He cambiado el gimnasio por Beat Saber (y las cuotas mensuales por los packs de canciones)
Análisis

He cambiado el gimnasio por Beat Saber (y las cuotas mensuales por los packs de canciones)

Por razones que ya de sobras todos conocéis, lo de ponerse forma en casa se convirtió en un objetivo a perseguir que chocó de lleno con otro problema aún más complicado, mi poca predisposición a ponerme en forma y lo rápido que me canso de hacer deporte por el mero hecho de marcar una casilla en el cada vez más necesario Excel de la vida sana.

Habiendo superado la barrera de los 30, llevo a mis espaldas un buen puñado de gimnasios, deportes y rutinas de ejercicios en casa que por una razón u otra han ido desapareciendo. Algunos por incompatibilidad de horarios, otros por simple aburrimiento. Así que con la difícil tarea de encontrar una forma divertida de hacer deporte en el momento menos indicado y con menos posibilidades para ello, Beat Saber se convirtió en una salvación.

Beat Saber sigue siendo una gran joya de la realidad virtual

El juego musical de realidad virtual, convertido ya en uno de los juegos en el que más horas he invertido, siempre me había parecido una de esas joyas que no se encumbran lo demasiado. Y es que aunque el peso de Half-Life Alyx es evidente, no dudaría en colocar a Beat Saber como el segundo mejor juego que ha pasado por mis ojos en VR.

Avanzando en una evolución que empezó pegando golpes al aire como pollo sin cabeza y que ahora me arroja momentazos en los que clavo canciones casi de memoria en las dificultades más altas, Beat Saber se ha convertido en una suerte de aeróbic en casa con el que acabo sudando a borbotones.

Durante más de un año se ha convertido en la herramienta perfecta para calentar durante un buen rato antes de saltar a otros ejercicios más específicos como rutinas de pesas o ejercicio en casa, y por lo divertido del juego y lo inmediato de su puesta en marcha, también era la excusa perfecta para ponerme a hacer deporte aunque no me apeteciese demasiado.

Justo ahí entra la inevitable comparativa con Ring Fit Adventure, juego que también cayó en mis manos con el mismo objetivo que acabó cumpliendo Beat Saber. La inmediatez de uno frente a otro, el ahorrarme iniciar el juego, lidiar con momentos de demasiada pausa y chapas avanzando en la historia, o incluso saltando de un ejercicio al siguiente, acabaron decantando la balanza.

Algunos hacen aeróbic con reguetón, yo lo hago al ritmo del Faint de Linkin Park

Entre el conocerme sus principales canciones al dedillo y el entrar casi a diario a mi sesión de matar moscas -una gracia de mi mujer-, el gusanillo de echar un vistazo a los packs de canciones no tardó en asomar el hocico para invitarme a caer en la tentación.

La idea de jugar con canciones de Linkin Park o Green Day era demasiado golosa y, aunque los packs de música gratuitos van llegando paulatinamente al juego y está la posibilidad de jugar desde PC con los temas creados por la comunidad, invertir un poco más en el juego parecía el camino correcto.

Al fin y al cabo no sólo le estaba sacando horas de juego de una forma demencial, el precio inicial estaba más que amortizado y, si me ponía a sumar, el pico que me estaba ahorrando con lo que antes gastaba en cuotas de un gimnasio que pisaba de higos a brevas. Era la forma perfecta de seguir agradeciendo al equipo de Beat Games el trabajo realizado.

Las nuevas canciones se convertían en un incentivo conforme iban llegando, los cambios de escenario aportaban algo de variedad a un entorno que tenía más visto que el TBO y, con el tiempo, acabé descubriendo temazos que ahora están entre mis favoritos para jugar cuando necesito desfogarme. Tras un año jugando casi a diario, no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer desde aquí a Beat Saber el invitarme a levantar del sofá. Así que, ¡gracias!

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