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He probado un Steam Controller y aunque no me haya explotado la cabeza, ahora sé que quiero uno
Análisis

He probado un Steam Controller y aunque no me haya explotado la cabeza, ahora sé que quiero uno

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Me gusta ver cómo se rompen los convencionalismos del sector, que no se dé todo por sentado y se intente ir un paso más allá. Me encantó la idea de Wii aunque la forma de venderla y de aprovechar la idea no me pareciesen las correctas, me llamaba la atención el uso de Kinect aunque entre la demo de sus posibilidades y el resultado final hubiese un abismo de diferencia y, de la misma forma, todo lo relacionado con ese Netflix de videojuegos tan de moda últimamente despierta todo mi interés. El Steam Controller entraría en ese saco.

Valve lleva guardándose sorpresas bajo la manga mucho tiempo, alargándolas en el tiempo sustituyendo esas ansiadas novedades por otras de las que nadie había oído hablar, y el Steam Controller fue la que se encargó de calmar las aguas de las Steam Machines durante unos meses más. Ahora, después de un proceso de desarrollo en el que parece que las decisiones han cambiado su rumbo en más de una ocasión, los prometidos mandos ya están entre nosotros y estas son nuestras primeras impresiones.

Vibración háptica, la tecnología de moda

Gracias al anuncio del Steam Controller se grabó en mi cabeza el concepto de vibración háptica, eso que comúnmente conocemos como la versión 3.0 de la vibración. Del Rumble Pack saltaríamos a la vibración por zonas, como en el mando de Xbox One, y de ahí a lo que estos Steam Controller ofrecen.

Quería probar esa locura como si no hubiese un mañana, comprobar si esa sensación de aportar rugosidades o distintas texturas y niveles de vibración en la yema del dedo realmente eran posibles. La suerte quiso que mi primera experiencia con este tipo de vibración fuese con las notificaciones del Apple Watch (no uno mío, claro, los maletines de los que siempre habláis en los comentarios se los debe quedar el cartero) y vaya, una vez más los señores publicistas me la habían vuelto a colar.

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Para aquellos que aún no os hayáis acercado a esta tecnología, posiblemente la forma más fácil de describirla es intentando imaginar una vibración más leve y mucho más pequeña, como si encogieses tu viejo DualShock al tamaño de una cabeza de alfiler y lo colocases sobre un punto muy concreto de la mano. Vibra y lo notas, pero no es el baile de piezas dentro de un mando al que estamos acostumbrados, sino algo mucho más sutil.

Para entender la necesidad de esta tecnología en el Steam Controller ahí que centrarse en su gran baza, los dos discos que a izquierda y derecha cambian los analógicos de toda la vida por unos trackpads como los que encontraríamos en un portátil. No hay rugosidad en ellos, y de hecho salta a la vista que no han escatimado en plástico, así que coger el mando y deslizar los pulgares por ellos no ofrece ningún tipo de respuesta. Dicho de otro modo, falta el feedback que supone desplazar un analógico de un lado a otro.

Un mando que quiere ser ratón y teclado

La idea, sin embargo, es que esto pueda funcionar tanto como analógico como ratón, como teclas direccionales o como botones, y en esa amalgama de transformaciones la superficie lisa de ese círculo debe de valer tanto para unos como para otros. La clave para ello está en la vibración háptica, capaz de mantenerse inerte si así lo deseas o simular el desplazamiento de una rueda dentada cuando lo usas como ratón.

Lo realmente importante aquí es que funciona a las mil maravillas ofreciendo esa respuesta al desplazamiento de nuestros pulgares. La parte menos agradable es que estamos acostumbrados a una forma de disfrutar del mando y esta no se asemeja para nada a ella, así que toca "reaprender" durante unos días, ya no sólo a utilizarlo, sino también a intentar sacarle todo el partido posible a las muchas opciones que ofrece.

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¿Quieres utilizarlo como si fuese un ratón y un teclado, como un mando de doble joystick, utilizando los pulgares para controlar el movimiento de la cámara y un leve giro de muñeca para apuntar con las armas gracias al sensor de movimiento, mantener los dedos pegados al mando aprovechando sus gatillos dobles superiores y las palancas traseras? Puedes hacerlo todo, ya sea configurándolo a tu gusto o descargando las plantillas de control publicadas por otros jugadores.

Creedme cuando os digo que esto y no todas las fantasmadas de mercadotecnia que puedan venir detrás, son la razón por la que hoy en día compraría un Steam Controller. Me parece un acierto enorme y espero con ganas que el resto de compañías del sector tomen nota de ello. Ojalá el remapeo de botones en Xbox One sea igual de efectivo.

Mis sensaciones con el Steam Controller

Dejo para el final la sensaciones con el mando en mano porque esto, como viene siendo habitual, es una cuestión de gustos. Para que os sirva de guía os diré que siempre preferí el mando de Xbox 360 sobre el de PS3 y que, con la llegada de la nueva generación, me veo igual de cómodo con los de ambas consolas pese a que el de Microsoft siga estando un poco por encima, probablemente por costumbre.

No tengo las manos especialmente grandes y tampoco mis dedos son demasiado larguiruchos, `pero agradezco cuando los cuernos de los mandos son toscos y grandes, permitiendo apoyar toda la mano en ellos sin que ninguna parte quede colgando. Para mi gusto el Steam Controller falla precisamente ahí, ofreciendo unos cuernos gordos pero no especialmente largos, quedando la parte de la palma que se une a la muñeca demasiado separada del mando y dando una sensación de postura forzada, obligando a encoger los pulgares si decidimos abrazar el mando más arriba.

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Mis malas sensaciones en ese sentido chocan de lleno con lo bien que se ha adaptado el uso de la vibración háptica en aspectos como los triggers superiores, ofreciendo un recorrido muy corto y una pulsación final demasiado “clack” para mi gusto, pero sumando en contrapartida un click a medio camino entre el reposo y el último tramo del recorrido que la vibración háptica se encarga de marcar.

A nivel de uso me ha funcionado igual de bien en juegos de ratón como un RTS a títulos de acción, siendo los primeros los que obligan a acostumbrarse más al cambio de ratón por mando con simulación de ese periférico. Eso sí, jugar a títulos como ‘Nuclear Throne’ aprovechando el combo de ratón en pulgar derecho con los triggers superiores y traseros para disparar, utilizar poderes y hacer los cambios de arma sin desplazar el pulgar del sitio es una auténtica gozada.

Para un veredicto final sin el que pillarnos los dedos habría que meterle mucha más caña a la propuesta de Valve, pero reconozco que mis primeras impresiones han sido realmente buenas. Toca adaptarse al cambio y probablemente la idea no acabará de convencer a todos por igual, pero se agradece enormemente el intento y le daré una oportunidad sin dudarlo cuando el Steam Controller llegue a las tiendas.

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