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He probado Animal Crossing Pocket Camp. Nintendo tiene que esforzarse más para triunfar en el móvil
Análisis

He probado Animal Crossing Pocket Camp. Nintendo tiene que esforzarse más para triunfar en el móvil

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Tras el golpe de ‘Super Mario Run’ y la infinidad de quejas que se han leído alrededor de la necesidad de pagar para jugar el juego completo (algunos siguen pensando que los desarrolladores viven del aire), tenía mucha curiosidad por ver cómo Nintendo abordaría el reto de llevar ‘Animal Crossing’ a móviles.

La respuesta ha sido ‘Animal Crossing: Pocket Camp’. Un juego gratuito que traslada los favores, el crafteo y el trueque del universo ‘Animal Crossing’ hasta un camping en el que pasar el rato con tus amigos, ya sean otros avatares o los clásicos animales antropomórficos de la saga. Tras cerca de tres horas paseando por sus escenarios y cazando bichos, esto es lo que te espera cuando llegue en noviembre de forma oficial.

Animal Crossing: Pocket Camp para iOS y Android

Con un aspecto que lleva el cuquismo de Nintendo hasta su máximo nivel, ‘Animal Crossing: Pocket Camp’ nos pone el reto de crear la parcela de camping perfecta para que todos los animales de la zona quieran pasar un rato en ella. Aquí no hay casas ni hipotecas de las que preocuparse, sólo la necesidad de ofrecer favores y acomodar nuestra parcela para que nuevos animales quieran acercarse a saludar y regalarnos cosas.

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Para que eso ocurra necesitamos cumplir distintos requisitos como entablar cierto nivel de amistad o decorar nuestra parcela con los muebles favoritos del colega en cuestión. Lo primero es relativamente fácil. Basta con entregarle los tres calamares o la mariposa que el animalico está buscando. Así, cada vez que cumplamos con lo prometido, su nivel de amistad subirá y nos recompensará con materiales de crafteo, los mismos que utilizaremos para construir ese altavoz con el que el bicho se animará a visitarnos.

Los primeros amigos sólo requieren uno o más muebles para hacernos una visita, pero luego la cosa empieza a complicarse. Si los requisitos son tener cinco muebles la única opción que nos quedará es tener paciencia. Primero porque sólo puede construirse uno a la vez. Segundo porque la construcción requiere tiempo, primero apenas un minuto, más tarde sobre los 30 o incluso horas, dependiendo de lo que quieras construir.

Podemos solventarlo, claro, y ahí entra el truco del juego. O pagas para acelerar el proceso, o pagas para tener más espacios de trabajo y hacer varios muebles a la vez. Lo haces con los Leaf Tickets, la hard coin del juego que llega a puñados durante los primeros minutos y luego empieza a escasear.

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Mala suerte para ti, porque esos mismos tíckets también los usarás para comprar objetos especiales (por ejemplo el taburete con el que K.K. vendrá a visitarte), acelerar ciertos procesos como echar una red de pesca y obtener un buen puñado de peces en vez de ir pescándolos uno a uno o, en última instancia, acceder a la cantera en la que conseguir objetos especiales.

La poca mecha del Animal Crossing para móviles

Siendo un juego al que acercarse durante pocos minutos de vez en cuando, sus barreras no me parecen especialmente intrusivas. Al fin y al cabo es como jugar a cualquiera de sus otras versiones, que ya requerían de cierta paciencia y dosificación, pero con esperas en vez de farmeo.

Donde sí hay límites y la comparativa con las entregas de consola consiguen que este ‘Animal Crossing: Pocket Camp’ salga perdiendo por goleada, es en la variedad de cosas por hacer. Hasta ahora he pescado en playa y río, cazado bichos, y recolectado frutas, todo a base de toques que deconstruyen la idea de minijuego hasta su mínima expresión. Toca una vez, toca otra vez, y listo.

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Todo eso en cuatro escenarios distintos que no parecen querer, al menos por ahora, ir más allá. Súmale la citada cantera, una tienda en la que comprar ropas y muebles exclusivos, otra en la que mejorar y personalizar tu caravana y, por último, tu parcela. Algo justo para un juego que parece pedir a gritos que vuelvas a él cada dos por tres, y además tiene un total de 54 muebles distintos a craftear. Muchas horas veo ahí.

Puede que el principal problema sea que no soy su público objetivo, pero veo más probable que me aleje de él por aburrimiento de hacer constantemente lo mismo, que por cabrearme por sus micropagos. Sea como sea, ‘Animal Crossing: Pocket Camp’ aún está en modo de pruebas y, hasta que llegue el mes que viene de forma oficial, aún tiene tiempo para acabar de mostrar sus cartas. Pero si su mano ganadora acaba siendo la que es ahora, no me veo enganchándome a él más de un par de semanas.

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