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Brothers: a Tale of Two Sons

Decía no hace mucho que el Xbox Live Summer of Arcade de 2013 era de los más flojos de los seis años de su historia, no solamente por no contar con una exclusiva de peso para Xbox 360, sino por no contar con un título que nos sorprenda. Craso error. Porque si Microsoft ha optado por arrancar con ‘Brothers: a Tale of Two Sons’ es por algo en especial. Porque esta obra de Starbreeze es especial.

Olvidad los anteriores trabajos del estudio sueco, como las crónicas de Riddick, o el primer ‘The Darkness’. En este cuento de dos hermanos la acción pasa a un segundo plano. Aquí es más importante el lazo que les une. Pero conozcamos más sobre su historia en su análisis.

En ‘Brothers: a Tale of Two Sons’ no hay palabras. Literalmente. No es que este cuento de dos hermanos nos deje sin palabras, es que realmente no las hay. No hay ningún texto, nada que nos diga por dónde ir o qué deberemos hacer. Estos hablarán, igual que los habitantes de este mundo ideado por Josef Fares, pero en un idioma inventado. Sabremos lo que quieren decir por sus gestos, o por la entonación. Pero nada más. El resto queda relegado a la lógica que nos dictamine cada situación.

‘Brothers: a Tale of Two Sons’, una aventura en solitario… cooperativa

Brothers: a Tale of Two Sons

Pero, ¿qué es lo que hace tan especial a esta aventura de Starbreeze Studios? Ni más ni menos que su naturaleza. Porque es una aventura en solitario… cooperativa. Así, tal cual. Porque jugará una persona (nosotros), pero manejando a los dos hermanos a la vez. Sí, a la vez. ¿Y cómo se come?

No vamos a decir que sea sencillo, porque no lo es. Pero porque no estamos acostumbrados a ello. A cada hermano lo manejaremos con un stick analógico, siendo el izquierdo para el hermano mayor, y el derecho para el hermano menor. ¿Y ya está? No. Porque luego está el botón de acción de cada uno, que en el caso del hermano mayor es el gatillo izquierdo, y en el del menor el gatillo derecho. Y ya está, ahora sí. Con este control nos moveremos, saltaremos, nadaremos, hablaremos con los lugareños, y resolveremos todo tipo de puzles. Al principio resulta un lío, siendo lo más recomendable llevar a cada hermano por el lado que le corresponde porque nuestro cerebro nos puede jugar una mala pasada. Eso y el girar la cámara (con los botones situados encima de los gatillos), porque muchas veces giraremos la cámara e inconscientemente moveremos al hermano pequeño. Pero salvando este escollo, al cabo de un rato nos acostumbraremos. Además que ‘Brothers: a Tale of Two Sons’ será bastante amigable con nosotros en cuanto al control.

Todas las situaciones que viviremos jugarán con los hermanos, en el sentido de que tendremos que sacar partido de los rasgos especiales de cada uno para poder sortear cualquier obstáculo. En algunos casos, como nuestro encontronazo con un perro rabioso (foto superior), ninguno de los hermanos tendrá ventaja sobre el otro (uno irá hasta una parte, llamará al perro para que el otro pueda saltar hasta otra y desde ahí llamar al perro, y sucesivamente), mientras que en otros sí, como la fuerza o la altura del hermano mayor, o lo escurridizo que resulta el pequeño para pasar por una puerta con garrotes. Y hay otro aspecto que nos llama mucho la atención: el miedo al agua del peque.

Un cuento entre hermanos que deja huella

Brothers: a Tale of Two Sons

Esto tiene un peso importante en la historia, y nos queda patente desde el inicio, justo al arrancar el juego. Ambos hermanos perdieron a su madre, pero el pequeño se siente culpable por no haber podido salvar a su madre de ahogarse en el agua. De ahí su miedo. La historia también arranca con su padre enfermo, viéndose obligados los hermanos a ir en busca de un agua milagrosa que se encuentra en un árbol que lo cura todo. Aunque ese árbol, como es lógico, se encuentra muy lejos de su casa, por lo que tendrán que recorrer lo que no está escrito hasta dar con él, viendo en algunos casos cómo necesitan ayuda externa de personajes mitológicos habituales de cualquier cuento.

Este cuento de fantasía es sin duda otro de los puntos fuertes de ‘Brothers: a Tale of Two Sons’, despertando el niño que llevamos dentro tras cada escollo superado entre los hermanos. Todos los parajes que visitaremos resultarán de lo más evocadores, aunque no estarán exentos de peligros. Aquí podremos morir, pero no se nos penalizará más allá de volver al último punto de control. Aquí tan solo deberemos preocuparnos por avanzar colaborando entre hermanos. La lástima es que este cuento termine tan pronto y no ofrezca ningún aliciente tras su finalización. Porque a buen seguro nos deja con ganas de más, pese a tocarnos la patata con su final. Nos deja huella, en definitiva.

Su banda sonora también acompaña, con cortes que empastan perfectamente en cada escena, ayudando a que sintamos empatía por los hermanos. Pero lo bonito de ‘Brothers: a Tale of Two Sons’ no es solo eso, ni el cumplir el objetivo de conseguir ese agua milagrosa, sino de disfrutar con el trayecto, de todas las experiencias que nos brinda. Si vamos a piñón fijo, guiándonos por el instinto del hermano mayor, que siempre sabrá cuál es el camino correcto, nos estaremos perdiendo un montón de situaciones de lo más variopintas. Desde las más simpáticas como crear una oveja negra o darle un cachete en el culo a un señor mayor para que nos suelte un improperio de lo más gracioso, a otras de lo más emotivas, como la de un hombre a punto de suicidarse por un motivo terrible.

No será la aventura más larga jamás vivida, pero sí una de las más originales por su propuesta, por lo evocadora que resulta, y por el trasfondo que guarda en su interior. Starbreeze Studios ha sabido dar en la tecla correcta brindándonos una experiencia que hay que vivir y sentir, y que deja huella.

Plataformas: PC (Steam), PS3 (PSN) y Xbox 360 (XBLA; versión analizada)
Desarrollador: Starbreeze Studios
Distribuidor: 505 Games
Lanzamiento: 7 de agosto de 2013 (XBLA), 28 de agosto (PSN y Steam)
Precio: 1.200 MS (15 euros)

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