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Evolve: primer contacto

Evolve: primer contacto
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Lo del multijugador asimétrico no es algo nuevo, hasta Nintendo le ha metido mano, pero la sensación de estar jugando algo que aparentemente conoces a la perfección desde un prisma totalmente distinto zanja el debate respecto a la originalidad del 'Evolve' de Turtle Rock Studios antes incluso de que podamos articular palabra sobre ello.

Herramientas ya conocidas por todos apoyadas por un control que aún en una fase temprana ya se presta a que los errores sean tuyos y sólo tuyos nos plantan en una jungla en la que continuamente pasamos de cazador a cazado, ya sea controlando al monstruo que le da sentido a la fórmula o a una de las cuatro clases principales que deberán rastrearlo y aniquilarlo.

Evolve

La importancia de los roles en Evolve

Tras una breve explicación sobre lo que nos vamos a encontrar en el juego me dispongo a empezar la primera partida con cuatro compañeros más. Entro en el grupo de los cazadores y por descarte escojo la clase médico. Acostumbrados a ser los que tenemos el poder de un buen fusil de asalto en las manos puede que encaremos ese reto con algo de desidia pero... error.

Mi misión es simple pero no por ello fácil, cuento con un rifle francotirador, cuyo daño al monstruo es mínimo pero abre huecos en su armadura que el resto de jugadores podrán aprovechar, un rifle de dardos tranquilizantes, ideal para ralentizar los movimientos del enemigo cuando trate de huir o zamparse a uno de tus compañeros, y dos opciones de cura.

La primera y más importante es una pistola de curación con un rayo automático (se trasladará al compañero más cercano de nuestro campo de visión) y una ráfaga capaz de curarme a mí y al resto de jugadores que estén dentro de su alcance. Os aseguro que ayudar a rastrear al monstruo, ocuparse de él y también de mantener con vida a los otros tres cazadores no es tarea fácil.

El truco está en buscar puntos altos del escenario, un mapa con varias zonas que obligan a establecer distintas estrategias dependiendo del terreno, y aunque el jetpack es una herramienta tan útil como fácil de usar a menudo me veo suponiendo con demasiada confianza que "claro que llego allí", levantando levemente el culo de la silla mientras apoyo los pies contra el suelo como si fuese a servir de algo.

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Por suerte, como decía antes, el control es más una ayuda que un impedimento y el personaje se agarrará a salientes con relativa facilidad convirtiendo en tu única preocupación el saber controlar las distancias y el combustible recargable que queda dentro de tu mochila propulsora.

Estrategas de gatillo fácil

A mi izquierda tengo a la clase de apoyo, con un arma capaz de producir daño moderado tanto al monstruo como al resto de bichos que pueblan el mapa, algunos simple fauna de la zona y otros auténticos malnacidos disfrazados de cocodrilos jurásicos que intentarán romperte el cráneo a bocados a la primera de cambio.

Hank, que así se llama el personaje de apoyo, aunque aseguran que habrá otros incidiendo en la personalización, es probablemente el menos interesante de los cazadores probados, pero no menos útil o imprescindible.

A su cargo están los escudos, ofreciendo invulnerabilidad temporal a los usuarios que estén siendo atacados por el monstruo de una forma similar a la que el médico cura, un sistema de camuflaje óptico cuyo único punto débil es el fuego que sale del jetpack y la posibilidad de llamar un ataque aéreo devastador pero con el que es bastante complicado acertar.

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En la otra punta de la mesa está la clase que cualquier niño rata sueña controlar antes de ponerse a los mandos y entender de qué va el juego. Es la de asalto, armado con una ametralladora de largo alcance, un fusil de rayos de corto alcance pero notablemente más útil, minas que puede desplegar por el mapa y la posibilidad de envolverse en un escudo para protegerse de los golpes del enemigo.

Ponerse a los mandos de este tanque con patas implica un único objetivo, disparar, disparar y disparar. Él será el encargado de infringir más daño al monstruo mientras el médico cuida de su barra de vida y el apoyo le brinda protección. Es el que menos debe preocuparse de la comunicación, un factor vital en 'Evolve', más allá de gritar cuando se está viendo asediado por el puñetazo de un bicho de tres metros.

Cierro la ronda de repaso con la clase que está a mi derecha, un clon futurista del cazador de Jumanji, encargado de rastrear al monstruo. El trampero tiene que preocuparse de que la mayor parte del mapa esté cubierta de sensores de movimiento que irás colocando a tu antojo, de atrapar al monstruo con un arpón magnético (también casi automático, y se agradece) que le impida alejarse con relativa facilidad y encerrar al monstruo compartiendo barrotes virtuales con la bestia con una cúpula que dura un minuto activa.

También va armado con una ametralladora, pero como ya hemos dejado caer aquí cada uno tiene su rol y más a menudo de lo que uno podría pensar, ese no es precisamente intentar dañar a la criatura.

Tras el rastro de Goliath

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Siguiendo las huellas que el monstruo va dejando por el escenario, marcadas claramente para que no quepa lugar a duda de su dirección, vislumbrando los avisos que ofrecen los pájaros de la zona cuando el bicho pasa por allí espantándolos y, por qué no, también por el rastro de cadáveres de animales que va dejando, deberemos perseguir al monstruo para aniquilarlo antes de que se vuelva demasiado poderoso.

Probando las distintas clases en unas cuantas partidas resolvemos la papeleta con relativa facilidad. La clave está en seguir siempre juntos, siempre comunicándonos para alertar al resto de si vemos movimiento en el horizonte y marcando con un click del stick derecho la última posición controlada del enemigo para que todos sepan dónde está, así que pese a una lamentable contienda que se nos escapa entre los dedos al perder al médico (los caídos reaparecen a los dos minutos pero incluso ese margen de tiempo puede suponer el fracaso de la misión, básicamente por la importancia de cada uno de ellos) empiezo a pensar que tal vez el gorila alienígena no es precisamente la bestia que nos pintan con las imágenes.

Y entonces llega el momento de comprobarlo.

El monstruo, la joya de la corona de Evolve

Tras la pertinente guía de uso me pongo a los mandos de un monstruo que inicia la partida en fase uno, con dos ataques que he escogido previamente y con tres objetivos, huir de mis perseguidores con la ventaja que me da llegar antes al escenario, alimentarme e intentar pasar cuanto antes a la segunda fase de evolución.

Con una vista en tercera persona que me ayudará a calcular los saltos, escalar paredes, medir mejor mis ataques y vislumbrar si el trampero me ha atrapado con su arpón por la espalda, empiezo a saltar de roca en roca intentando dejar las mínimas huellas posibles y pulsando el stick derecho para oler la posición del resto de animales, incluidos los cuatro cazadores que me siguen de cerca.

Es relativamente fácil hacerte con el control del Goliath. Así se llama el monstruo probado aunque no será el único disponible. Lo más complicado es aprender a saltar con eficacia, apuntando hacia donde quieres ir para que el salto no sea demasiado corto cuando encaras la vista hacia abajo o demasiado vertical cuando te pasas elevando la mirada.

Pronto me doy un festín de reyes con algunos animales inofensivos, escapando de la cárcel que resulta ser esa cúpula para un monstruo de fase uno como yo, peligroso pero aún indefenso frente a los ataques de cuatro locos que van con la nariz pegada al suelo deseando atrapar mi culo, y con la energía acumulada me dispongo a pulsar ambos gatillos para pasar al modo crisálida y saltar a la fase dos.

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Con ello gano altura, fuerza, vida y otro ataque más de los dos que descarté al inicio. Ahora puedo lanzar rocas, lanzarme sobre los enemigos y expulsar fuego por la boca. Algo que me viene bien para zafarme de una muerte segura al quedar rodeado tras salir del cascarón.

Por suerte mi velocidad es superior a la de los cazadores y con tres saltos consigo rodear un edifico para esconderme y proseguir con mi particular caza, la que me llevará a conseguir energía para pasar a la tercera y definitiva fase de mi evolución.

Fase 3

Aprendidos los errores anteriores decido ejecutar el cambio sobre una roca pegada a las paredes del mapa, que es lo suficientemente grande para que me pueda esconder durante unos segundos pero no para que un buen rastreador se tire buscándome los diez minutos que suele durar la partida.

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Ahora estoy en fase tres. Ahora el cazador soy yo. Con mi evolución gano la habilidad de cargar con velocidad, que me sirve para atacar pero también para desplazarme al centro neurálgico del mapa con relativa facilidad.

Allí encontraré dos de los objetivos que me permitirán ganar la partida, un generador que una vez destruido me brindará a los humanos que allí se esconden y cuatro cazadores que tras escuchar el alarido del monstruo al renacer han decidido centrarse en cubrir aquella zona. Ya aparecerá, pensaron. Y vaya si aparecí.

Con el salto ya prácticamente dominado me planto allí en un santiamén para encontrarme un panorama lógico pero también bastante previsible. El médico y el apoyo están sobre unas columnas aparentemente alejadas de mis zarpas, controlando el terreno y con la suficiente visibilidad para curar y crear escudos al asalto, que espera con fusil de rayos en mano y al trampero, que ya evita la cúpula porque conoce mi objetivo y sabe que sólo la destrucción del generador o la aniquilación de los cuatro cazadores me dará la victoria.

Craso error porque ante una primera embestida que me pone los pies en el suelo recordándome aquello la potencia sin control no sirve de nada, escapo durante unos minutos para comer algún tentempié y recuperar mi barra de escudo. Tras ello permanezco ahí, agazapado en una esquina, usando mi olfato para controlar la posición de cada uno de ellos y al mínimo atisbo de separación me lanzo con fuerza contra mis agresores.

El primero en caer es el trampero, me bastan dos manotazos y una caída sobre él para mandarlo al otro barrio. Podría parar a comérmelo pero la clase de asalto me está dando cera y debo establecer mis prioridades. Él es el segundo en morir tras dos rocas lanzadas con una precisión más propia de la suerte que de mi habilidad en la primera partida, y tras un salto que crea una onda expansiva en el suelo apoyo y médico salen disparados en distintas direcciones, separándose y vislumbrando el final que se les avecina.

Aniquilado uno sólo me queda el médico, que se dedica a huir intentando arañar segundos al reloj que traerá de vuelta al trampero y a las otras dos clases, pero la épica del momento corre en su contra y tras varios minutos huyendo y escondiéndome de sus ataques ahora me toca a mí disfrutar de la cacería que finalizará la partida con otra victoria para la cadena evolutiva.

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Evolve: un futuro prometedor

Es pronto para hablar de ello con una sonrisa como la que esbozo cada vez que recuerdo uno de esos momentos, pero que las sensaciones sean tan sumamente buenas tras una prueba a una demo muy alejada del número de mapas, habilidades y monstruos que ofrecerá la versión final ya es una buena señal.

No sé si 'Evolve' será ese multijugador que nos mantendrá enganchados durante meses hasta altas horas de la madrugada, pero sí puedo decir sin temor a equivocarme que desde ya merece nuestro respeto y nuestra atención. Como decía al principio hay otros multijugadores asimétricos, pero esto huele a nuevo y a divertido, y eso en un género como el de los shooter multijugador no es algo que se vea todos los días.

Plataformas: PS4, Xbox One, PC (versión analizada) Desarrollador: Turtle Rock Studios Distribuidor: 2K Games Lanzamiento: Otoño Precio: 69,95 euros (en Amazon, por ejemplo, lo tienen por 55,10 euros)
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