El regreso triunfal de la estrategia nintendera nos ha conquistado. Análisis de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

El regreso triunfal de la estrategia nintendera nos ha conquistado. Análisis de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

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Advance Wars 1 2 Re Boot Camp Nintendo Switch

¡Pero qué rebién le sienta Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp a Switch! Nintendo y WayForward se ponen de acuerdo para que la estrategia táctica refleje lo mejor de cada casa. Adaptándose, en el proceso, a todos los perfiles de jugador. Pequeños y grandes. Apasionados por los juegos de mesa y de esas experiencias sencillas pero con mucho gancho que parecen funcionar únicamente en móviles. Logrando una pequeña gran joya adictiva, terriblemente entretenida y que robará más de una sonrisa -y dos- a todo el que alguna vez tuvo una Game Boy Advance en sus manos. ¡Cómo se echaba de menos un Advance Wars, maldita sea!

Porque, si bien, el tratamiento que recibe este clásico es el de un remake elaborado con un extra de mimo, al final se preserva la experiencia original y se ofrece de manera integra. A lo que hay que sumar un reclamo todavía mayor: aunar los dos primeros juegos de una de sus sagas más queridas -pero no olvidadas- de la Gran N. Dándole, en el proceso, esa puesta al día que ambas pedían y logrando, en el proceso, que sus aciertos sean atemporales.

Pero lo mejor no es el reencuentro en sí, sino cómo se disfruta de los dos primeros Advance Wars un par de décadas después. Una manera de ofrecer la estrategia bélica con denominación propia que no tardó en sentar cátedra y fue ampliamente imitado, pero jamás igualado.

Ahora bien, lo más interesante de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp no es cómo los creadores de Shantae se preocupan de preservar lo que ya nos gustó de los dos clásicos, ahora unificados y con mucho acierto, sino todo lo que se aporta para enriquecer la experiencia e ir más allá.

Nos referimos a los modos clásicos, más tipos de experiencias de juego, diferentes formas de compartir partida -algunas mejores que otras- y un conjunto de elementos que buscan saciar tanto a los completistas como a los que buscan una experiencia realmente competitiva. Y, ya puestos, tres novedades cruciales con las que estirar las horas de juego hasta el infinito. Algo terriblemente peligroso, en el buen sentido, para los que se quedaron enamorados de Advance Wars y su secuela.

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A fin de cuentas, Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es conservador como juego cuando le conviene serlo, y porque debe serlo: no es una nueva entrega numerada ni, pese a lo que se sugiere en el título, un reboot.

Elementos que no han limitado a WayForward a la hora de pulir, redondear y hacer más dinámico lo que ya funcionaba y, en el proceso, elevar de manera alarmante la cantidad de horas que ya le dedicamos a Nintendo Switch. Tanto por nuestra cuenta y en solitario como en compañía. Sobre todo, porque no tener dos Switch ya no es un problema para improvisar partidas dónde sea. Y eso, quieras que no, acaba sumando puntos adicionales.

Estrategia y diversión para todos: regresa Advance Wars

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A la hora de hablar de estrategia táctica no suele haber términos medios: o lo amas hasta rozar la obsesión, o te desespera. Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp rompe con el tópico a base de sencillez. Eso sí, sin renunciar a una experiencia profunda y con un calado único. Porque, como todo juego de Nintendo, no se centra en un tipo de jugador y su manera de ofrecer entretenimiento siempre se acaba imponiendo a todo lo demás.

De primeras este concepto podría sonar contradictorio, pero nada más lejos de la realidad. La premisa es tan sencilla como plantear un tablero (con forma de colorido diorama) en el que hay dos facciones en conjunto. Con sus bases, sus fábricas, sus unidades y su terreno. Salvo que que haya otros objetivos específicos, la manera de resolver estos tableros es conquistar el cuartel enemigo o eliminar todas las unidades que no estén bajo nuestro control. ¿Simple, verdad?

No solo deberemos tener en cuenta el ataque y la defensa de cada unidad, sino hasta dónde puede llegar, en cómo sacarle el mayor partido a cada terreno o incluso hacer pequeños planes que no se resolverán hasta pasados dos turnos. Esto podrían parecer perogrulladas para los apasionados o jugadores de paso de los juegos de estrategia pero es que, como comentamos, el logro de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es cómo logra simplificarlo hasta hacerlo ameno y entretenido.

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La magia de Advance Wars reposa en darle interesantes capas de profanidad a esa premisa sin llegar a abrumar al jugador. Esto no se logra de cualquier manera, sino con elementos tan bien planteados que pasen inadvertidos. Elementos como que con un sencillo golpe de vista seas capaz de comprender qué es lo que está pasando en una partida, incluso cuando está en curso, y te aliente a imaginar a parir de ahí cual podría ser el siguiente paso. Cuando ya seas capaz de adelantarte a lo que hacen tus enemigos estarás completamente enganchado.

De hecho, en Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp hay un margen muy, muy estrecho para la suerte. Si vas a atacar hay un porcentaje del daño al que puedes aspirar a lograr. Siempre tienes a la vista cómo reacciona cada unidad a cada tipo de terreno y las ventajas que tendrá, e incluso puedes hacer estrategias sencillas que deriven en jugadas maestras, como taponar un puente o jugar al desgaste de tropas mientras conquistas y ganas más recursos.

Hay niebla de guerra, que conste, aunque no es un elemento recurrente en cada misión planteada o que forma parte de la campaña. E incluso en esas, las unidades más modestas tienen una oportunidad de lucirse a lo grande.

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Y es que, quizás, haya una solución optima para cada partida, pero la gracia de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es cómo nos invita también a descubrir todas las demás. A sacarle partido a las unidades menos poderosas pero más versátiles y, a partir de ahí, establecer una nueva estrategia.

Porque solo los escuadrones de soldados pueden conquistar terreno o mirar desde las zonas elevadas. Y si sabemos emplear bien esos recursos (y no hay una oposición aérea que nos corte las alas) tendremos la partida en el bolsillo.

Una vez llegamos a ese punto del juego se hace inevitable no querer jugar otra vez. Aunque sea en modo portátil, ya desde la cama y replanteando por tercera vez la hora a la que tienes previsto despertarte. Y si desbloqueas algo nuevo para usar en los modos que ya te gustaron, cuenta con que serán cuatro veces.

Dos juegos, una historia y entretenimiento infinito

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El nombre de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es no da margen de error, pero que parezca un lote o una colección de juegos es una verdad a medias: tal y como lo ha planteado WayForward, tienes acceso a las campañas de los dos títulos de Game Boy Advance nada más entrar al modo Historia. Sin embargo, ya desde los menús te recomiendan de manera proactiva que no empieces Advance Wars 2: Black Hole Rising sin haber terminado el primer juego.

De hecho, técnicamente está bloqueado, aunque acceder a la segunda campaña es más un trámite que otra cosa: se nos da un aviso que nos advierte que veremos spoilers y se presupondrá que hemos completado la trama del primer juego. Algo que queda más que patente desde los compases iniciales de la historia, incluso cuando se nos da una recapitulación. Pero no te preocupes: si empiezas desde Advance Wars 2 también podrás hacer los tutoriales de rigor. Si quieres.

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La campaña, sin entrar en grandes detalles, nos pone al frente del ejército de Orange Star, una región que recientemente ha sido invadida por las fuerzas de Blue Moon y que empieza a reconquistar terreno misión a misión hasta toparse con nuevas facciones, mayores intereses y un plan todavía mayor que, ya en la secuela, adquirirá una nueva escala.

En cualquier caso, la historia de las dos campañas es sencilla, amena y pese a que forma una parte absolutamente esencial del conjunto, no se despega para nada de ese tono amigable para el gran público y los estrategas más pequeños. Sobre todo, gracias a la estética y la nueva identidad visual que ha elaborado WayForward para la ocasión.

El queridísimo pixel art original cede su paso a personajes de anime y unidades y escenarios elaborados para parecer figuras y tableros de diorama. Tanto de cara a la gestión y movimientos como en las batallas por tierra mar y aire. Y pese a que es más que comprensible que los nostálgicos echen de menos el arte original, el resultado juega completamente en beneficio del remake y de las sensaciones de entretenimiento.

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Sobre todo, porque los OC, los comandantes con habilidades especiales que le dan una capa más de estrategia al conjunto, ganan más vida y carácter y sus rediseños son acertadísimos y con las voces completamente localizadas y en español. Lógicamente, esta iniciativa está a la par que las tropas y unidades del juego, se mueven con la misma gracia y desparpajo que los originales. Eso sí, el sistema de control y los menús se conservan igual.

Y, sin embargo, Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp deja pasar una oportunidad de oro al no permitir que usemos la pantalla táctil de Switch para gestionar los mapas o crear nuevos. Porque, si bien, las campañas de ambos juegos serán el reclamo de los apasionados por los títulos de Game Boy Advance, lo que nos tendrá jugando hasta el infinito son las novedades.

Mucho más allá de las campañas: los modos y las novedades de este Re-Boot Camp

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Si recuerdas Advance Wars y le tienes un cariño especial, todo está en su sitio. Los menús, la manera de desenvolverte en el juego e incluso las tramas. Pero es injusto pensar que Wayforward se ha limitado a rehacer los mapas, unidades y animaciones: a los hitos originales se les ha dado un tratamiento especial y se ha redondeado el valor del conjunto pensando en los jugadores de hoy y en los futuros apasionados por la estrategia.

De partida, jugar a Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es mucho más ameno y directo e incluso da más margen a que experimentemos. Si bien, no podemos usar la pantalla táctil, es posible avanzar mucho más rápidos los turnos con solo un botón y, entre los ajustes a la hora de avanzar, se ha integrado una opción para repetir el último turno. Esto último podría parecer una cosa insignificante, pero resulta una genialidad y será todo un gran alivio en más de una partida.

De hecho, y para hacer más accesible el Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp para el gran público, las campañas que funcionan a modo de Tutorial (y para desbloquear el resto de modos) ofrecen dos tipos de dificultad desde el principio (Relajado o Clásico) y podemos saltar sin problemas en caso de que nos atasquemos. Algo que incluso los veteranos se tantearán.

Pero donde de verdad el valor de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp se desata en en el resto de modos:

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  • De entrada Tenemos una sala de batalla en la que podemos organizar partidas al gusto y en los escenarios que más nos apetezca.
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  • Y si nos sentimos especialmente inspirados, siempre podemos crear nuestros propios escenarios y misiones. Es más, desde el propio juego se nos invita a compartirlos con el resto de jugadores. Elevando la rejugabilidad hasta el infinito.
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  • Pero si no nos sentimos especialmente creativos podemos optar por la tienda de juego para comprar más mapas y, ya puestos, adquirir otros contenidos como nuevos comandantes o montones de coleccionables que van desde música a las ilustraciones.

Estos modos y otros más se acceden a través del menú principal, con lo que no están en ningún momento atados a las campañas de juego más allá de la obtención de puntos para la tienda y la obtención de moneda para los desbloqueables. ¿Y qué pasa con el multijugador? Bueno, eso merece ser tratado aparte.

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp a través del multijugador

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Uno de los elementos más divertidos de los Advance Wars es la posibilidad de llevar esa guerra tan entretenida a lo personal y medirnos con otros jugadores. Algo que también está presente en Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp, aunque hay que admitir que la manera de plantearlo sin conexión es mucho más resultona que en sus opciones online actuales.

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp ofrece una opción llamada Combate Vs. que es tanto contra la propia máquina como con jugadores. Y no solo eso: se nos ofrecen dos opciones.

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  • Como ocurría en Game Boy Advance, hasta cuatro personas pueden jugar con una única copia del juego. Eso sí, en este caso pasándose la consola o turnándose en la televisión. Y lo que es más interesante, podemos poner nosotros mismos las condiciones.
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  • Pero si queremos jugar con varias consolas y de manera local, también se habilita esa posibilidad. Eso sí, cada consola con si copia del juego.

Pero no todo son flores: el punto flaco del conjunto es en el modo de Multijugador En Línea. De entrada no solo se agradece, así como la posibilidad de poder jugar a nuestros propios mapas, pero no hay un sistema de salas abiertas. Necesitamos enviar y recibir invitaciones de juego. Y eso, quieras que no, limita enormemente la variedad de rivales reales a los que te vas a encontrar.

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Nintendo es plenamente consciente de que Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es un juego para todo el público, e incluso WayForward establece un código de conducta. Damos por hecho que habrá frustraciones a la hora de enfrentarnos con desconocidos online, pero definitivamente es un punto en el que merecía la pena haber incluido más y mejores opciones. Y, sin embargo, al menos se agradece que se haya incluido.

Lo cual no desmerece todo lo demás:  Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp sabe brillar allí donde los clásicos dejaron un enorme calado, y pese a que su salto hacia el online multijugador llega con margen de mejora, se asientan de manera ilimitada todos los elementos que convirtieron ambas entregas en juegos muy queridos. Estando, a todos los efectos, a la altura de las expectativas.

La opinión de VidaExtra

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Lo comente al principio y lo mantengo con nueva fuerza ¡Cómo se echaba de menos un Advance Wars! WayForward ha sabido estar a la altura de las circunstancias con Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp revalidando todo lo que nos gustó de los originales de Game Boy Advance y, en el proceso, introduciendo mejoras enormes tanto de cara a las partidas como a la hora de elevar su rejugabilidad hasta el infinito.

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es un juego de paso obligado para los apasionados por la estrategia, pero también la puerta de entrada perfecta a esta pasión. Con elementos sencillos que lo hacen accesible, pero con sus propios niveles de profundidad que lo convierten en una obsesión. Perpetuando todo lo que nos gustó de los clásicos. ofreciéndonos, Y, en última instancia, recuperando dos juegazos que recibimos con los brazos abiertos para una Nintendo Switch que se empeña en recuperar sus mejores juegos y darles todavía más valor.

Precio de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

El precio de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp está fijado en 60 euros en la eShop, aunque es posible adquirirlo por bastante menos en físico. Eso sí, con una consola y una copia del juego pueden disfrutar hasta cuatro jugadores.

Duración de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

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Si nos limitamos a las campañas, Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp ofrece unas 40 horas de juego a razón de 20 horas por cada juego original, siempre en función de la dificultad y lo que nos demoremos en hacer decisiones. Con todo, a través de sus modos extra, su propuesta de  sala de batalla y su editor de mapas, la cantidad de horas que ofrece son literalmente infinitas.

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

Plataformas Nintendo Switch
Multijugador Sí, hasta cuatro con modos offline y online
Desarrollador WayForward
Compañía WayForward / Nintendo
Lanzamiento 21de abril de 2023

Lo mejor

  • Todo el encanto de los originales: puro entretenimiento para los apasionados por los combates por turnos y los pequeños aspirantes a estrategas
  • El regreso de los modos clásicos y toneladas desbloqueables que extienden la rejugabilidad hasta el infinito
  • El editor lo convierte en un Advance Wars Maker de ensueño

Lo peor

  • El modo online necesita un empujoncito, y es una lástima

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