La beta de Chivalry II me ha servido para engancharme definitivamente a esta saga medieval con batallas épicas a gran escala
Análisis

La beta de Chivalry II me ha servido para engancharme definitivamente a esta saga medieval con batallas épicas a gran escala

Se dice pronto, pero ha transcurrido casi una década entera desde que Torn Banner Studios debutó con su Chivalry: Medieval Warfare, un juego de acción online inspirado en esas batallas épicas tan típicas del cine, como Braveheart.

Hilando más fino, para conocer sus orígenes hay que remontarse hasta el año 2007, mediante el mod Age of Chivalry de Half-Life 2. Aquel trabajo de Rickard Drakborn, Jeff Simmons y Scott Chipman sentó las bases de lo que vino después y ahora le toca el turno a Chivalry II en sistemas actuales para ofrecer las batallas más espectaculares hasta la fecha en un Chivalry, como deja clara su beta.

64 personas dispuestas a luchar hasta la muerte

Chivalry II

Siempre tuve la espinita de no haber probado en su día el anterior Chivalry: Medieval Warfare, pero con la reciente beta de esta secuela tenía la excusa ideal para catarlo de una maldita vez y saber a qué se debía el revuelo con el original.

Además, Chivalry II apuesta por batallas más masivas si cabe, al ampliar el número de jugadores a 64, doblando la cifra del primero, por lo que se antojaba mucho más atractivo de entrada. Porque, ¿a quién no le gustaría protagonizar alguna de esas míticas batallas que tantas veces hemos visto en el celuloide?

Ya sea en primera o tercera persona, como sucedía con el clásico de 2012, aquí estamos ante un juego con ambientación medieval. Y esto afecta, por supuesto, a las armas que podemos empuñar. Espachas, hachas, alabardas... Aunque no se ceñirá únicamente al cuerpo a cuerpo, al gozar también de arcos y ballestas.

Hasta aquí, salvo el importante incremento de jugadores, el mismo esquema del original. Un juego que ofrece batallas crudas y directas, enfatizando duelos encarnizados no exentos de estrategia a la hora de realizar los movimientos de ataque, esquiva o bloqueo. Aunque obviamente esta faceta jugable se ha pulido mediante un renovado sistema de combate para que todo resulte ágil y natural.

El tutorial es indispensable para ponerse a tono con cada técnica. Ahí veremos la importancia de la posición y la anticipación respecto al enemigo. Partiendo de la base de los tres tipos de ataque básicos (lateral, vertical y estocada), el propio movimiento que hagamos con la cámara servirá, por ejemplo, para que un mismo ataque pueda cubrir un radio mucho mayor. Es bastante intuitivo, aunque algunas técnicas exigirán paciencia y mucha precisión, como contra-ataques y combos.

Desde bloquear en el momento exacto hasta cargar el ataque, pasando por otro tipo de técnicas como la patada o la finta, Chivalry II goza de un espectro de movimientos mayor que conviene dominar para no caer a las primeras de cambio en plena batalla. Porque de muy pocos golpes morderemos el polvo, aunque ahora gocemos de vez en cuando de una última oportunidad a punto de morir, incluso con alguna extremidad amputada. No se corta ni un pelo con el nivel de gore.

Chivalry II promete ser mi nueva perdición online

Chivalry II

Ya sea en auténticas batallas campales de todos contra todos como en modos mixtos basados en objetivos, como si de un Wolfenstein: Enemy Territory se tratase, Chivalry II supone un salto de gigante respecto a Chivalry: Medieval Warfare por el paso al motor Unreal Engine 4 y unos mapas mucho más detallados, en los cuáles podremos interactuar con un sinfín de elementos.

Torn Banner Studios da de ejemplo la posibilidad de coger una gallina, prenderle fuego y lanzársela al enemigo, pero también sabe ir a lo básico, como aprovechar la comida del escenario, reutilizar armas que ya no tienen dueño o usar elementos de contención frente al asedio rival. Con tanta gente no habrá ni un momento de respiro y siempre tendremos múltiples soluciones a nuestra mano para vencer.

Esta secuela no abandona la diferencia entre clases, teniendo aquí Arquero, Vanguardia, Lacayo y Caballero, cada uno con sus propias armas disponibles, objetos especiales que pueden marcar la diferencia cuando se activan y otro tipo de parámetros pasivos para que no sean guerreros con cambios a nivel estético.

Me quedo especialmente con la duración de las partidas basadas en objetivos, con misiones que van variando, como escoltar un carromato o destruir la muralla del enemigo o prendiendo fuego en un punto en concreto. Los mapas son de gran tamaño y ofrecen distintas rutas con accesos que se pueden activar para jugar a favor del atacante, como levantar unas escaleras para sortear un muro. En esas zonas los arqueros tienen un punto de ventaja a nivel táctico, pero con tanto caos resulta muy difícil no pifiarla con el fuego amigo. Es parte de su gracia, eso sí.

Esta primera toma de contacto me ha sorprendido gratamente, aunque también me ha demostrado que voy a sudar sangre hasta dominarlo por completo. Lo bueno es que su lanzamiento vendrá acompañado de juego cruzado entre sistemas, tal y como hemos visto en esta beta abierta que termina el 31 de mayo.

Chivalry II
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