De entre todas las locuras que nos ha dejado South Park, una de las más divertidas siempre ha sido el apartado de los cameos. No son pocas las estrellas que han aparecido a lo largo de la serie, pero, sin duda alguna, la "aparición" más especial de toda la serie animada es la de George Clooney.
El conocidísimo actor, amante del café, era un fan incondicional de South Park desde sus inicios, y pidió expresamente a los creadores que le dieran algún papel o cameo en la serie. Trey Parker y Matt Stone le dieron vueltas a la idea y, finalmente, le ofrecieron el papel más inesperado de todos: un perro homosexual.
Para sorpresa de nadie, los responsables de la serie le dieron un papel extrañísimo para lo que era una de las mayores estrellas de los 90, ya que, al ser un perro, el actor fue prácticamente irreconocible debido a que lo único que podía decir eran gruñidos y ladridos. Su debut, como era de esperar, se dio en el episodio Mi perro es gay.
Tal y como el título del capítulo indica, este episodio giraba en torno a Sparky, el perro de Stan, que, tras descubrir que es gay, decide escapar de su hogar debido al rechazo que recibía de su amo por su orientación sexual. Tras horas caminando, acaba llegando a su destino: el Gran Santuario para Animales Gay del Gran Gay Al, lugar al que llega más tarde Stan para aprender una gran lección.
Tras hablar con Al, el chico se da cuenta de que la orientación sexual de una persona es lo de menos y decide aceptar a su mascota como lo que es: uno de sus compañeros incondicionales. Así fue como Clooney debutó en South Park, aunque volvería con otro papel años más tarde para seguir dejándonos momentos memorables.
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