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Hearthstone celebra su nueva expansión entre críticas a una carta rota, y lo peor es que ya no sorprende
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Hearthstone celebra su nueva expansión entre críticas a una carta rota, y lo peor es que ya no sorprende

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Viralizar errores de diseño parece haberse convertido en una herramienta de propaganda cuando menos curiosa. Si ayer ‘Hearthstone’ celebraba la llegada de un nuevo set de cartas, hoy la noticia estrella del juego es el mazo de Chamán basado en Shudderwock, o Espantagón, como se le conoce por estos lares.

Con una mecánica de batalla que ya olía a problemas antes de que se lanzase, la carta ha demostrado ser un auténtico dolor de cabeza para los jugadores, casi asegurando la victoria para el que la juega y, además, haciéndolo de una forma demencialmente molesta que puede alargar el turno a más de cinco minutos de juego.

Más de cinco minutos por turno

La mecánica del Espantagón, una de las legendarias incluidas en El Bosque Embrujado, consiste en repetir todos los gritos de batalla (habilidades de una carta al ser jugada por primera vez) que hayamos realizado durante la partida hasta ese momento. Eso supone que, atada a otras cartas como Sorbevida, cuyo grito de batalla es hacer tres puntos de daño al héroe rival mientras cura otros tres puntos al nuestro, sea fácil montar un mazo capaz de destrozar al contrario sin problemas.

Apenas unas horas después de que se lanzase la actualización, algunos streamers ya mostraban el poder del Espantagón en barajas montadas para intentar sacarle el máximo provecho. ¿El truco? Aguantar durante los primeros turnos para que, cuando llegase el momento, la nueva legendaria se diese un festín mientras las animaciones de grito de batalla se repitiesen durante varios minutos sin que el rival pueda hacer nada.

Con un ratio de victoria de casi un 90%, la retransmisión del mazo de DisguisedToast mostró hasta dónde era capaz de llegar el combo, entre otras cosas a llevarle hasta la categoría de Leyenda mientras el jugador cantaba dando vueltas en la silla o se tumbaba en la cama. Pero lo peor de toda esta situación son las ahora también virales declaraciones de Ben Brode, director del juego:

Si supieses lo buena que es una carta sólo con mirarla, no necesitaríamos un equipo de balanceo.

Espantagón, el nuevo Yogg

En defensa de Brode hay que decir que ya comentó en el pasado su preocupación por la carta, que estarían atentos a lo que pudiese ocurrir con ella de cara a reducir o modificar su poder. Sin embargo no lo han hecho, y tras ese periodo de prueba del equipo de balanceo, la carta Espantagón ha llegado a los usuarios manteniendo su peligrosa habilidad.

Es algo que ya ocurrió con Yogg-Saron en su día, carta que lanzaba tantos hechizos aleatorios como hechizos hubiésemos jugado durante la partida. Su uso se radicalizó y algún tiempo después (y no precisamente de un día para otro) decidieron nerfear su habilidad haciendo que dejase de de lanzar hechizos si la carta era eliminada.

El caso del Espantagón es aún más grave porque deja atrás esa aleatoriedad que, en cierto sentido, podía darle una última oportunidad al rival. Lo que en otras palabras sería de hablar de una carta completamente rota. Es justo ahí, cuando algunos claman al cielo que es un error garrafal, cuando entrarán en juego las voces afirmando que, bueno, igual hay alguna forma de frenar esos mazos que nadie ha encontrado todavía, que con un mazo aggro puedes reventarlo y ya está.

Pero, francamente, si ante un juego lo que buscamos es divertirnos, no veo diversión alguna en ver cómo una carta le da completamente la vuelta a una partida, sin apenas opciones para el contrario, y además castiga al rival con turnos que sobrepasan lo que podría considerarse una longitud aceptable en un juego como ‘Hearthstone’. Menos aún si me veo obligado a jugar un tipo de mazo muy concreto para tener que evitar que una carta descontrolada me arruine la experiencia.

Viralizar errores y aprovecharte de ellos

Que existan cartas que desafíen las posibilidades del juego me parece genial, pero llegados a este punto parece inevitable tener la sensación de que en Blizzard sabían que algo así podía ocurrir y, sin embargo, no han hecho nada para remediarlo. Y lo peor de todo es que no es un problema que hayamos visto únicamente en ‘Hearthstone’ en repetidas ocasiones.

De hecho, lo de lanzar unidades, cartas o tropas OP en juegos free-to-play se ha convertido en algo bastante recurrente en la industria. Se habla de un nuevo añadido, se habla de que ese nuevo añadido es demasiado poderoso, la gente invierte tiempo y dinero en intentar conseguir y explotar ese nuevo añadido y, cuando el círculo está a punto de cerrarse, la compañía detrás del juego nerfea ese nuevo añadido.

En casos así viene que ni pintada la frase “huele a chamusquina”, y es que son errores de diseño demasiado evidentes para que nadie, absolutamente nadie dentro del estudio, haya levantado la mano para decir que ahí hay algo que no funciona como debería. Es humanamente imposible que nadie se haya percatado de las consecuencias que puede conllevar Espantagón.

Y eso, aunque invite a unos cuantos a gastar dinero en sobres para conseguir la carta, o el polvo necesario para formar el mazo, también se llevará por delante la ilusión de otros muchos usuarios.

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