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Pirates Outlaws vuelve a demostrar que los roguelikes de cartas son el Solitario por excelencia de nuestro siglo
Análisis

Pirates Outlaws vuelve a demostrar que los roguelikes de cartas son el Solitario por excelencia de nuestro siglo

Lo descubrí hace unos meses. Ni siquiera recuerdo cómo. Sé que lo jugué durante un par de semanas en el móvil, así que deduzco que fue uno de esos descubrimientos que hace uno al pasear por la Store de Apple o Google sin rumbo fijo. La sombra del free-to-play me invitó a abandonarlo poco después y ahora, para mi sorpresa, Pirates Outlaws ha vuelto a mi vida.

Por haber salido muy bien aquella versión, o por buscar en otro lado la suerte que no tuvieron en móviles, ahora salta a Steam para demostrar todo su potencial. Un roguelike de cartas con bucaneros y krakens como protagonistas que, como otros antes que él, viene dispuesto a rejuvenecer al clásico Solitario de Windows.

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Un Slay the Spire de piratas

La premisa será de sobras conocida para quienes ya hayáis pasado por juegos como Slay the Spire. Comandando un personaje a vuestra elección, todos sus ataques y acciones pasarán por las cartas que hayas elegido en tu mazo. En estas, en las que consigas conforme avances combates y eventos, y en la aleatoriedad de todas ellas, está la clave para ganar.

El cómo utilizas cada una para hacer frente a enemigos que te triplican la vida o que usan estados alterados, desde los más simples como escudo hasta los más locos como ebriedad, depende de qué estrategia utilices no sólo en esa batalla, sino también a largo plazo.

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Debes tener en cuenta la vida que tienes antes de cada batalla, el dinero que vas ganando para poder recuperar vida, mejorar cartas o comprar tanto nuevas como amuletos, y también tener presente que cada viaje cuesta puntos de navegación. Si llegas a 0 el siguiente lo harás en base a probabilidades, y te aseguro que jugártela así antes de luchar contra un jefe de zona no hace mucha gracia.

Si completas una fase y derrotas a su jefe final tienes la oportunidad de saltar a la siguiente para comprobar hasta dónde llegas o volver con tu botín. Si mueres lo perderás todo. El siguiente viaje lo harás con lo puesto, pero también sumando a la tienda o como premios todo lo que hayas encontrado hasta ahora.

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Sin prisas y con pausas

Cada viaje te garantiza también embolsarte un puñado de joyas que, ya desde el menú principal, podrás cambiar por nuevos personajes y escenarios cada vez más difíciles. La gracia de conseguir piratas completamente nuevos, con distintas habilidades y mazos de cartas que abren puertas a nuevas mecánicas y estrategias, es gran parte del encanto de Pirate Outlaws.

En total 14 personajes, más de 500 cartas y un total de seis capítulos distintos. Más que suficiente para engancharte al juego durante semanas o para picotear de él durante una buena temporada. Eso si, con suerte y algo de paciencia, consigues sobrellevar uno de los problemas heredados de la versión free-to-play. El que me hizo abandonarlo en primer lugar.

Hablo del progreso, demasiado lento para mi gusto y un trago bastante duro de pasar. Así como en lo jugable no sólo no ofrece ningún problema, de hecho es muy divertido, a la hora de desbloquear novedades la suma de joyas se hace muy cuesta arriba. Si a eso le añadimos que tanto los nuevos personajes como las campañas requieren de las mismas para aportar variedad a la mezcla, ya tenemos conflicto creado.

Por suerte, una vez tienes abiertos dos escenarios y otro par de personajes adicionales entre los que ir variando, el juego coge ritmo y es bastante fácil acabar acudiendo a él para echar una partida rápida de vez en cuando. Al final es parte de la gracia, así que si no le metes demasiadas prisas  es muy probable que acabes gozándolo.

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