La definición más pura de juego indie está en Game Pass y convierte el duro trabajo en una rutina que amarás repetir

La definición más pura de juego indie está en Game Pass y convierte el duro trabajo en una rutina que amarás repetir
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Han pasado ya siete años desde el lanzamiento de Stardew Valley, pero no hay forma de desbancarlo del Olimpo de los mejores títulos de los últimos años. La obra de Eric Barone se ha ganado el reconocimiento popular con todas las de la ley y tenerlo a tiro en Xbox Game Pass es una oportunidad imperdible.

Podemos jugar tanto en Xbox Series X/S, Xbox One como PC y así adentrarnos en una de las historias más impresionantes del desarrollo de videojuegos. Y es que Barone trabajaba como empleado en los cines de Seattle en 2011 mientras intentaba conseguir un trabajo en la industria del videojuego. Su pequeño primer proyecto fue el título del que estamos hablando, pero hay mucho más.

Partiendo de la idea de la franquicia Harvest Moon, Barone intentó mejorar lo más reciente de la saga de Marvelous Interactive y para ello tomó inspiración de referentes como Minecraft, Terraria, Rune Factory o Animal Crossing. A lo largo de cuatro años, con sesiones de 60 horas semanales en el sótano de sus padres y su pareja Amber Hageman pagando la mayoría de las facturas, el desarrollador consiguió lo que parecía imposible.

Absolutamente todo lo que ves en pantalla ha sido creado por él directamente. La estética pixel art, la música, la jugabilidad... Barone y Hageman se la jugaron a una carta que salió ganadora cuando él contaba apenas con 27 años de edad. El éxito ha sido tan arrollador que ha vendido más de 20 millones de copias en estos siete años.

"Tenía miedo de la rutina. Tenía miedo de sentarme en un cubículo y programar algo que me parecía realmente aburrido y que no me apasionaba. Quería algo diferente y quería la libertad de hacer lo que quisiera".

La granja de tus sueños

Yendo al solomillo, Stardew Valley es el típico juego que convierte tareas de trabajo en una rutina que amarás repetir. Llegamos al pueblo que da nombre al título, concretamente a la vieja parcela que tu abuelo te ha dado en herencia. Apenas cuentas con unas monedas y herramientas prácticamente oxidadas, pero nada de ello te va a frenar a la hora de levantar un vergel.

Cultivos, ganadería y minería son tres pilares básicos sobre los que tendrás que sustentarte para salir adelante. Todo el fruto de tu esfuerzo lo podrás vender a los vecinos del lugar, pudiendo encontrarte a más de 30 habitantes con sus respectivas personalidades. Esto deriva en que podremos realizar misiones secundarias de todo tipo y entablar relaciones con ellos.

Además de forma muy próxima, formando una familia que cuidar. Por si fuera poco, Stardew Valley cuenta con un modo cooperativo online con el que poder vivir la magia de la granja en compañía. Son 52 horas de partida para completar la campaña, pero son muchas más si quieres explorar hasta el último rincón.

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