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Retroanálisis de Destroy All Humans!: ser un alienígena sin escrúpulos es muy divertido
Análisis

Retroanálisis de Destroy All Humans!: ser un alienígena sin escrúpulos es muy divertido

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No sabemos qué pasaría si nos invadiese una especie alienígena, pero viendo cómo se comporta el ser humano con todos los seres vivos de la Tierra, lo más probable es que un alien tampoco tuviese ningún tipo de escrúpulos. Y seguro que no sería tan divertido como la película de Tim Burton de 1996, Mars Attacks!.

Suerte que podemos imaginarlo en forma de videojuego, recordando ese juego de culto llamado Destroy All Humans! que desarrolló Pandemic Studios en 2005 y que dentro de unos días recibirá un nuevo lavado de cara, a modo de remake.

Gran sentido del humor y mucha mala baba alien

Destroy All Humans!

Si en algo destacó aquel clásico fue en el hecho de ponernos en la piel de un ser extraterrestre para masacrar a los "patéticos humanos" obteniendo su ADN. En concreto, encarnando al alienígena Cryptosporidium 137. Crypto, para los amigos.

A lo largo de seis regiones distintas y separadas, estábamos ante un pseudo-sandbox en el que podíamos hacer prácticamente cualquier diablura que se nos ocurriese. ¿Escanear el cerebro de esos seres inferiores de la Tierra para conocer sus secretos más vergonzosos? Hecho. ¿Extraer su cerebro para conseguir ADN? Hecho. ¿Y qué tal una sonda anal? También. Crypto disponía de un arsenal de lo más variado que iba desbloqueando y mejorando desde la enorme nave nodriza.

Las misiones principales de su historia nos pedían desde infiltrarnos, haciéndonos pasar por humanos gracias a una de las habilidades de Crypto, hasta destruir objetivos en concreto. Eran misiones bastante directas, sin muchos rodeos, donde, tras cumplirlas, podíamos seguir haciendo el cabra por esa región en busca de más ADN, secretos o misiones secundarias, o bien regresar a la nave nodriza para pasar a la siguiente misión y/o región, con acceso a nuevo arsenal y/o mejoras.

Había ciertos problemas de base, pero comprensibles para ser el primer juego de la saga. Por ejemplo, si fallábamos la misión principal, no podíamos reiniciarla inmediatamente, sino que había que regresar a la nave nodriza y volver a desplegarnos, con lo que perdíamos un tiempo muy valioso. Y además, no contábamos con un mapa, sino un radar que resaltaba tan solo los objetivos, civiles y policías o militares. Pero estos aspectos quedaban un poco en segundo plano gracias a su sentido del humor y una crítica de lo más ácida a esa época.

Destroy All Humans!, un clásico que sigue de moda

Destroy All Humans!

No faltaron, por supuesto, los guiños a películas de culto, incluso algunas más actuales, dibujando en conjunto una aventura muy de serie B de lo más divertida y original, especialmente por tomar el papel de un villano y causar el caos de un modo bastante más llamativo que en los Grand Theft Auto de por aquel entonces.

Destroy All Humans! era caos y destrucción alienígena en pequeñas dosis, ideal para aliviar tensiones durante unas horas. Hacer que vacas radiactivas bailasen para distraer al personal, oir los pensamientos ocultos de cualquier humano (por el simple placer de poder hacerlo y por las risas, que había de todo ahí) o usar la psicoquinesia para mover objetos a lo loco, eran tan solo una pincelada de las capacidades de Crypto, donde sus armas eran de lo más letales al desintegrar a los seres vivos, entre otras lindezas de lo más vistosas. ¡Incluso desde su platillo!

Sí, porque este trabajo de Pandemic Studios también nos permitía subirnos al platillo volante y causar mucho más daño a los edificios y resto de personas, donde tampoco faltaba la posibilidad de abducirlos. Ahora bien, dentro de este OVNI se notaba otra de las carencias del juego: que reaparecían a los pocos segundos estructuras enemigas que habíamos destruido, como cañones anti-aéreos. Y a nivel gráfico, cada región pecaba de ser algo simplona y repetitiva.

Su acogida, en cualquier caso, no fue nada desdeñable, pese a que en España, por ejemplo, su traducción contase con algún fallo, como ese "ves a la vivienda humana" que nos sigue chirriando. Peccata minuta, de todas formas, para un juego que alcanzaría el estatus de culto merecidamente y con tres entregas más hasta 2008. Y ahora estamos a punto de celebrar su regreso por todo lo alto en 2020.

¿Ha aguantado bien el paso del tiempo?

, a pesar de que haya envejecido mal en ciertos aspectos de su interfaz. Nada grave, en cualquier caso, para un juego que sigue siendo divertido y que se rescató en 2016 para PS4 mediante la gama de PS2 Classics. Da igual el tiempo que pase con Destroy All Humans!, que siempre tendrá un huequito en nuestro corazón.

Destroy All Humans!

Destroy All Humans!

Plataformas PS2, Xbox y PS4 (versión analizada: PS2 Classics)
Multijugador No
Desarrollador Pandemic Studios
Compañía THQ
Lanzamiento 2005
Precio 19,99 euros (PS4)

Lo mejor

  • Causar el caos con Crypto y sin piedad
  • Gran variedad de habilidades y armas
  • Su enorme sentido del humor

Lo peor

  • Mejorable a nivel de interfaz
  • No contar con un mapa en condiciones
  • Fallos de traducción que chirriaban

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