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Me he quedado toda la noche jugando a Call of Duty: Black Ops 3 y mi cerebro ha acabado así
Análisis

Me he quedado toda la noche jugando a Call of Duty: Black Ops 3 y mi cerebro ha acabado así

HOY SE HABLA DE

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Ya es más de medianoche, acabo de terminar un juego del que pronto podremos hablar largo y tendido y me ha dado tiempo a echarle un tiento a las motos de ‘Driveclub’, todo para hacer tiempo a que se desbloquee la que promete ser la cita ineludible de este fin de semana, el nuevo ‘Call of Duty: Black Ops 3’.

Ante mis narices se presenta una noche larga, la ocasión perfecta para darle un primer tiento a las tres grandes bazas que promete el nuevo juego de Treyarch: campaña, multijugador y la siempre agradecida odisea zombi, mientras intento discernir si voy a quedar igual de contento que con la segunda entrega de la subsaga que se merendó a ‘Modern Warfare’.

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El cooperativo sí es una opción

Tiro de clásico y empiezo por la campaña. Hay ganas de hacerlo en cooperativo, principalmente por ver cómo va a gestionar la espectacularidad típica de la saga durante los distintos compases de su historia, pero eso tendrá que esperar.

Sí veo a tres personajes más que me siguen a todos lados, los que luego serán amigos dando cera a mi lado mientras la dificultad se adapta al número de usuarios conectados. Tiros contra humanos por aquí, unos robots con muy mala baba por allá, el mundo en tus manos otra vez... lo típico.

Nada realmente impactante, de hecho hasta por momentos se me hace pesado tener que lidiar con la chapa que me están pegando sobre lo malos que son los malos, sobre todo por venir acompañada de cinemáticas con enemigos torturando a compañeros, todo muy en plan: “eh, vas a matarlos, pero se lo merecen”.

A Treyarch le gusta cebarse bastante con este tipo de escenas, pero las torturas son un paseo por el campo comparado con el final del primer nivel y la secuencia que da paso a la explicación de por qué te conviertes en un cyborg con poderes. Nada que objetar ahí salvo el miedo a que cuando llegue la hora de probar el cooperativo acabemos todos hasta las narices de aguantar discursos que rompan el ritmo de lo que debería ser una película palomitera y no una reflexión sobre la guerra del futuro y sus posibles consecuencias.

Dejad que los niños (rata) se acerquen a mí

Dejo la campaña tras unos primeros minutos con el segundo nivel, ya volveré con más calma y atención al drama que me están intentando contar, y salto directo al multijugador.

Un par de partidas son más que suficiente para ver cómo está el panorama, confirmar las sensaciones de la beta y probar algunos mapas nuevos. Nuketown tendrá que esperar aunque no necesite mucho más para disfrutar del juego, pero al menos la idea de volver a los tres carriles, con zonas centrales con todos los números para que se líe pardísima, tienen mucha mejor pinta que los diseños de niveles de las dos anteriores entregas. Bien.

Tengo curiosidad, que no miedo, por cómo han enfocado aquí lo de los paquetes de contenido, un guiño a los paquetes de ayuda de ‘Advanced Warfare’, y la excusa perfecta para seguir lavándonos el cerebro y que cuando llegue el momento de saltar a un modelo free-to-play tengamos bien interiorizadas todas estas estrategias. Al menos por ahora no hay indicios de que el ruido de la caja registradora suene más allá de la compra de mapas en forma de packs DLC, pero viendo que hasta ‘Halo 5’ mueve un pastizal con esas prácticas, no quedará mucho para ver algo similar también en ‘Call of Duty’.

Tampoco creo que cambie mucho el panorama competitivo, huelo que se viene encima otra ración de partidas viendo cómo las armas de mis rivales funcionan de lujo y cuando las pruebo yo tampoco son ninguna maravilla, así que tiraré de la experiencia de la beta y me guardo los primeros desbloqueables para cuando las armas interesantes salgan a relucir.

Vuelve lo mejor de COD, vuelven los zombis

Cierro la noche con un vistazo a lo que, para servidor, es el principal reclamo en la compra de este ‘Call of Duty: Black Ops 3’. Tengo muchas ganas de zombis y, aunque a estas alturas me quedan varias semanas por delante en las que quemar los dos mapas que vienen incluidos, ya sueño con lo que caerá en forma de contenido descargable.

Ampliaciones como la de Alcatraz o Buried del anterior ‘Black Ops 2’ hacen que lo de decantarme por el pase de temporada durante los próximos meses sea bastante probable, pero primero hay que tener paciencia, así que me centro en entrar en una partida pública mientras escucho a dos usuarios comentar en inglés las novedades.

El juego ha abierto sus puertas hace nada, pero parece que ha sido tiempo más que suficiente para que quemen las primeras horas intentando adivinar por dónde habrá que enfocar tanto la superación del nuevo modo zombi como la localización de sus easter egg.

Tres partidas encaradas con más o menos suerte me sirven para ver los nuevos chicles, una colección de perks aleatorios que puede personalizarse desde el menú previo al juego, y el uso de la transformación en bestia para limpiar zonas de enemigos cuando estemos apurados o utilizar sus habilidades para acceder a nuevas áreas.

Como el crío que se va a dormir la noche de Navidad pensando en lo que va a disfrutar el día siguiente, doy un último paseo por los menús y marcho a la cama. Podría pasarme la noche jugando, pero ‘Call of Duty: Black Ops 3’ parece especialmente creado para pasarlo en grande junto a tus amigos y así es como pienso jugarlo. Ya os contaré si la primera impresión se mantiene o no, por ahora lo único que hay es fe en que Treyarch siga tirando del carro.

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