamente lo que entrega Blackout.

Que sea capaz de desbancar a reyes o esté a la altura de lo que muy bien puede acabar entregando DICE con su próximo ‘Battlefield’, aún está por ver. Jugadores no le van a faltar, desde luego, pero los usuarios afines al género están acostumbrados a un flujo de novedades y eventos que ‘Call of Duty’ aún tiene que demostrar saber generar y mantener. Lo importante es que ahora hay más competencia de calidad en el ring, y eso sólo pueden ser buenas noticias para los fans de los tiros y el Battle Royale.

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