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Análisis de The Witcher 3: Wild Hunt. Cincuenta sombras de Grey según Geralt
Análisis

Análisis de The Witcher 3: Wild Hunt. Cincuenta sombras de Grey según Geralt

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No ha pasado ni una semana desde que se puso a la venta 'The Witcher 3: Wild Hunt' y seguimos enganchados como el primer día, con incontables horas de juego y con las cosas bastante claras en cuanto a sus pros y sus contras. Pero como todo RPG de este calibre, aún nos queda mucho camino por recorrer. De ahí que no podamos esperar para publicar su análisis e irlo actualizando conforme vayamos avanzando, aunque difícilmente cambiará nuestra impresión general sobre él.

CD Projekt RED ha tenido ante sí su trabajo más complejo hasta la fecha, el que le brindaría mayor reconocimiento en esta industria tras la excelente acogida de los dos anteriores 'The Witcher'. Otra de las grandes esperanzas de la next-gen, en definitiva. Y a la vista está de que este estudio polaco ha hecho las cosas bien... aunque un tiempo más de cocción le habría venido de perlas, vaya.

Me gustaría empezar, precisamente por sus errores, que no son pocos. No consiguen lastrar por completo la experiencia con 'The Witcher 3: Wild Hunt', por fortuna, puesto que en esta nueva aventura de Geralt de Rivia pesan más sus virtudes, pero sí que nos sacarán de quicio en más de una ocasión preguntándonos por qué CD Projekt RED ha tenido tan poco tacto para algunas cosas que fácilmente podría haber solventado. Por suerte, son cosas que se pueden arreglar vía parche. A fin de cuentas estamos ante la versión 1.01 de 'The Witcher 3'. Tiempo hay para pulir detalles.

Dónde debería mejorar claramente The Witcher 3

The Witcher 3: Wild Hunt

Independientemente de que CD Projekt RED no haya podido cumplir sus promesas en cuanto al apartado gráfico, claramente inferior a lo que vimos en los primeros vídeos promocionales de 'The Witcher 3: Wild Hunt', mosquea más que haya tirones al comienzo de algunos vídeos en la versión de consolas. Tanto en mi caso, en Xbox One, como en el de mi compañero Álex, en PS4, no va todo lo fluido que debería. Al menos en las demás situaciones no he experimentado ningún problema.

Lo que sí que me mosquea y de lo que he dado cuenta hace unos días con los pros y contras de este RPG, es el tema de la Inteligencia Artificial del rival. No ha sido un caso esporádico con un par de bandidos. Es algo que se sigue extendiendo cada vez más según mi contador de horas, que ya sobrepasa las 30. Al principio noté que el comportamiento de los enemigos era un poco aleatorio, como un "quiero y no puedo". El verme y venir a por mí y luego cambiar de idea sin mucho sentido.

Tengo que recordar que estoy jugando a 'The Witcher 3: Wild Hunt' en nivel díficil (no en el máximo), en "Sangre, sudor y lágrimas" y que ahí debería notarse el carácter agresivo del rival. Pero no. Todos ellos, salvo excepciones (como un Wyvern que me siguió insistentemente durante kilómetros), tienen un radio de acción delimitado del que difícilmente saldrán. Y esto queda más patente con los bandidos. He seguido experimentando comportamientos erráticos, como el tenerlos a tan solo cinco metros de distancia y verlos haciendo gestos con las manos, maldiciendo mi existencia como brujo, mientras les disparo con la ballesta. Incluso yendo después hacia ellos para soltarles la señal de Igni para que se vayan quemando mientras retrocedo, no veo ademán alguno de seguirme.

The Witcher 3: Wild Hunt

Contrasta drásticamente sobre este hecho la actitud de los arqueros, con una puntería del demonio y que suelen ser bastante insistentes en su empeño por sacarnos de nuestras casillas (y de matarnos). Me ha sorprendido, a su vez, el enorme daño que suelen propinar en comparación con otras armas.

De hecho, todo el bestiario de 'The Witcher 3: Wild Hunt' es un poco peculiar en este sentido. Me sigue llamando bastante la atención que unos perros salvajes de nivel 1 puedan hacer más daño que otros enemigos con cinco o más niveles por arriba.

Me parece más importante, en cualquier caso, que CD Projekt RED busque otra solución para el método de gestionar nuestro inventario, y por extensión al de los mercaderes. Está fatalmente organizado. Se mezclan cosas opuestas como libros o notas donde tenemos las pociones y comida, el apartado de alquimia puede abrumar con tanto elemento, y lo que es peor, cuando vemos lo que tiene un mercader nunca sabremos si lo que vende ya se lo habíamos vendido previamente.

(...) me ha crispado el toparme con no pocos mercaderes a la primera y ver que venden, literalmente, tres chorradas en donde no hay ni rastro de comida y otros útiles para el camino.

En todo RPG que se precie me parece imprescindible una buena gestión de los elementos, creando apartados específicos dependiendo de su clase. No me parece de recibo que un mercader mezcle todo, ahí, a lo loco, porque nos hace perder un tiempo valioso. Y también me ha crispado el toparme con no pocos mercaderes a la primera y ver que venden, literalmente, tres chorradas en donde no hay ni rastro de comida y otros útiles para el camino. Al final estoy optando por la poción Golondrina.

De poco práctico también me resulta el mapa, en el sentido de no reflejar todas las misiones que tenemos disponibles, sino tan solo la que tenemos activa en ese momento. Habría estado bien, sin duda, el saber de un plumazo dónde están todas las que hemos habilitado y de esa forma decidir mejor nuestro rumbo en vez de alternar entre el menú del mapa y el de misiones para ver cuál está más cerca de donde nos encontramos. Al final 'The Witcher 3' nos roba mucho tiempo así.

Donde ya me he acostumbrado, pero no por ello debería ser un tema a omitir, es con el movimiento de Geralt, el cuál es extremadamente sensible. Habrá que pulsar levemente el stick para que no se ponga a dar zancadas y que se nos pase algún objeto para recoger. Sobre esto, peor es el tema de "apuntar" a ciertos objetos para interactuar con ellos, que a veces Geralt es muy caprichoso. Aunque la palma en este sentido se la lleva el sistema de buceo, como en zonas no tan profundas.

Cabe decir que 'The Witcher 3: Wild Hunt' tampoco está exento de bugs y glitches, como suele ser inevitable para RPG tan extensos como éste. Me los he encontrado de muchos tipos, con algunos críticos que me obligaron a cargar la partida anterior. Sin ir más lejos, uno que me pasó ayer al llegar a la cabaña de un caníbal. La cámara pasó de tercera persona a una pseudo-primera persona que me imposibilitó interactuar con todo lo que me rodeaba e incluso el impedirme el atacar. Muy raro.

Por suerte saca pecho (de lobo) en otras facetas

The Witcher 3: Wild Hunt

Que un RPG cuente con fallos más o menos graves ('Dragon Age: Inquisition' tuvo el error de la cámara táctica que reubicaba a los aliados situados en zonas elevadas, para nuestro disgusto e incredulidad) no significa que toda la experiencia de juego se resienta. En un mundo ideal sería mucho mejor, desde luego, no tener que hablar de esos errores. Pero por suerte 'The Witcher 3: Wild Hunt' los compensa sacando a relucir sus virtudes, como una historia que nos atrapa ya desde el inicio, por saber qué ha pasado con Ciri tras el sueño de Geralt en Kaer Morhen.

En este sentido, la obra de CD Projekt RED puede presumir de gozar con la suficiente variedad de misiones como para tenernos enganchados durante innumerables horas sin que por ello se resienta ni un ápice nuestro interés por completar el juego. Da igual que sean misiones principales como secundarias, de búsqueda de tesoros o de contratos de brujo, que todas estarán cuidadas hasta el más mínimo detalle. Por ejemplo, en una en la que tuve que buscar una cabra, fui previsor y maté a un oso que rondaba la zona. Casualmente, esa misión tenía reservada una parte en la que la cabra, tras encontrarla y que nos empezase a seguir, se paraba para comer justo en la salida de la cueva del oso, por lo que Geralt soltó el mensaje de "menos mal que ya me había cargado al oso antes". Mola.

Otra de las virtudes de este periplo de Geralt de Rivia por los Reinos del Norte es el decidir nuestro destino y el de los demás.

A su vez, tanto las misiones principales como las secundarias no se completarán en un suspiro, sino que lo habitual será dar múltiples rodeos según recabamos más información gracias a nuestras dotes como brujo. A destacar sobre este hecho la del Barón Sanguinario cuando llevamos cerca de 20 horas de juego. Su complejidad nos obligará a viajar por todo Velen hasta llegar a una resolución que se balancea entre lo tierno y lo escabroso y en donde tendremos la última palabra.

Es otra de las virtudes de este periplo de Geralt de Rivia por los Reinos del Norte, el decidir nuestro destino y el de los demás. Podemos hacer que la gente nos odie más si cabe (porque los brujos no están bien vistos en esta sociedad) u optar por la máxima benelovencia y el espíritu más altruista. Ya he perdido la cuenta de las veces que he aceptado una misión sin pedir dinero a cambio o resuelto una situación difícil de la forma pacífica, como haciendo acopio de la señal de Axia para influir en la decisión de un indeseable con ganas de marcha y de ese modo evitar males que deriven en sangre.

La versatilidad de Geralt de Rivia como brujo

The Witcher 3: Wild Hunt

Si los brujos están mal vistos por la sociedad es precisamente por esa habilidad especial que tienen con las señales (lo que vendrían a ser las magias de toda la vida). Geralt cuenta con cinco señales principales que podrá potenciar después, ganando, a su vez, varias alternativas. Su función es ésta:

  • Con la señal de Igni quemaremos a los enemigos (o prenderemos fuego a algún elemento del entorno para que nos ilumine)
  • Con la señal de Axia encantaremos la mente del adversario (como aturdirlo o mejor aún, convertirlo en aliado temporalmente)
  • Con la señal de Aard realizaremos una descarga de energía telequinética que soltará una ventisca ideal para borrar de un plumazo los escombros
  • Con la señal de Quen crearemos un escudo protector (ideal contra osos)
  • Y con la señal de Yrden invocaremos una trampa mágica para frenar a los enemigos

Toda señal se recarga si esperamos unos segundos y podremos potenciar su intensidad (que sean más efectivas y/o hagan más daño) subiendo sus atributos, a nuestro gusto, según vayamos ganando niveles para Geralt o también mediante lugares de poder para obtener una bonificación provisional. Pero a su vez, que para algo Geralt es brujo, aplicando mutágenos para gozar de bonificaciones más jugosas siempre y cuando apliquemos los mutágenos adecuados basados en "el mismo color".

Geralt de Rivia no sería un buen brujo si no fuese ducho con las espadas (como hemos recordado en múltiples ocasiones, lleva una de acero para los humanos y humanoides, y otra de plata para las bestias), cosa que por descontado cumplirá con creces aquí. Ahora bien, en niveles de dificultad elevados sufriremos bastante al comienzo de la historia al ser esencial dominar las técnicas de evasión y de contraataque y en saber dosificar enfrentamientos contra múltiples rivales a la vez.

Cabe recordar que en los niveles más altos de dificultad la vida no se repone si meditamos y que ahí dependemos de los útiles de comida o de pociones como Golondrina, que repone nuestra vida. Por eso al principio me mataron más que en 'Bloodborne' y ahora se normalizó la situación. Menos mal.

The Witcher 3: Wild Hunt asegura días de diversión

The Witcher 3: Wild Hunt

Si queremos amortizar nuestro dinero, pocas opciones mejores vamos a encontrar este año que con 'The Witcher 3: Wild Hunt', un RPG que sus creadores aseguran que dura 200 horas si queremos completarlo al 100%. A nosotros aún nos queda mucho para lograr tal hazaña, por eso iremos ampliando sensaciones con este análisis en desarrollo, aunque no creemos que cambie el núcleo.

Es un RPG, además, exigente, no ya simplemente en niveles de dificultad elevados para que saquemos todo el partido de las habilidades como brujo de Geralt, sino también porque los enemigos nos reportarán nimias cantidades de EXP, por lo que farmear no es recomendable.

Aquí lo ideal es ir completando todo tipo de misiones, tanto principales y secundarias como las de contrato de brujo o búsqueda de tesoros, y no solamente eso, sino el ir explorando todos los rincones de Huerto Blanco, Velen y demás zonas del Reino del Norte, puesto que nos toparemos con más misiones secundarias que suelen reportar cantidades generosas de experiencia, como el liberar un lugar abandonado infectado de enemigos para que sus habitantes vuelvan a repoblar la zona.

En definitiva, que aún tenemos mucho camino por recorrer en 'The Witcher 3: Wild Hunt', y pese a que sus errores empañan un poco la experiencia de juego, dando la sensación de que le faltaban unas semanas más de cocción, es una opción más que recomendable si buscamos un gran RPG.

The Witcher 3: Wild Hunt

The Witcher 3: Wild Hunt

Plataformas PC, PS4 y Xbox One (versión analizada)
Multijugador No
Desarrollador CD Projekt RED
Compañía Bandai Namco
Lanzamiento 19 de mayo de 2015
Precio 59,99 euros (PC) y 69,99 euros (PS4 y Xbox One)

Lo mejor

  • La versatilidad de Geralt
  • Historia muy cuidada
  • Gran variedad de situaciones
  • Su cuidadísima edición física

Lo peor

  • Pésima gestión del inventario
  • La errática IA del enemigo
  • Pantallas de carga desesperantes en la versión de consolas

Sitio oficial | The Witcher 3: Wild Hunt

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