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Análisis de Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge: una aventura que por fin sabe más a juego que a película interactiva
Análisis

Análisis de Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge: una aventura que por fin sabe más a juego que a película interactiva

No quedé demasiado encantado en mi paso por Vader Immortal, principalmente porque tenía la sensación de que la experiencia de PlayStation VR se empezaba a quedar corta. Tal vez por eso el anuncio de Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge no me atrajo demasiado, pero ponerme a los mandos del juego ha resultado ser una grata sorpresa.

No es una superproducción ni por factura ni por longitud, más bien un juego muy comedido, pero sí uno de esos títulos que se atreven a quitarse el sambenito de la experiencia para ofrecer una aventura más cercana a los estándares que conocemos. Acción, exploración y coleccionables confirman, por fin, que se acabaron los trenes de la bruja en realidad virtual. Los juegos han llegado para quedarse.

Star Wars sigue siendo mejor sin la Fuerza o los Jedi

Sin espadas láser, maestros Jedi o épicos enemigos como protagonistas absolutos de la aventura, Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge nos pone en la piel de un reparador de droides y chatarrero que se ve envuelto en un encontronazo con unos piratas espaciales.

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Tras caer en Batuu, el planeta que está sirviendo de escenario a Disney para la explotación de la saga fuera del cine -desde los parques de atracciones hasta la expansión de Los Sims 4- tocará encontrar el cargamento perdido y los valiosos droides que se esconden en él.

Una historia sin grandes alardes pero que sí cede varios momentazos y situaciones por los que merece la pena acercarse a ella. Tener al lado a C3PO o un alienígena de dos metros comentando la jugada es una gozada, y aunque no viene doblado a nuestro idioma, las voces originales acaban de enmarcar la propuesta.

Lo que sí es fácilmente reprochable es que peca de ser excesivamente corta. Y no porque sea algo que moleste por precio o contenido, sino porque acabas tan metido en la propuesta que, cuando llega a su fin con un breve adelanto de lo que está por llegar, te deja con ganas de más.

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Como estar dentro de una película

Gran parte del cambio es irremediablemente la libertad que ofrece Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge en Oculus Quest 2. Con una sartenada de opciones de configuración que te permiten marcar la inclinación y profundidad del cuerpo, y si quieres jugar sentado o hacerlo de pie con el sistema guardián, la posibilidad de moverte a placer es jugar a otro nivel.

Como viene siendo habitual el juego te permite moverte de aquí para allá marcando en el suelo la posición a la que quieres teletransportarte. Sin embargo, lejos de limitarse a eso como hacen muchos otros juegos, también puedes moverte con los joystick, dejar el joystick para el avance y girarte con el cuerpo para elegir la dirección o, si lo deseas, moverte por casa como si estuvieses dentro del juego.

Habiendo optado por esas dos últimas opciones, y habiendo llegado hasta el final sin problemas de rastreo o comodidad salvo por la colocación de las armas en el cuerpo del avatar, la sensación de estar dentro de una película de Star Wars ha sido fantástica.

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En estos tiempos en los que acudir a un parque de atracciones no entra en mis planes, esto ha sido lo más parecido a una atracción hipervitaminada en la que escenarios y actores te hacen sentirte parte de la franquicia galáctica.

Momentos que merecen la pena

Lástima que por la duración de la aventura -sobre unas tres horas-, no haya hueco para demasiadas mecánicas. Junto a la colección de blasters en forma de pistola, rifles y escopetas, iremos recogiendo droides de entrenamiento que actuarán como marcadores de enemigos, defensa personal y bombas con seguimiento.

A base de verticalidad y opciones los combates también son capaces de ceder hueco a grandes momentos. Lo de coger un droide de defensa, lanzarlo al aire, que éste dispare a un enemigo y que tú cojas el arma que ha dejado caer al morir, es de esas situaciones que no tienen precio. Una entre un millón y fruto de la casualidad, claro, pero son estos momentos los que te convierten en un fiel defensor de esta tecnología.

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Una herramienta con tres opciones -destornillador, táser y soplete-, sirve de excusa para puzles en los que arreglar puertas o abrir cofres con dinero, armas y demás objetos que guardar en la mochila que llevas al pecho y hace de inventario.

No tardas en ver todo lo que el juego da de sí, pero se las apaña más bien que mal para ir retorciendo ideas y evitar -no siempre con el mismo tino- que se vuelva excesivamente repetitivo. En cualquier caso no le habría venido nada mal tener más variedad de enemigos o algún enfrentamiento adicional además del que encontramos al final.

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La opinión de VidaExtra

A la espera de ver qué nuevas aventuras nos deparan estos cuentos galácticos, y deseando que ese camino se encargue de ampliar el escueto encontronazo que tenemos con Yoda en esta primera aventura, Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge es otra de esas jugadas capaces de hacerte caer en la realidad virtual.

Con un inicio mucho más potente que todo lo que le sigue, demuestra el enorme potencial que podría tener esta tecnología con más presupuesto y ambición. Puede que las buenas intenciones de ILMxLAB se queden algo cortas, pero eso no convierte a Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge en un juego menos disfrutable. Hay ganas de ver qué más sale de aquí.

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Star Wars: Tales from the Galaxy’s Edge

Plataformas Oculus
Multijugador No
Desarrollador ILMxLAB
Compañía Oculus
Lanzamiento 19 de noviembre de 2020
Precio 24,95 euros

Lo mejor

  • Como estar dentro de una película de Star Wars
  • La increíble comodidad de movimiento y sus configuraciones
  • La verticalidad y coberturas en los tiroteos

Lo peor

  • Excesivamente corto
  • Algunos problemas de rastreo a la hora de coger los bláster del traje
  • La presencia de Yoda se podría tildar de anecdótica

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