
¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo! Las primeras veces colaba pero los pastores enseguida pillaron la broma del maldito crío y dejaron de hacerle caso. Un buen día, el crío de las narices volvió a gritar el temible aviso. Los pastores ni se movieron convencidos de hallarse ante una travesura. Cuando la cabeza del niño, arrancada de un mordisco, atravesó la ventana e impactó en la preciosa vajilla de la abuela salpicando las paredes de sangre, supieron que quizá debían de haberle hecho caso.
Pues con Shingo Seabass, Konami y el eterno ‘Pro Evolution Soccer’ sucede algo muy parecido. Nos prometen mejoras que no acaban de llegar, motores gráficos revolucionarios, arreglos en el gameplay, revoluciones en la IA y mil y una perrerías más. Hacen crecer nuestras ilusiones y luego, cuando llega la realidad, nos hace un fatality en toda regla. Eso sí, puede que en la versión de este año la cosa sea diferente y ‘PES 2011’ vuelva a colocarse a la altura de los mejores. O eso promete Shingo…






Shingo Seabass ha desaparecido. Cuentan las últimas noticias que una multitud enfervorizada de jugadores de ‘Pro Evolution Soccer’ se plantó delante de su casa, reclamando su cabeza. Pero como por la sangre de Shingo corren genes de prominente atleta, no fueron capaces de darle caza y el genio japonés consiguió huir, salvado así su vida, al menos un año más.
¿Cuánto hacía que no hablábamos de Shingo, superstar, Seabass? Ha sido una espera demasiado larga. Demasiadas dudas en el ambiente, demasiado miedo a sentirnos una vez más indignados con una saga que nos ha proporcionado momentos de entretenimiento que alcanzaron un nivel brillante, en defintiva, miedo a que ‘PES 2009’ no consiga recuperar parte del brillo perdido en su anterior entrega.



