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Análisis de The Stretchers, un desenfreno cooperativo de los que casi podrían romper amistades
Análisis

Análisis de The Stretchers, un desenfreno cooperativo de los que casi podrían romper amistades

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Existen los videojuegos cooperativos en los que la experiencia es agradable, sencilla y divertida. Tu compañero y tú disfrutáis de un rato juntos sin sobresaltos porque la mera compañía ya es aliciente de sobra para seguir y echar la tarde. Luego están los juegos cooperativos que pueden fácilmente dinamitar una larga relación de amistad o de pareja; no acabas estampándole el mando en la cara a tu compañero de milagro. The Stretchers nada entre esas dos aguas.

Lo último que esperaba de Tarsier Studios, los creadores de Little Nightmares, era un título colorido, desenfadado y lleno de humor absurdo. Pero así es. Aquí controlamos a dos paramédicos que deben hacer frente a una epidemia de mareaditis, o sea, gente que está muy mareada por culpa del malévolo plan del villano de turno. Nos embutimos en nuestra ambulancia, conducimos sin un ápice de respeto por las normas viales y rescatamos a los mareadines (así se llaman los enfermos) antes de que la cosa vaya a peor.

Cuatro manos son mejores que dos

El cóctel es bastante efectivo. Toma prestada la mecánica de cooperativo-para-uno que exhibió el gran Brothers: A Tale of Two Sons hace ya sus buenos años, la de controlar un personaje con cada joystick y tener un único botón de interacción para todo, solo que aquí está diseñada casi exclusivamente para jugar con otra persona. Tiene modo individual con un esquema de control idéntico al de Brothers, pero la gracia es juntarse con alguien y que cada uno tire para un lado de la camilla porque no os ponéis de acuerdo.

The Stretchers

Ahí es donde The Stretchers muestra su verdadera naturaleza. Niveles a priori bastante simples para cualquiera que esté jugando solo, pero que al depender de otra persona se convierten en un auténtico caos. No es Overcooked en cuanto a dificultad (de hecho, es bastante permisivo, más adelante hablaré de eso), pero consigue generar esa clase de situaciones en las que la frustración por no tener el control de todo es la norma. Al final es inevitable que la cosa acabe con un “vale vamos a parar, a ver, yo tiro para la izquierda y tú me sigues”. Probablemente no te siga.

No me malinterpretéis, eso es lo divertido. Si querían que se notara la presencia de otra persona en la partida además de ti, lo han logrado, porque tu compañero es tu mayor obstáculo. Pero no se trata de superarlo, sino de trabajar juntos y entenderos. La mayor parte del tiempo vais a estar llevando una camilla, cada uno por un extremo, agachándoos para montar a los mareadines en ella, y llevándolos de vuelta a la ambulancia. En medio hay puertas estrechas y trampas de toda índole que tenéis que sortear.

En cada misión se añaden condicionantes nuevos para intentar que la experiencia sea algo más variada. Pequeños puzles que toman ideas del manual más básico de los juegos cooperativos, como puertas que no se abren hasta que los dos pulsáis a la vez los interruptores correspondientes, o mover plataformas para que el otro pueda pasar.

The Stretchers

La mayoría, como ya digo, son terreno conocido, pero hay unas cuantas que son la mar de interesantes. Entre mis mecánicas favoritas se encuentra una en la que hay que utilizar un cortacésped para, lo habéis adivinado, deshacernos de la hierba alta que nos impide pasar. Sobre el papel parece fácil, pero os aseguro que maniobrar el maldito aparato entre dos personas es un auténtico dolor de cabeza. Probablemente, uno de los momentos en los que más gritos vais a proferir hasta que os coordinéis como Dios manda.

Este tipo de mecánicas más alejadas del objetivo principal se pueden practicar en varias misiones secundarias repartidas alrededor del mapa. Cortar árboles con una sierra a dos manos o llevar una carga de dinamita entre ambos antes de que se agote el tiempo son solo algunas de estas tareas, que la verdad es que no deslumbran precisamente por su ingenio. Más bien son introducciones a conceptos que luego tendremos que utilizar en la trama principal.

Dejen paso a la ambulancia

Y hablando del mapa, una de las partes más entretenidas y que más me ha sorprendido de The Stretchers es la de conducir la ambulancia. El juego transcurre en dos islas pequeñitas que podemos recorrer libremente y, como dije antes, de la manera más alocada que se nos ocurra. Ir de una misión a otra es todo un despiporre entre rampas que nos mandan a volar, caídas y destrucción constante. Además, según avanzamos conseguiremos mejoras como el turbo, pero lo interesantes es que su uso recae en el jugador que va de pasajero. Es decir, que el que conduce depende de que su compañero las utilice adecuadamente. La mayor parte del tiempo va a estar apretando el botón de turbo cuando no debe y estampándote contra un edificio sin previo aviso, ya verás.

The Stretchers

El mundo por el que deambulamos (chiste completamente intencionado) está lleno de pequeños secretos secundarios que sirven para conseguir desbloqueables estéticos. No son muy atractivos, la verdad. Lo que incita a rebuscar en cada recoveco es que estos objetos suelen estar ocultos detrás de un micropuzle o desafío. Mola descubrirlos, pero no porque la recompensa sea demasiado interesante.

Aun con todo, sorprende lo contenido que es The Stretchers. Me refiero a que, a pesar de ser un juego muy pequeño, está lleno de elementos curiosos con los que divertirnos sin preocuparnos de que se haga excesivamente repetitivo o alargado. Algunas cosas son mejores que otras, pero casi todo lo que hay está bien empaquetado dentro del conjunto y no parece que le haga falta nada más.

La historia principal es muy corta, de unas dos o tres horas, pero no tiene sentido alargarla porque ya agota todo lo que tiene que decir su gimmick cooperativo. De hecho, en el tramo final se empiezan a notar señales de cansancio y repetición, sustituyendo las ideas nuevas por niveles más grandes y complejos. Algo que sería favorable, de no ser porque la dificultad del juego en términos sistémicos es, cuanto menos, ausente.

The Stretchers

En otras palabras, no puedes fallar una misión. Al principio creía que el límite de tiempo era el principal enemigo, pero resulta que es solamente un bonus; no pasa nada si se te acaba, salvo que pierdes puntos al final. En parte agradezco no tener que volver a pasar por la frustración de repetir un nivel, pero al mismo tiempo, la penalización que hay me da igual porque no me pone contra las cuerdas ni me motiva a jugar bien. No compito contra nadie para conseguir la máxima puntuación.

El desafío está en resolver el rompecabezas que es cada nivel (de nuevo, sencillos en cuanto a profundidad y originalidad) y sobre todo, coordinarnos con nuestro compañero. Es por eso que jugándolo a solas pierde gran parte de la gracia. Quizás The Stretchers sea tan ligero porque no quiere añadir más leña al fuego en un panorama en el que ambos jugadores discuten para ponerse de acuerdo con cualquier movimiento menor.

La opinión de VidaExtra

Más que ser un reto cooperativo, es una comedia cooperativa. Y es que ante todo, la obra de Tarsier Studios es bastante graciosa. Hace poco hablaba en este artículo de Untitled Goose Game sobre cómo los videojuegos podían utilizar la interactividad para generar comedia, y The Stretchers es justo eso. Entre las físicas exageradas de los personajes, los constantes juegos de palabras y los muchísimos errores que cometeremos por falta de coordinación, el resultado es un slapstick certero y que no defrauda.

Infernal y asequible al mismo tiempo. Sin inventar la rueda, es una buena excusa para que te eches unas risas con algún amigo. Después de todo, qué mejor que tirarse de los pelos para demostrar una amistad sincera.

The Stretchers

The Stretchers

Plataformas Nintendo Switch
Multijugador Sí, local para dos jugadores
Desarrollador Tarsier Studios
Compañía Nintendo
Lanzamiento 8 de noviembre de 2019
Precio 19,99 euros

Lo mejor

  • Risas (y broncas) aseguradas con tu compañero
  • Muy compacto, no se sobrepasa con la duración y tiene contenido suficiente
  • Las partes de conducción libre son un divertido añadido

Lo peor

  • La mayoría de sus ideas no destacan por ser muy originales
  • La dificultad se plantea casi inexistente, el reto es soportar a tu compañero
  • En modo portátil se ve fatal, pero también es cierto que si juegas con alguien es bastante probable que sea en la TV

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