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Lo siento mucho, Hearthstone, pero yo me bajo aquí
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Lo siento mucho, Hearthstone, pero yo me bajo aquí

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Cuando escribí el análisis de ‘Hearthstone’ comenté que mi enganche al juego tendría un final. Puede que no fuese exactamente ese el detonante de estas líneas (me había prometido dejarlo cuando consiguiese una carta en concreto), pero apartarme del juego era algo que inevitablemente iba a ocurrir.

Las razones que me llevan a este punto son muy simples, a la clásica excusa de que hay opciones que últimamente me divierten más, se suman dos problemas muy focalizados: el pasotismo de Blizzard a la hora de arreglar problemas del meta y el endiablado ritmo de actualización de sus colecciones.

Lo de "una más y lo dejo" no era para siempre

Sobre lo primero poco se puede hacer de no ser porque, en esencia, bebe directamente de los otros dos problemas. Con el tema del balanceo, todo se reduce a un problema de falta de ideas que se acrecenta aún más por una tardía reacción de Blizzard. Pese a estar las estadísticas sobre la mesa y haber una avalancha de quejas a su espalda, el equipo de ‘Hearthstone’ ha tardado 3 meses en reaccionar a la misión del Pícaro.

La cuestión es que entrar al juego y encontrarte constantemente con el mismo mazo no sólo te obliga a tener que moverte en mazos muy concretos para poder avanzar, todos con la estrategia de contrarrestar al Pícaro con el que te vas a cruzar ahora sí y después también, además consigue que las partidas sean treméndamente repetitivas y, ya sea por cansancio o frustración, el ratio de veces que entras al juego desciende cada vez más.

Hearthstone2

No es un problema que venga de ahora, cartas así las ha habido en casi cada expansión, pero lo realmente molesto es que se siga tropezando siempre en la misma piedra. Una que, por otro lado favorece directamente a Blizzard por las legiones de usuarios ballena que se dejan dinero en busca de esa carta o el polvo suficiente para crear los mazos que la potencien.

Arreglarla ahora, a escasas semanas de que salga la nueva expansión, denota cierta mala baba al demostrarse que sólo le ponen solución al problema cuando hay una nueva gallina a explotar en el horizonte. Peor aún, era algo que ya se veía venir antes incluso de que se lanzase 'Viaje a Un’Goro', set que introducía una serie de misiones y cartas que desde el principio parecían estar ahí para hacer bulto.

¿Más vale tarde que nunca?

El abuso de actualizaciones acaba denotando una falta de ideas en las cartas que irremediablemente salen a relucir ya desde el principio tras anunciarse la nueva expansión, Caballeros del Trono Helado. De las cinco que se utilizaron en su presentación, dos de ellas ya se postulan como cartas de relleno.

Por suerte, con la nueva expansión ya no sufriremos las repeticiones de cartas limitándose el número de copias por sobre a dos, y tendremos más fácil el conseguir nuevas legendarias al asegurarse una entre los 10 primeros sobres y limitándose las repeticiones de estas hasta que tengamos todas las legendarias de un set.

Una grandísima noticia y una de las soluciones que la comunidad lleva reclamando desde hace mucho tiempo, sí, pero llega tres años tarde. Un cambio de rumbo que, además, resulta inevitable a estas alturas de la película en la que conseguir completar un set de cartas se ha vuelto mucho más complicado.

Atrás queda la decisión de las cartas salvajes, una forma de dar puerta a situaciones que se han ido de las manos en el meta y no apabullar a nuevos usuarios que tendrían que conseguir cientos de cartas para estar al día, pero se hace complicado no pensar que la pérdida de las expansiones de historia para un jugador no ha sido una buena idea, al menos desde el punto de vista del usuario.

Con ellas te asegurabas un grupo de cartas que te permitían mantenerte al día mientras seguías consiguiendo las mejores cartas del set de expansión anterior. Ahora, en cambio, vas saltando de sobre aleatorio en sobre aleatorio en busca de 135 cartas que, en apenas unos meses, dejarán de ser viables en el día a día.

Volveremos a vernos, Hearthstone

No dudo que ‘Hearthstone’ siga siendo un gran juego, he disfrutado cada uno de los minutos que le he dedicado desde que empezase su beta, pero en la búsqueda de más usuarios y más beneficios, he perdido por el camino mazos y cartas con los que me encantaba jugar, y he visto cómo la actualidad del juego me obligaba a seguir un camino que ya no me resulta divertido.

Hearthstone4

Ni quiero crear mazos para contrarrestar mazos clónicos que inundan los servidores, ni tengo el tiempo necesario para seguir saltando de colección en colección. Con ello, ‘Hearthstone’ deja de ser el juego al que entraba a diario o, como mínimo, un par de veces por semana, para convertirse en un buen recuerdo que, con algo de suerte, reviviré cada vez que se lance una nueva expansión.

Imagino que, como yo, hay muchos usuarios que pasan a engordar esa cifra de 70 millones de usuarios activos con la que Blizzard se congratulaba tras el lanzamiento de su última expansión. Lo de que las cifras de usuarios mensuales tras esos lanzamientos permanezcan ocultas igual refleja que, después de todo, tal vez no haya tanto para celebrar.

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