El cómo se descubren nuevos videojuegos a día de hoy es similar a una cebolla; se siguen añadiendo capas al núcleo tradicional de recomendaciones de amigos e información en medios de comunicación. Las redes sociales juegan un papel importante en la actualidad, y especialmente para títulos que logran romper el algoritmo que impera en la gran mayoría de ellas para encontrar interacciones dentro del público objetivo que podría estar interesado en jugarlos.
Eso es lo que me pasó con Scale the Depths, un juego indie de pesca que tiene multitud de cuestiones que me interesan: progresión aparentemente divertida, bucle jugable rápido, y mecánicas que van evolucionando durante la partida. Sin embargo, no fue eso lo que se me presentó en mi cuenta de TikTok, sino otra cosa distinta y que tiene que ver con esos vídeos tan extrañamente gratificantes como son los que se basan en sacar puntos negros o cortar jabones en cubitos.
Resulta que Scale the Depths consta de un primer bloque de pesca, similar a ese título imperdible que es Ridiculous Fishing, donde se controla un anzuelo que baja y ha de capturar peces pasando por encima de ellos. La cuestión es que la segunda parte implica quitar las escamas y cortar estas capturas para hacerlas aptas para el consumo de nuestros clientes.
Buena forma de llamar la atención
El germen de esto bien podríamos encontrarlo en ese imperdible título que es Dave The Diver, donde se hacen muchas cosas más que pescar, incluso durante los eventos de pesca en sí. Pero no, nada de minijuegos cada vez más locos protagonizados como los protagonizados por Bancho, ni una mutación hacia un juego tipo Tycoon con la gestión de un negocio: simplemente una fase que basa su atractivo en lo gratificante de su mecánica.
Hay algo mágico en pasar el cuchillo de izquierda a derecha, buscando la velocidad correcta para eliminar las escamas y no dañar el producto, algo que jugándolo en primera persona replica aún más la satisfacción de esos gestos tan gratificantes que consumimos en redes de vídeo vertical. La mecánica eso sí, creo que acaba por agotarse.
Por mucho que se le den todos los meneos posibles con nuevos peces, cuchillos y novedades que implican cambiar cómo usamos el cuchillo como tener que eliminar parásitos, las patas de la limpieza de pescado en Scale the Depths son tan cortas como podría presuponer. Tras llegar a la segunda zona y ver que esa parte de la jugabilidad sólo escala en horizontal y no en vertical (es decir, que son peces más duros o más grandes, pero que eso se solventa consiguiendo mejores cuchillos), las horas de juego subsiguientes dependen del interés que despierte en ti seguir haciendo algo más o menos idéntico a lo anterior.
Más interés creo que despierta la fase de pesca, y como dije anteriormente, no tanto por los peces. Cada región donde vamos con nuestra barca tiene su propio diseño que hace una cosa muy concreta y que hace que nuestro anzuelo sea más que una forma de capturar peces. Quizás haya que abrir una puerta, activar unas placas de presión o desenterrar un tesoro; cosas que ya habíamos visto antes en otros títulos como el previamente mencionado Dave the Diver, pero que cumplen perfectamente su cometido de dar variedad jugable.
Scale the Depths es un título que navega esas complejas aguas que son las que dividen la idea llamativa con la que llama la atención, y la capacidad de mantener el interés del jugador durante su duración. Quizás si hubiera salido al mercado hace un lustro, tendría más potencia su propuesta; pero la fiebre por los idle y la progresión desmesurada por un lado, y por lo cozy por otro, hace que se quede a medio camino aunque sea un videojuego que no comete errores de bulto.
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