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Broomstick League, o cómo jugar al Rocket League al estilo de Harry Potter
Análisis

Broomstick League, o cómo jugar al Rocket League al estilo de Harry Potter

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Blue Isle Publishing le acaba de comer la tostada a Warner en su cara: mientras que el sello Portkey Games dedicado al mundo mágico de J.K. Rowling se dedica a llevar a móviles fórmulas de éxito, acaba de llegar ese simulador de Quidditch por el que todos los Potterheads suspiraban. O, al menos, ya está disponible en calidad de Acceso Anticipado.

Broomstick League no se corta lo más mínimo en tender lazos con el mundo de Harry Potter: los menús, la estética, los efectos de sonido, los escudos y hasta la atmósfera. Todo lo que se ofrece en el juego está fuertemente inspirado en las entregas más alegres de la saga literaria del mago con un rayo en la frente.

Ahora bien, si bien el gancho del juego es ofrecer a los fans del del mundo mágico una alternativa jugable a su deporte rey, la verdadera esencia de la propuesta viene de su experiencia de juego.

Broomstick League busca ser el simulador de Quidditch por el que todos los Potterheads suspiran

Y lo cierto es que su base jugable también nace de otra apuesta segura: Broomstick League es, en esencia, un sucedáneo de Rocket League con escobas voladoras. Y eso lo hace todo más interesante.

Broomstick League: loco, competitivo y con extra de magia

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Del dicho al hecho hay un trecho, y es más fácil plantear lo que nos propone Broomstick League que darle forma y hacerlo divertido. De entrada, porque la gravedad brilla por su ausencia y la movilidad lo es todo. De ahí que hacer un cursillo intensivo de escobas voladoras no sea opcional.

La propuesta competitiva de Blue Isle Publishing se sostiene sobre muy pocas reglas pero requiere de dos cosas sobre todas las demás: la capacidad de jugar a gran velocidad y un todavía mayor control de nuestra escoba. Es decir, que los giros y piruetas que acabaremos trazando en el aire tengan un propósito.

El objetivo es muy simple: partidos por parejas o en equipos de tres en los que deberemos tomar posesión de una esfera dorada y lanzarla a través del espejo del rival. Sobre el papel, aquello no tiene vuelta de hoja, desde luego, pero a diferencia del Quidditch, en Broomstick League está permitida la magia.

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Además de controlar la escoba y tener un mínimo de puntería podremos realizar trucos con nuestra varita, como las embestidas, los pases mágicos e incluso atraer el esférico cuando éste se encuentra desprotegido y a no demasiada distancia. Un cúmulo de tareas que precisará de toda nuestra atención.

En lo referente a la experiencia de juego, lo cierto es que uno se aclimata más y mejor con el ratón que con el mando ya que sostener la dirección y saber colocar el punto que sirve de visor en el otro extremo de nuestro campo de visión acaba siendo un trámite esencial.

A diferencia del Quidditch, en Broomstick League está permitida la magia. Y eso lo hace más interesante

No es que con el mando sea imposible jugar claro, pero al final le estás regalando el partido al equipo rival. Sobre todo si está bien coordinado y al menos uno de ellos se queda protegiendo la "portería" del juego.

Porque, lógicamente, existen muchas semejanzas con el Quidditch, pero Broomstick League es más simple: los estadios están diseñados para un máximo de seis jugadores, sólo existe un espejo-portería por cada equipo y nada de snitch doradas: una pelota, un gol, un punto en el marcador.

Por otro lado, las partidas no solo transcurren a alta velocidad, sino que se hacen rápidas. Algo esencial teniendo en cuenta que el objetivo es que encadenemos la última partida con la siguiente.

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Eso sí, al haberse lanzado hace cuestión de horas no hay estrategias definidas y la experiencia de los que llevan más tiempo de juego se impone sobre los recién llegados con holgura. Los reconocerás rápido: son los que van flechados en direcciones que poco tienen que ver con lo que está pasando en el partido.

Quizás no sea el colmo de la originalidad, pero ¿Broomstick League es una buena idea? La realidad es que se han puesto buenos cimientos, pero de momento el juego está en fases iniciales.

La experiencia está bien definida, pero se palpa que es un Early Access

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No se puede negar lo evidente, Blue Isle Publishing quiere ir a rebufo de dos titanes: una licencia millonaria y un ciclón de los eSports. Pero eso no quita que haya planteado mucho y bien lo que encontraremos en Broomstick League desde los primeros compases del juego y más allá de los tutoriales.

Si bien la experiencia competitiva es lo que de verdad servirá para medir el éxito del juego una vez saciada la curiosidad por cómo se han combinado los universos de Harry Potter y Rocket League, lo que de verdad sostendrá la iniciativa no será el número de copias vendidas (saldrá a la venta por 12,49 euros) sino el modo en el que se nos invita a adquirir extras estéticos.

No se puede negar lo evidente, Blue Isle Publishing quiere ir a rebufo de dos titanes

A la hora de jugar podemos hacernos un personaje al gusto con multitud de opciones. Con todo, la primera versión con Acceso Anticipado solo ofrece dos tipos de peinados si fijamos el género en masculino (realmente uno, ya que partimos sin pelo) aunque hay una cantidad absurda de blasones y escudos para nuestra capa.

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Es más, Blue Isle invita a los creadores de contenidos e interesados a dejar su huella en el juego bordando las capas de los jugadores con sus logos.

Muchos de estos objetos están desbloqueados, mientras otros -lo más interesantes- se obtienen con moneda de juego o con crédito obtenido con dinero real en forma de joyas. Por suerte, la moneda de juego se obtiene a base de jugar y subir niveles, forjando el sistema de progresos y atando todos los cabos de la experiencia.

En cuanto a la presentación, por otro lado,  Blue Isle Publishing  se ha movido entre lo ya conocido y lo genérico. Lo cual no es malo si la experiencia tiene carácter propio. Lo cual no quita que debamos considerar que estamos en unas fases iniciales y que se espera la llegada de nuevos contenidos.

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Otra cosa son los escenarios. Desde una réplica de los estadios de Quidditch a unas enormes infraestructuras de madera atadas al lomo de un dragón volador. Incluso hay un gélido escenario con estatuas de enanos fuertemente inspirada en El Señor de los Anillos (runas incluidas) en cuyo lago congelado se puede divisar una criatura viviente si nos detenemos a verla.

No es el descubrimiento de la pólvora, pero tampoco conviene perderlo de vista

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Broomstick League es en muchos aspectos una combinación ganadora. Una apuesta poco arriesgada y una ventana hacia una experiencia que muchos deseaban ver plasmada en un videojuego. Pero también somos conscientes de que este es solo el inicio de su andadura.

Si bien tiene todo lo necesario para dar el pelotazo -nunca mejor dicho- en Steam, Xbox One y PS4 (cuyas versiones ya han sido confirmadas) lo jugadores primero deberán sortear o superar la barrera del sistema de control, ya que no es tan intuitivo como el fútbol sobre ruedas de Psyonix.

Sin embargo, la otra cara de la misma moneda significa que el verdadero potencial latente del juego está por descubrir. 

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Y no solo eso: tiene los ingredientes  necesarios para convertirse en un eSport si de aquí a su versión final se pulen sus flaquezas y se añaden más contenidos. Y pese a que no nos referimos a nuevos peinados, eso tampoco estaría de más.

El tiempo será el que decida si puede compartir protagonismo con Rocket League o acabará registrando su nombre en la larga carpeta de los aspirantes.

Pero, sobre todo, a falta de que Portkey Games se ponga las pilas y ponga sobre la mesa algo más fiel al universo Harry Potter, como un remake del Harry Potter: Quidditch World Cup de 2003, Broomstick League consigue ser ese juego de Quiddich que los fans nuevos y de siempre del mundo mágico llevan pidiendo demasiado tiempo.

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