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De Uncharted a El Legado Perdido: la evolución de la saga estrella de Sony
PS4

De Uncharted a El Legado Perdido: la evolución de la saga estrella de Sony

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Quedan dos semanas para que Naughty Dog nos brinde otro nuevo carrusel de aventuras palomiteras de la mano de ‘Uncharted: El Legado Perdido’, el DLC venido a más con el que la compañía quiere cerrar definitivamente su etapa de Nathan Drake y compañía. Si lo hará o no es algo que dictará el tiempo y principalmente, cómo funciona esta entrega.

Lo que sí se han encargado de asegurar es que ‘Uncharted’ es mucho más que Nathan Drake y no descartan seguir la saga con otros protagonistas. Al final, más allá de su historia o los personajes que tenga detrás, lo que acabará importando es su evolución jugable y, precisamente eso, es lo que hemos querido deshilachar intentando adivinar qué nos depara el futuro de ‘Uncharted’.

Uncharted: la presentación

Veníamos de alucinar con los tiroteos tras coberturas de ‘Gears of War’ y, conscientes o no de ese éxito, Naughty Dog quiso entregar en PS3 un equivalente a la altura. Si antes de eso todos los juegos copiaban la fórmula de Epic, tras 'Uncharted: El Tesoro de Drake' la idea de mezclar tiroteos con escenas de acción pasó a ser la gran idea del medio.

La mezcla de puzles, plataformas y disparos cayó en gracia a toda una generación de jugadores y no fue hasta mucho después, cuando su secuela aterrizó con un más y mejor, que lo conseguido por el primer ‘Uncharted’ empezó a perder fuelle sacando a relucir sus carencias.

Uncharted 2: más y mejor

Si algo puso por bandera Naughty Dog con la segunda entrega fue el intentar hacerla lo más variada y vertiginosa posible. Convirtiéndose 'Uncharted 2: El reino de los Ladrones' en la aventura más completa de Drake, no podemos negar que lo consiguieron. A esa variedad de escenarios se sumó además la de situaciones, no sólo por sus escenas de acción, una detrás de otra sin dejar hueco a la calma, también por cómo se enfocaban los tiroteos al ofrecerse escenarios con más caminos, la posibilidad de flanquear enemigos y un énfasis considerable en la verticalidad de los tiroteos.

Para darle aún más vidilla entraron en juego las bombonas, que podían ser transportadas y lanzadas para acabar con varios soldados a la vez, y se incluyó la posibilidad de acabar con ellos mediante sigilo para que no todo fuesen tiros y explosiones. De hecho, incluso se amplió la variedad de movimientos en las peleas, introduciendo aquí los contraataques para que, en una secuencia a cámara lenta, pudiésemos esquivar y rematar a nuestro contrincante.

Uncharted 3: el Drake menos inspirado

Para una generación de consolas en la que los tiroteos lo eran todo, ‘Uncharted 3’ pretendía desvincularse de la fórmula dentro de lo posible para evitar el cansancio que se empezaba a evidenciar. Para ello centró todos sus esfuerzos en los combates cuerpo a cuerpo y, apoyándose en el éxito del Batman de Rocksteady, incluyó la posibilidad de pelear con varios enemigos a la vez.

A base de puñetazos la cosa podía estar bien, especialmente con toda una cadena de animaciones nueva, pero la interacción con el entorno, el coger una botella de una mesa y estampársela en la cabeza al enemigo que teníamos delante, era lo que pedía a gritos una acción peliculera como la de ‘Uncharted’. Ese fue su principal reclamo a nivel jugable, quedando muy por encima de novedades en el sigilo o la posibilidad de devolver granadas durante los tiroteos.

Uncharted 4: el desenlace de Nathan Drake

Tenían unos tiroteos a los que poco más se podía rascar, unas peleas que ya eran una auténtica gozada y un sistema de plataformas y mecánicas con pocas opciones de mejora. Todo eso a simple vista, claro, porque bajo la manga guardaban para 'Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón' un gancho con el que ganar en movilidad y permitirnos que nuestras entradas en los tiroteos fuesen aún más espectaculares.

Sin embargo el gran cambio llegó de la mano de sus escenarios, con secciones mucho más abiertas, en ocasiones recordando a lo que podía dar de sí un pequeño mundo abierto, y apoyándose más que nunca en un sigilo que, esta vez sí, nos permitía superar zonas sin necesidad de sacar el arma del bolsillo. Lástima que lo de las elecciones en las conversaciones no diera para mucho más que un simple detalle.

Uncharted: El Legado Perdido

Es curioso como, al pasar juego por juego, se aprecia cómo los éxitos y flaquezas del anterior marcan el camino de la siguiente entrega. Así, no es de extrañar que ‘Uncharted: El Legado Perdido’ acabe centrándose en dos de las novedades más potentes de ‘Uncharted 4’: las zonas abiertas y la posibilidad de encarar los combates en modo Rambo o con sigilo.

Esos dos aspectos son, probablemente, los que más nos llaman la atención de la siguiente entrega y es que, viendo cómo se las gastan en Naughty Dog con los saltos de calidad, lo que nos pueden deparar Chloe y Nadine en esos campos bien puede ser una revolución a gran escala de lo que ‘Uncharted’ puede acabar siendo en el futuro.

Habrá que ver también si lo de las elecciones en las conversaciones queda relegado a una mera anécdota de la saga y, esta me gusta especialmente, si la intención de limpiar al máximo el HUD entrega algo más que la opción de sacar un mapa con el botón táctil para que nos olvidemos de los puntos de información en la lejanía.

Sea como sea, dudo mucho que El Legado Perdido sea el final de la saga ‘Uncharted’, como mucho un punto y seguido con el que dejar atrás cada vez más a Nathan Drake para seguir explotando nuevas opciones y, de paso y con algo de suerte, acabar conociendo por fin por qué Sully metió a una puta en una iglesia.

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