Compartir
Publicidad
Las primeras horas con Trials Rising prometen todo lo bueno de la saga (y algún experimento molesto)
Análisis

Las primeras horas con Trials Rising prometen todo lo bueno de la saga (y algún experimento molesto)

Publicidad
Publicidad

Tras una beta cerrada y 16 niveles puedo afirmar dos cosas sobre ‘Trials Rising’: sigue siendo igual de divertido que hace 18 años y no le sientan nada bien los experimentos. La esencia de RedLynx sigue viva, pero la evolución de juego Java a aspirante a superventas le ha sentado regular.

Lo que antes eran pruebas a base de desafío y habilidad, ahora vienen cargados de mapas, accesorios de personalización y opciones multijugador. Nada que le siente especialmente mal per se, pero sí añadidos innecesarios a lo que debería ser una consecución de niveles cada vez más locos y desafiantes.

Trials, una fórmula única

Para el que llegue de nuevas a la saga, ‘Trials’ es una de esas ideas con la que hay que lavarse la boca antes de hablar. Son palabras mayores. Un concepto tan simple como efectivo que nos planta sobre una moto con un reto tan fácil de entender cómo explicar el mecanismo de un botijo. Acelera con este botón, frena con este otro y controla el balanceo del cuerpo moviéndote adelante y atrás sobre la moto.

Con algo tan asequible como eso, cada uno de sus juegos va moldeando la experiencia para ponerte las cosas cada vez más complicadas. Al principio todo son saltos de un edificio a otro, tan sencillos como coger velocidad y controlar que al caer las dos ruedas estén alineadas con el suelo. El espectáculo palomitero que ocurre detrás, con coches chocando en llamas y bolas de demolición destruyendo parte de la pista, es la excusa perfecta para vestir ese brinco.

Tras ello la cosa empieza a complicarse y, conforme avanzan los niveles, ya no sólo importa qué velocidad lleves, también cómo te colocas antes del salto o en qué momento elevas la rueda delantera. O, por poner un ejemplo al uso, cómo en una pared con una bomba en mitad del recorrido te las apañas para elevar la parte delantera, pisar con la trasera para dar un pequeño acelerón y caer otra vez con la rueda de delante y el freno clavado para que la inercia te lleve hacia la meta en vez de volver a tirarte al principio de ese segmento por duodécima vez.

Es pura magia. Uno de esos juegos en los que fácilmente puedes quedarte atascado en un mero salto durante media hora y tener la sensación de que el tiempo ha volado. Cada fallo es una forma de entender mejor cómo superarlo. Cada reto completado, una sensación de victoria y evolución a la que pocos juegos se acercan.

Los experimentos de Trials Rising

A ‘Trials’, y en consecuencia también a ‘Trials Rising’, le basta y le sobra con eso. Con nuevos retos y desafíos que mantengan esas mismas físicas y leyes no escritas que llevamos abrazando casi 20 años. No necesita inventarse niveles en los que hacer trucos como ‘Trials Fusion’, ni meter micropagos y frenar el progreso como en ‘Trials Frontier’, ni mucho menos hacerte repetir niveles con el añadido de hacer un caballito durante 10 segundos para poder saltar al siguiente como en esta última entrega.

Puede que la beta arroje luz sobre cómo hace aguas ese progreso que han planteado, algo que parecía más que solucionado en anteriores entregas y aquí invita a volver sobre tus pasos una y otra vez, ya sea con objetivos adicionales que vayan más allá de llegar hasta el final o con desafíos de tiempo que debes repetir tres veces seguidas.

Más coherente es que, en un juego que quiere llamar la atención por su multijugador además de por las pistas para un jugador plagadas de fantasmas de otros usuarios (no la forma más cómoda de controlar cómo vas a caer el siguiente salto, por cierto), quieran meter cucadas en forma de chaquetas y guantes para cada avatar. Si vas a jugar con gente, que al menos tu personaje luzca especial. El jardín de las cajas de botín, sin embargo, bien podrían habérselo ahorrado tal y como está el patio.

Al final todo se reduce a que, en el fondo, sigue siendo un nuevo ‘Trials’ pese a todo lo bueno o lo malo que pueda caer sobre sus hombros. He sudado sangre para completar el último nivel de la beta, uno de esos homenajes a aquellas pantallas Inferno que nos hicieron tirarnos de los pelos hace una década, pero lo más importante es que pese a los 200 intentos que me ha costado, me he quedado con ganas de más. ‘Trials Rising’ no necesita mucho más que eso para convencerme.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio