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'Spore': Análisis

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Will Wright es un genio. Él, junto con gente como Hideo Kojima, Peter Molyneux, Shigeru Miyamoto o Sid Meier han conseguido revolucionar el mundo de los videojuegos, dejando en esta industria una huella tan profunda como indeleble a lo largo de los años.

Will Wright es el fundador de la desarrolladora Maxis, con la que ha creado obras tan enormes y de tan profundo calado social como 'Sim City', 'Los Sims' (el juego de PC más vendido de toda la historia) o su nueva obra que ya está entre nosotros: Spore'.

No sabíamos de la existencia de este título hasta hace tres años, cuando Wright presentó 'Spore' a los medios. Desde entonces, una gran expectación ha acompañado a todo lo que ha rodeado al juego. Muchos años de desarrollo y unas expectativas muy altas hacían de 'Spore' uno de los grandes lanzamientos para PC en 2008 y no queremos dejar pasar más tiempo para contaros cómo es y cuáles son sus puntos débiles y fuertes.

¿Jugamos a ser dios?

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Maxis se alió con EA para dar vida a la nueva obra de Wight. Ocho años de desarrollo muchos quebraderos de cabeza desde entonces dieron como resultado que hace unas semanas viera la luz por fin el esperado 'Spore'. Pero, ¿qué es 'Spore'? ¿Cómo definirlo?

'Spore' es un juego muy abstracto y diferente a todo lo visto hasta ahora. Aunque también podríamos decir que 'Spore' es la mezcla más básica de juegos como 'Diablo', 'flOw', 'Civilization', 'Los Sims' o 'Sim City', que dan como resultado una apuesta muy arriesgada y ambiciosa en el que el jugador es capaz de decidir el devenir y el destino de toda una raza, la que él mismo haya creado.

Comenzaremos encarnando a una simple célula que se reproduce por esporas, un ser básico y prácticamente inerte con el que más adelante deberemos conquistar el centro del Universo. ¿Imposible? Con 'Spore' no. Desde ese estado celular tan básico hasta conquistar el espacio exterior hay un trecho muy grande, y ahí es donde entramos nosotros, tomando decisiones y diseñando a nuestra criatura y toda su civilización a nuestro antojo.

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Para ello, deberemos atravesar cinco grandes bloques de desarrollo, también llamado Estadios: Celular, Desarrollo, Tribal, Civilización y Espacial. En cada una de ellas deberemos sentar las bases de la siguiente, tomando desde decisiones tan básicas como importantes como puede ser decidir que nuestra criatura sea carnívora, omnívora o herbívora; pasando por el diseño de las chozas y su estilo de ataque o apareamiento; o el color de nuestras unidades espaciales con acabado metálico cromado.

En cuanto a su jugabilidad, claramente bebe de otras importantes sagas para mezclarlas con mucho estilo. Al principio estaremos en un juego básico estilo 'flOw' en el que deberemos alimentar a nuestra criatura para hacerla crecer sin ser cazada. El control es de lo más sencillo y a base de pocos clics con el ratón nos haremos fácilmente con el control.

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Posteriormente se va desarrollando mucho más el control y entraremos en un modo en tercera persona, en el que moveremos por el suelo a nuestro ser a nuestra voluntad, a medida que vemos cómo los menús disponibles se van aumentando y cogiendo volumen en cuanto a posibilidades conforme vamos avanzando. Posteriormente nos encontramos con un modo de juego distinto, más al estilo de juegos de estrategia donde deberemos mover a varias criaturas al mismo tiempo, establecer estrategias de ataque, por ejemplo.

En la última fase, la espacial, es donde el juego adquiere la enorme magnitud que se le presume, consiguiendo enamorar a cualquiera que lo tenga entre manos. Aquí explota todo el potencial que tiene y tanto los menús como el desarrollo del juego, así como la jugabilidad se multiplican y podemos ya decir que estamos verdaderamente ante lo que Will había concebido.

Gráficamente no es un juego espectacular, y quizá los más exigentes no consigan ver la enorme profundidad que esconde debido a que no tiene una presentación en pantalla que llame la atención de manera especial. Tampoco así el sonido, carente de banda sonora específica o de efectos sonoros espectaculares más allá de los gruñidos, los zarpazos o los prolegómenos del importante apareamiento.

Sin embargo, y ahí es donde está la grandeza de 'Spore', el juego no se sustenta en tener una calidad de imagen fotorrealista o un sonido espectacular, sino en su enorme y profunda jugabilidad y, sobre todo, en su infinito editor, con el que podríamos pegarnos meses creando criaturas continuamente y nunca nos saldrían dos iguales.

Para poder compartir nuestras creaciones tenemos la Sporepedia, un apartado muy 2.0 en el que compartimos con el resto de la comunidad online nuestras creaciones, además de poder subir nuestros propios vídeos directamente a YouTube, algo que con el tiempo sentará las bases de muchos juegos en el futuro.

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En conclusión, podemos decir que con 'Spore' estamos ante un gran juego, muy ambicioso y prometedor que garantiza horas de diversión y entretenimiento. Más cuando ya hay dos expansiones previstas, una de ellas realmente pronto. 'Spore' es un juego muy recomendable que gustará especialmente a aquellos amantes de la creación, la personalización y el desarrollo de las cosas. Quien busque aquí intensas batallas estratégicas o la colonización del espacio fiel a la ciencia ficción que hoy conocemos, que se olvide.

'Spore' va más allá, poniendo en nuestras manos el poder de la Creación y permitiéndonos evolucionar de una manera tan particular y personal, que lucharemos con todas nuestras ganas por hacer de nuestras criaturas la cima de de la evolución universal eterna.

Una compra no obligada, pero sí muy recomendable. De nuevo, Will Wright y Maxis han vuelto a conseguirlo.

Ficha Técnica: 'Spore'

Spore
  • Plataformas: PC (versión analizada) y Mac
  • Distribuidor: Electronic Arts
  • Estudio: Maxis
  • Lanzamiento: Ya disponible
  • Precio: 59,95 euros

Vídeo | YouTube

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