Crítica de Castlevania: temporada 3, una sangrienta y brutal alineación de piezas con la que Netflix apunta hacia Curse of Darkness

Crítica de Castlevania: temporada 3, una sangrienta y brutal alineación de piezas con la que Netflix apunta hacia Curse of Darkness

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Castlevania temporada 3

La visión de Netflix de Castlevania, la legendaria saga de videojuegos de Konami, regresa con energías renovadas, diez capítulos y tras un paréntesis mucho más acusado desde la última vez. Pero también reteniendo todo aquello que consiguió conciliar a los jugones y a los fans de la fantasía oscura.

Sin embargo, en esta ocasión la prioridad no está en cómo adaptar el juego Castlevania: Curse of Darkness, sino en desarrollar el contexto y alinear las piezas clave de las anteriores temporadas lo suficiente como para llegar a ese punto. Y eso es un desafío.

A fin de cuentas, el cierre de la segunda temporada de Castlevania daba pie a poder narrar esa sucesión de historias que se desarrollan y narran en paralelo, y que tan bien funcionan en los seriales de Netflix y los servicios de Video On Demand.

Una oportunidad que Shankar Animation y Powerhouse Animation Studios han sabido aprovechar, abordando con un ritmo más reposado todo aquello que gustó anteriormente y, sí, tropezando con muchas de las mismas piedras.

Con todo, no es ningún secreto que la Castlevania del Bootleg Multiverse de Netflix tenga una trama previamente encarrilada, ya que el rumbo hacia el que se quiere dirigir quedó fijado desde el inicio de la anterior temporada. Siendo más precisos, durante la entrada en escena de Héctor e Isaac.

Pero, como decimos, la holgura de contar con más episodios permite cimentar más y mejor a los personajes, así como sus motivaciones y sus objetivos. Y eso se nota en el resultado final de esta decena de episodios.

Si bien hasta ahora nos movíamos por un terreno medianamente conocido, una libre adaptación de Castlevania III: Dracula's Curse, ahora toca avanzar.

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Lógicamente, al tratarse de una tercera temporada, te recomendamos estar al día con la serie antes de continuar leyendo, aunque también te ofrecemos una alternativa: justo sobre estas líneas tienes un resumen de lo acontecido hasta ahora en las dos primeras temporadas de Castlevania.

Porque, ya metidos en el asunto, la ausencia de Drácula Tepes ha roto el delicado tejido social que equilibraba los actos de los vampiros, las criaturas de la noche y los humanos.

De aventureros, forjadores y señores de la oscuridad

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Ha pasado un mes desde que Alucard, el hijo del mismísimo Drácula, matase a su padre con la ayuda del cazador de monstruos Trevor Belmont y la erudita  Sypha Belnades, y pese a tener sangre vampírica, los días se le hacen eternos: su nueva vida consiste en proteger el Castillo de su padre y los archivos del clan Belmont. Una tarea que le deja mucho tiempo libre.

La vida de Trevor y Sypha durante ese tiempo ha sido muy diferente a la de Alucard, la pareja de aventureros se ha movido libremente, luchando dentro del caos generado a consecuencia de la ausencia de Drácula. Limpiando los caminos y pequeñas ciudades de criaturas y abominaciones malignas como dos héroes errantes, pero también dándole su merecido a los bandidos y criminales oportunistas.

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El destino los llevará al cazador y la erudita a Lindenfeld, una humilde población que sobrevive como puede a los tiempos de caos y muerte. Sin embargo, lo que parecía un breve paréntesis de sus combates contra el propio mal derivará en un peligro mayor: unas extrañas marcas y el misterioso comportamiento de unos monjes les conducirá a un temible mal que se ha apostado en lo profundo del pueblo.

Muy lejos de allí, el maestro forjador Isaac, cuyo don es capaz de tornar cadáveres en seres demoníacos, ha comenzado a fraguar un ejército de criaturas de la noche con el propósito de acabar con Héctor, el otro maestro forjador humano. Su plan es atravesar el mundo con sus cada vez mayores legiones de monstruos y vengar la traición a Drácula, a sabiendas de que el viaje será todo un desafío.

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Lo cual nos lleva a Héctor y su cruel destino. Los sucesos derivados del fracaso de la general vampírica Carmilla a la hora de derrocar a Drácula le han llevado a una oscura celda en la fortaleza en la que conviven la ambiciosa caudilla y sus hermanas, quienes planean hacerse con los territorios previamente gobernados por el Señor de la Noche durante ese caos. Héctor es plenamente consciente de que sigue vivo gracias a su capacidad para generar el ejército que éstas necesitan.

Así, la temporada tres nos ofrece cuatro historias que transcurren en paralelo y que dan continuidad directa a los acontecimientos posteriores a Castlevania III (es decir, las dos primeras tandas de episodios de la serie) y, a la vez introducen de manera gradual diferentes elementos esenciales dentro de la cronología de los videojuegos, como el auge de los monstruos, personajes como Saint Germain o acontecimientos que continúan asentando el destino de Alucard, Héctor e Isaac.

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Y, sin embargo, el décimo y último episodio cierra unas historias mejor que otras, prometiendo más y mejor para el futuro de la serie que está por llegar, manteniendo el nivel de la acción climática de los broches de las temporadas anteriores aunque sin igualar la trascendencia y el impacto de ambas.

Lo cual hace que se sostenga en contenidos y presentación, aunque dejando en el aire el modo en que todos los destinos de sus protagonistas volverán a colisionar. Algo que, por cierto, se consiguió de maravilla en la anterior tanda de episodios emitida allá por 2018.

Una temporada que brilla cuando tiene que brillar, aunque lo hace de manera intermitente

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Castlevania ha cimentado su identidad visual y narrativa y, pese al incremento de episodios, la ha mantenido en el mismo sitio desde la primera temporada. Eso, en muchos aspectos, es algo positivo, aunque no en todos: podemos ver que en muchos puntos la animación es innecesariamente estática y en el siguiente plano lucirse con escenas en las que los protagonistas se mueven con una gracia y energía sensacional. Siendo agradables sorpresas para el espectador.

Powerhouse Animation Studios funciona a dos velocidades, de modo que lo que hace bien lo hace muy bien y no termina de brillar cuando la situación es más ligera o pausada, adaptándose de manera intencionada a la narrativa y la edición propias del anime -todo sea dicho- con más aciertos que fallos.

Y es que, en el fondo, Castlevania no ha dejado de ser esa serie que se inspira descaradamente en la animación japonesa. O, más bien, una adaptación de los diseños e ilustraciones de Ayami Kojima tornados en una trama que toma calculadas pinceladas de juegos concretos y las pone a su servicio.

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Buscando en el proceso, y con descaro, emular el tono y sensaciones de Ninja Scroll y Vampire Hunter D a base de combates intensos en los que -al final- la atmósfera de fantasía oscura acaba apropiándose de cada fotograma. Algo a lo que nos acostumbramos desde el primer capítulo y que sigue funcionando igual de bien al final de ésta temporada.

Por supuesto, el grado de violencia y brutalidad ha ido in crescendo en la misma medida en que se ha extendido la cantidad de episodios, de modo que Shankar  y Powerhouse se han volcado en incluir de un modo u otro al menos una escena de acción en cada capítulo, reservando las más intensas para los dos últimos tramos de esta tercera etapa.

Acción sangrienta y brutal, todo sea dicho. Los héroes y villanos de Castlevania no tienen reparos en pulverizar de manera creativa a quien tienen delante si lo consideran necesario, adaptándose a cada situación y, de paso, otorgando ritmo a la propia continuidad.

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Llegados a este punto la pregunta se hace sola: ¿se encuentra esta tercera temporada a la altura de las dos primeras? En lo visual, desde luego, aunque al final uno acaba teniendo la sensación de que se trata de una serie de acontecimientos puente hacia el verdadero cauce al que se nos lleva.

Hay líneas argumentales, como la de Alucard, que son prácticamente prescindibles. Se nota que se ha buscado dar minutos al personaje que será clave en el futuro. Mientras que otras líneas narrativas echan el freno justo cuando se empieza a desplegar realmente la grandeza que envuelve esta serie. Emplazándonos a la siguiente temporada.

Y sin embargo, su doble objetivo se cumple con creces: dar a los fans del universo Castlevania de Netflix diez capítulos con todo aquello que funcionó bien. Y, a la vez, alinear los destinos de sus protagonistas y antagonistas para lo que está por llegar: la adaptación del clásico Curse of Darkness.  Y ahí es donde Shankar y Powerhouse Animation se deberán medir consigo mismos.

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