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Análisis de Gears of War: Ultimate Edition. Un juego de otra época que ahora pasaría por nuevo
Análisis

Análisis de Gears of War: Ultimate Edition. Un juego de otra época que ahora pasaría por nuevo

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Tenía lo justo para una Xbox 360 de segunda mano en muy buen estado y una copia nuevecita del ‘Gears of War’ que acababa de llegar a las tiendas y ya llevaba unas semanas metiéndome la canción del anuncio en la cabeza. No era el único juego que me llamaba la atención de la consola, nada que ver con lo que había ocurrido con su antecesora, pero si mis pocos ahorros debían acabar en un sitio, era en el juego de Epic Games.

Ahora, casi nueve años después de ese autoregalo y una de las inversiones de consola a la que más partido le he sacado durante toda mi vida como jugador, ‘Gears of War: Ultimate Edition’ vuelve para transportarnos a aquella mágica ensalada de tiros, vísceras y fusiles con sierras acopladas a su base.

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Gears of War: una joya de la historia del videojuego

‘Gears of War: Ultimate Edition’ es un ejercicio de nostalgia. A todos los niveles. Con él, una remasterización de un juego con solera, volvemos a una época distinta, al inicio de una generación anterior que, ya en superproducciones de este tipo, tenía un estilo completamente distinto al que estamos acostumbrados.

Es algo que se palpa con un aspecto tan simple como el de la dificultad, a medio camino entre lo que es hoy en día el modo normal de un juego cualquiera y lo que era cuando muchos de nosotros empezamos a jugar. Enfundarse el traje de Gears es más complicado de lo que, preveemos, será hacerlo con la llegada de ‘Gears of War 4’ en el mismo nivel de dificultad, pero es un cambio que se agradece enormemente y despertará a más de uno del letargo en el que nos tienen sumidas las compañías.

Es agradable volver a ese frenetismo casi perdido, a ese intento de replicar la inteligencia artificial de ‘Halo 3’ con unos Locust que no dan tregua, permitiéndote flanquearles sin demasiada dificultad pero atentos a tu posición para intentar sacarte de ella a escopetazo limpio.

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De ti depende si lo haces valiéndote de uno de los mejores sistemas de cobertura que he tenido la oportunidad de probar o destrozado en mil pedazos para volver al punto de control.

No debe ser fácil enfrentarse al reto de hacer un shooter así, uno en el que el diseño de niveles y oleadas sea el punto central y que todo gire a su alrededor, y es que pese a que a Marcus y compañía no les falte carisma, la historia es una locura palomitera que, cosas de la nostalgia, recordaba algo más madura.

Tampoco le hace falta ir más allá porque aquí el auténtico protagonista es el Lancer abriendo en canal al infame que se acerca por una esquina, el revólver reventando la cabeza al francotirador que has estado evitando desde varios metros y esa formdiable combinación de muerte de un Locust que deja salir volando su escopeta para que la recojas en el aire y revientes al compañero que le seguía de cerca. Es magia. Sangrienta, pero magia al fin y al cabo.

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Una remasterización fantástica (hasta para lo malo)

Lejos de quedarse en lo básico, en la opción de lanzar el juego con cuatro arreglos gráficos y el valor del recuerdo como arma, el trabajo de The Coalition con este ‘Gears of War: Ultimate Edition’ ha sido formidable. Comparar ambos juegos frente a frente es la única forma de ver que lo que tú recordabas no era exactamente igual a lo que jugaste, que personajes, escenarios y cinemáticas pertenecían a otra época que poco tiene que ver con lo que puedes encontrarte ahora.

Iluminación, texturas e incluso escenas de vídeo se han revitalizado o creado nuevamente desde cero para que ‘Gears of War: Ultimate Edition’ pase por un juego actual. Tal vez no el más puntero de la generación, pero desde luego uno capaz de rivalizar con cualquier otro título que se le ponga por delante.

Lástima que en ese afán de dejar todo como estaba, para no romper ni un ápice su jugabilidad y que se mantengan las mismas sensaciones que nos enamoraron hace casi una década, incluido el descontrol al correr de una cobertura a otra huyendo de un Berserker, también hayan arrastrado con errores que hoy en día, con otra mentalidad ya impuesta, le habrían costado una buena reprimenda al juego.

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Personajes que se teletransportan tarde de un punto a otro permitiendo ver el truco, compañeros en idle de combate que se mantienen en una cobertura con una posición a la que sólo le falta el Lancer que aún está en su espalda (de donde desaparecerá pasados unos segundos para recolocarse donde le toca), una inteligencia artificial que hace aguas cuando alguien debe seguirte para escapar de un peligro acechante y se queda dando vueltas por el escenario como si la cosa no fuese con él (a veces incluso obligándote a volver al punto de control por sufrir una muerte que habría sido perfectamente evitable)...

‘Gears of War: Ultimate Edition’ no es peor juego de lo que fue ‘Gears of War’, de hecho es una experiencia más completa, pero tampoco es menos cierto que no se rige por los estándares que marcamos hoy en día como básicos. Es, simple y llanamente, un juego de otra época con una mano de pintura tan buena que pasaría por un título actual con fallos.

Aquí tenéis un buen ejemplo del cambio que ha sufrido. Ojo con los spoilers si no jugasteis al original, pero el primer minuto está libre de ellos y os servirá para comprobar su evolución.

Imprescindible (y sin contar el multijugador)

A diferencia de lo que haría hoy en día con un título así, hace nueve años tardé bastante en tocar el multijugador de ‘Gears of War’. Creo que no fue hasta el segundo, con la llegada de un modo horda que no encontraréis aquí, que no me enganché al festival de tiros de escopeta desde la cintura que proponía su modo online.

No lo mencionaré en el texto hasta que el lanzamiento del juego nos deje claro hasta qué punto funciona como debería, algo que por ahora no hemos alcanzado a probar, pero ni siquiera eso o los errores que me haya podido encontrar durante la campaña son suficientemente importantes para quitarle al equipo de ‘Gears of War: Ultimate Edition’ el mérito de haber parido algo fantástico.

Tanto si lo jugaste en su día como si te lo perdiste y quieres retomar la saga como preparación para la llegada de la cuarta entrega, ‘Gears of War: Ultimate Edition’ es un pedacito de historia pasada por el filtro de la actual generación cuya piel está fofa y arrugada pese a vestir a la última moda. Jugarlo es un ejercicio imprescindible para todo amante del género, no sólo porque es una de las mejores experiencias que ha parido la última década, sino por ayudar también a ver que los juegos de ahora ya no son lo que eran. Para lo bueno y para lo malo.

Gears of War: Ultimate Edition

Gears of War: Ultimate Edition

Plataformas Xbox One
Multijugador
Desarrollador The Coalition
Compañía Microsoft
Lanzamiento 28de agosto de 2015
Precio 39,95 euros

Lo mejor

  • Un cambio gráfico espectacular
  • Las misiones añadidas de la versión de PC
  • Un multijugador prometedor con nuevas opciones

Lo peor

  • Que algunos errores del pasado se hayan mantenido
  • La falta de la adaptación de un modo horda

Gears of War: Ultimate Edition

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