A lo largo de los últimos años, MAPPA se ha posicionado, sin duda alguna, como uno de los estudios más ambiciosos de todo Japón. Sin embargo, la sombra de la explotación laboral le seguía rondando y cada vez eran más los casos de exceso de trabajo en este estudio tan laureado. Pues bien, parece que por fin la compañía tomará cartas en el asunto en este ámbito.
Tal y como nos cuenta Nikkei, el estudio de animación japonés ha decidido, junto a Studio Chizu y CoMix Wave, dejar de realizar subcontrataciones para centrarse en que el estudio se haga por completo con los derechos de ciertas obras, en vez de esperar a que una productora le ofrezca el servicio a cambio de un presupuesto cerrado.
Básicamente, hasta ahora, los estudios eran unos "mandados" que trabajaban en base al presupuesto que el comité de producción les ofrecía, debido a que poseían los derechos de la serie, provocando que estos estudios tuvieran que buscarse las castañas para poder crear series con presupuesto limitado. Es aquí donde intervenían los factores que conocemos todos: subcontratas de calidad dudosa, explotación laboral, animación irregular... entre otros muchos problemas.
A partir de ahora, MAPPA ya no será un estudio al servicio de estos comités, sino que será también productor de sus propias series, evitando así que los comités controlen por completo la producción y consiguiendo, a su vez, un presupuesto mucho mayor. Además, las ganancias recaerían directamente en el estudio, por lo que los empleados podrán ver mejoras en sus salarios si las producciones tienen un buen recibimiento.
El estudio utilizó la película de Chainsaw Man como prueba, y el resultado fue bastante bueno: en vez de tener unos cuantos cientos de miles de dólares de presupuesto, el estudio invirtió hasta cuatro millones de dólares en la película, terminando con un resultado extremadamente positivo, ya que acabaron recaudando alrededor de 173 millones de dólares en todo el mundo.
Por desgracia, no todos los estudios podrán tener esta libertad, ya que muchos de ellos no tienen el presupuesto de MAPPA y tienen que limitarse a las series que los comités de producción les ofrezcan. Sin embargo, productoras como Toei Animation, Madhouse o Bones sí que podrían empezar también a cambiar su enfoque, ofreciendo una industria mucho más sostenible, pero, sobre todo, mejor a nivel laboral para los artistas, que llevan años cobrando una miseria por sus mejores trabajos.
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