Aviso: Spoilers del capítulo 1198 de One Piece
Después de ver cómo Roronoa Zoro y Vinsmoke Sanji han renovado sus poderes con el Haki del Conquistador, Eiichiro Oda ha vuelto a poner el foco en Luffy, Loki e Imu, protagonistas de una de las peleas más locas del manga, que ha vuelto a tener un punto de inflexión que ha pillado completamente desprevenidos a todos.
El capítulo comienza con Sanji confirmando su aumento de poder y finiquitando casi por completo su trabajo: vencer a Killingham. Todo parecía indicar que Sanji iba a rematar a este enemigo, pero, de repente, escucha algo a sus espaldas y se da la vuelta: es Loki, que comienza a despertar su fruta Zoan, Nidhogg, ante una versión gigantesca de Imu completamente renovada.
El Rey del Mundo ha aumentado considerablemente su tamaño y parece haber subido un nivel más su poder, ya que su aspecto es completamente distinto al que habíamos visto anteriormente. Ahora, el villano tiene una apariencia más cercana a la de un samurái o mecha de Evangelion, con dos alas negras gigantescas y una nube de ojos parecida a la que tenía en su forma anterior. Con este poder magnánimo acaba rápidamente con Loki, pero su fuerza no durará mucho tiempo, ya que, al no estar en Mary Geoise, pierde poder de manera progresiva.
Es aquí donde Oda pilla a todos por sorpresa. Mientras Jinbei escapa, intenta encontrar a Luffy para rescatarle. Lo que no se esperaba el Gyojin es que el Mugiwara estuviera sobre un tejado y tuviera un aspecto de lo más extraño: era completamente negro y tenía una cola.
Parecía divertirse y no hablaba, sino que soltaba ruidos extraños, como si de un animal se tratase. Así, de la nada, saltó disparado hacia Zaza y acabó con ella en poquísimos segundos, dejando patidifusos tanto a los Soldados Celestiales como a los Mugiwaras. Luffy parece estar subiendo otro nivel, y todo apunta a una dirección: Luffy acaba de despertar por completo la Fruta Zoan Mitológica de Nika, quien en realidad es un mono o algo parecido. Tocará esperar dos semanas para saber qué es.