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La última vez que toqué Los Sims fue hace 20 años. Ahora he vuelto a la saga aprovechando la llegada de Star Wars
Análisis

La última vez que toqué Los Sims fue hace 20 años. Ahora he vuelto a la saga aprovechando la llegada de Star Wars

Los Lápida, el truco del dinero, el pasar horas construyendo una inmensa mansión, el quitar la escalera de la piscina para ver cómo Los Sims caían derrotados y se ahogaban en su interior… 20 años de unos recuerdos que aún permanecen muy vívidos, fruto de los buenos momentos que pasé con el juego.

Sin embargo ahí quedó la cosa. Los Sims 4 dan buena cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde entonces, y la inmensa colección de packs de contenido y expansiones que han salido son sólo una muestra más de todo lo que ha debido cambiar y evolucionar el juego en este tiempo. No había encontrado una razón de peso para volver a ello hasta ahora, pero Star Wars sigue siendo mucho Star Wars.

Volviendo a Los Sims

Hasta qué punto puede cambiar un juego tras cuatro generaciones de títulos. ¿Será Los Sims 4 lo suficiente disruptivo para que ya no sea el juego que recuerdo? A mi primera partida después de dos décadas llego con no pocas dudas. Lo visto hasta el momento a través de vídeos y promociones de sus distintas expansiones me hace creer que esto va más sobre las relaciones y la vida lejos del hogar que la dinámica que me enganchó en su día.

Sin embargo el miedo desaparece rápido. Tras crear mi personaje en su completísimo editor y buscar un solar vacío, vuelvo 20 años atrás en el tiempo para perderme entre todos los detallitos que ofrece la creación de casas, ahora impulsada por un sistema mucho más accesible y profundo que permite dar rienda suelta a su creatividad a un interiorista frustrado como yo.

Pudiendo también adquirir casas ya equipadas o utilizar habitaciones creadas a base de plantillas que puedas ir conectando entre sí, descubro un pozo con una ingente cantidad de detalles y contenidos en el que fácilmente podría caer durante semanas sin necesidad de avanzar nada más en el juego.

Sin embargo consigo superar la tentación y me lanzó a comprobar hasta qué punto Los Sims 4 sigue siendo Los Sims. Para mi sorpresa, el juego se mantiene bastante fiel a lo que yo recordaba. Comer, dormir, asearte, trabajar y, por supuesto, establecer conexiones con tus vecinos para mantener viva la necesidad de socializar con tu entorno.

Todo, en mayor o menor medida, tiene el giro suficiente para que la experiencia parezca nueva pese a seguir siendo reconocible. Ahora puedo buscar recetas de cocina por internet y ahorrarme los costes del plato plantando mis propias hortalizas, darme una ducha reflexiva para que mi personaje se sienta inspirado y aprenda o realice tareas con más ahínco, echarme una siesta en vez de dormir a pierna suelta para controlar mejor los tiempos y acciones necesarias antes de ir a trabajar…

Un más y mejor sobre lo que ya era una base muy sólida que también afecta a un enorme panel de interacciones sociales, pero sobre todo un flujo de objetivos y retos que hacen de la evolución del personaje un paseo mucho más agradable. Montar una fiesta en casa ya no es simplemente congregar a varios amigos o conocidos en ella, también implica crear la mejor fiesta posible cumpliendo los distintos objetivos que el juego te pide en un tiempo límite.

Una gozada que, llegados a este punto, me arrepiento de haber dejado pasar durante todos estos años. También un peligroso abismo de posibilidades, horas de juego y contenidos de pago con cierta incompatibilidad con la edad adulta, las obligaciones y la ristra de juegos a la espera de ser probados que me aguarda en Steam. Pese a lo mucho que pueda pesarme, probablemente ha sido un sacrificio necesario.

Sims4

Más allá de Los Sims que recordaba

Tras esa primera capa está todo lo demás, desde el poder salir de casa para visitar la biblioteca y leer ese libro que no te puedes permitir -y que por ejemplo te ayudará a subir tu nivel de cocina- hasta esas vacaciones en lugares ajenos al entorno que conoces. Entre ellos, la ciudad de Batuu de Star Wars que se extrae del escenario que visité hace apenas un año en el parque Disney de California.

Con un contenido tan fácil de acceder como esperar a una llamada que te invite a viajar hasta allí por primera vez -nada de cumplir objetivos enrevesados para poder probar la expansión-, pronto me encuentro recorriendo las calles y edificios por los que pasé a pie hace unos meses. Una grata y agradable sorpresa.

Hay bares que visitar, tiendas en las que comprar y, por descontado, una colección de personajes sacados del universo de Star Wars con los que interactuar. Por ahí andan Rey, Kylo Ren y compañía a la espera de que adquieras tu propio sable láser o te montes un droide que llevarte a casa como mascota.

Hasta aquí bien. Una nueva fuente de contenidos cosméticos para tu personaje y una buena sartenada de objetos con los que decorar tu casa de la forma más friki posible -cabezas de bestias alienígenas para colgar en la pared incluidas-, ¿pero qué aporta realmente una expansión como esta?

La principal premisa es desconectar de tus quehaceres diarios. Al llegar a Batuu se te informa de que no podrás utilizar la moneda básica de Los Sims 4 para comprar nuevos contenidos, así que te embarcas en la búsqueda de misiones para amasar créditos. Dependiendo de con quién te animes a relacionarte, poco a poco irás avanzando en una de las tres tramas disponibles.

Eso implica que el charlar con éste o aquél se acabe transformando en opciones algo más elaboradas como viajar a otras zonas del universo Star Wars o completar misiones que requieran disfrazarte para entrar con sigilo en una base enemiga.

Nada que cambie por completo la esencia de Los Sims, pero sí un simpático añadido para aquellos que hayan decidido apostar su tiempo al juego de EA. Desde fuera, y como neófito de Los Sims de esta época, he visto en Star Wars: Viaje a Batuu un añadido que le sienta mejor al juego base que a la saga galáctica.

Lo que ofrece la expansión de Star Wars no es suficiente para convencer al fan de la saga cinematográfica al que le repelan Los Sims, pero sí es una fantástica excusa para acercarte al juego si, como en mi caso, llevas años sin hacerlo o te llama mínimamente la atención. Con esa misma perspectiva Los Sims 4 ha resultado ser el descubrimiento que en absoluto esperaba vivir este año, y estoy deseando meterme más a fondo en él. 

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