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Análisis de FIFA 20: por primera vez en años, FIFA entrega lo suficiente como para justificar el cambio
Análisis

Análisis de FIFA 20: por primera vez en años, FIFA entrega lo suficiente como para justificar el cambio

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No quisiera estar en la piel del equipo de creativos que año tras año se tienen que romper los cuernos para vender un simulador de fútbol como una nueva experiencia, pero hay que reconocerles que en FIFA 20 han tirado, por fin, la casa por la ventana.

A las habituales mejoras de físicas, animaciones e inteligencia artificial se suma aquí la llegada de nuevos modos más locos (y divertidos) que, con Volta y el fútbol callejero a la cabeza, pretenden ofrecer esa nota diferencial que tanto necesita un género habituado a la falta de ideas. 

Cambios en jugabilidad que se notan desde el principio

Con una entrega bastante continuista en lo básico, lo único que le queda a EA es ir retocando aquí y allá para intentar sumar novedades. Lo hace con entusiasmo, eso sí, modificando lo suficiente para que durante los primeros partidos te sientas un poco perdido -poco, tampoco nos volvamos locos- por sufrir aquello de “esto antes me salía y ahora no”. 

El control del balón es, probablemente, la nota que más suena en un ritmo que sigue siendo más pausado que el de su principal rival. Salvada la papeleta de poder jugar también por las bandas a golpe de carrera y frente a defensas que sólo parecen velocistas cuando realmente lo son, que tras esa paliza el pase o el chute funcionen a la perfección es otro cantar. 

La colocación del jugador a la hora de jugar el balón es aún más importante y, si el contrario te cede espacio, incluso es recomendable colocar el balón antes de golpearlo para afinar al máximo su trayectoria. De lo contrario un bote a medio camino puede suponer la diferencia entre que el contrario lo alcance o no, evitando así que la llegada del balón sea una línea perfecta para acercarse más a un comportamiento real y, por contra, obligándonos a hilar lo más fino posible no sólo a la hora de finalizar la jugada, sino también en cada punto previo a ese cierre. 

Por suerte lo que perdemos de ritmo en ese caso lo ganamos a la hora de controlar el esférico, con nuevas animaciones que hacen más cómodo no sólo la esquiva en carrera sino también el deshacernos de él y recibirlo. Un buen saco de partidos dan buena cuenta de que los rebotes tontos irremediablemente siguen ahí, pero aparecen en menor número y, por lo general, recibir el balón y controlarlo en cualquier dirección suele tener la animación adecuada para que todo sea lo más fluido posible. 

Sin quejas, aunque tampoco fiestas, en las nuevas jugadas a balón parado. Hay mayor control de la rosca o dirección que queremos darle al balón, pero se queda en uno de esos puntos a destacar más por novedad que por sentirnos realmente agradecidos por su inclusión. Lo que sí se agradece más es la colocación del equipo, abriendo más espacios por todo el campo en vez de apelotonarse en uno de los lados como si desconfiasen de lo que pudieses llegar a hacer. 

Volta, el gran protagonista

La falta de entusiasmo en el 11 contra 11 cambia por completo en lo que a Volta se refiere. Ahí los que gozamos más un fútbol rápido y ágil tenemos todas las de ganar. La idea no es recuperar lo que anteriormente era Fifa Street, sino adaptar el fútbol característico de la saga a un campo más pequeño y con animaciones más cercanas al espectáculo.

Fifavolta

Incluso jugando en campos sin paredes -sin duda la gran baza del modo- para acercarnos a algo más propio del fútbol sala, el frenetismo que ofrecen los espacios más pequeños es notablemente superior. Repartiendo así un juego con más goles y jugadas clave de las que nunca verás en el modo profesional. 

A Volta le debemos también el retorno de la narrativa, que deja atrás la historia de Alex Hunter y centrándonos en un jugador callejero que deberá abrirse paso hacia los mundiales. Dos tardes que sirven para conocer las distintas variantes de Volta (tamaño de campo, altura de portería, más o menos jugadores, con portero o sin él) mientras superamos campeonatos y mejoramos a nuestro jugador. 

Uno de los FIFA que más carne echa en el asador para intentar justificar su compra.

La trama resulta ser la típica historia de superación y envidia influencer en la que fácilmente acabarás cogiéndole tirria hasta al utillero. Un carrusel de personajes inventados y famosos del fútbol callejero que acaban resultando ser bastante irritantes salvo en casos muy puntuales. 

Por suerte es algo bastante olvidable y prescindible, pudiendo así optar por ir jugando torneos y ligas tanto contra la máquina como online. Además de superar desafíos y ganar monedas a invertir en la tienda de cosméticos del juego, gran parte de la gracia es que cada victoria te permite “fichar” a una copia del equipo rival, permitiéndose así que puedas montar un equipo a tu medida o que tu jugador acabe militando en equipos de alrededor del globo.

FUT vuelve a ser el modo estrella

Dos grandes cambios marcan el evidente retorno de FUT y, en ambos casos, me parece todo un acierto haber tomado ese camino. El primero y más importante es el impulso al compromiso por parte del jugador de la mano de un sistema de progreso. Algo así como un pase de batalla como el que vemos en otros juegos y que, a base de conseguir puntos y superar desafíos, nos dará acceso a novedades cosméticas como los tifos, celebraciones o camisetas y balones de lo más extravagantes. 

La segunda es un generoso lavado de cara al sistema de gestión de los equipos. A golpe de botón podremos abrir una ruleta en la que hacer casi todo lo que nos venga a la cabeza de la forma más ágil posible, desde poner a la venta el jugador hasta utilizar mejoras de contrato o entrenamiento. Poder toquetear aquí y allá desde la misma pantalla es una auténtica gozada a la que, por pedir que no quede, no le vendría mal algo más de ritmo o automatismos en los cambios. 

Más allá de eso los desafíos introductorios sirven para poder montar un equipo más o menos equilibrado, pero FUT sigue a kilómetros de lo que ofrece PES 2020 en términos de generosidad para con el jugador inicial. Toca sudar y sufrir hasta dar con un equipo que no se haga la picha un lío cada vez que el balón echa a rodar. 

Fut

Sin embargo en esta edición buscan calmar un poco más las cosas para que, más allá de lo mucho que huele a competitivo FUT, también haya hueco para un estilo de juego más descafeinado. Ahí entran a escena los amistosos en local u online para jugar pachangas con amigos o, buscando una locura aún mayor, los modos especiales que se acercan a lo arcade.

Desde un balón que ofrece power ups a quien lo conduce hasta partidos centrados en el regate en distancias cortas con la necesidad de mantener la posesión un tiempo concreto antes de intentar marcar. Un añadido simpático para que sigamos enganchados al juego incluso cuando no nos apetece irnos enfadados a dormir.

La opinión de VidaExtra

Con miedo a tocar algo que pueda romper su buena racha pero también con la necesidad de seguir sumando fieles, FIFA 20 encuentra el equilibrio perfecto en una entrega que, pese a ser continuista, consigue seguir definiendo su fórmula mientras añade novedades realmente significativas. 

Es relativamente fácil adivinar que, con algo de éxito, Volta puede convertirse en otra puerta a FUT para aquellos jugadores que no terminan de casar con el temple de su 11 contra 11. Si eso llega en un futuro próximo o no es todavía un misterio pero, hasta entonces, vale la pena mencionar que estamos ante uno de los FIFA de los últimos años que más carne echa en el asador para intentar justificar su compra. 

FIFA 20

FIFA 20

Plataformas PC, Xbox One y PS4 (versión analizada)
Multijugador
Desarrollador EA
Compañía EA
Lanzamiento 27 de septiembre
Precio 64,99 euros

Lo mejor

  • La espectacularidad y diversión del modo Volta
  • Generosos y útiles cambios de UI en FUT
  • Más opciones para jugar de forma sana

Lo peor

  • FUT sigue siendo muy exigente en su inicio
  • El modo historia de Volta deja bastante que desear

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