Análisis de Alex Kidd in Miracle World DX: el homenaje definitivo al héroe de la Master System
Análisis

Análisis de Alex Kidd in Miracle World DX: el homenaje definitivo al héroe de la Master System

He vuelto a pulverizar alacranes y rocas a puñetazo limpio. A emocionarme tras sortear una sencilla trampa de pinchos por la mínima y a jugarme el todo por el todo venciendo a jefazos finales en duelos de Piedra, Papel o Tijeras. He vuelto a Alex Kidd in Miracle World y en esta ocasión, por primera vez, he escapado con vida y de una pieza del puñetero Castillo de Janken. La dificultad sigue siendo exactamente la misma, que conste, pero esta versión Deluxe no solo es una cita obligada para los que tuvieron la Master System, sino que pide ser experimentada de principio a fin.

Porque Alex Kidd no es uno de tantos personajes asociados a SEGA: se trata de uno de los grandes iconos del videojuego. No es ninguna exageración decir que aquel pequeño gran héroe de manos gigantes y piel de porcelana fue el equivalente a Sonic en Mega Drive y su predecesor por derecho propio en las consolas de 8-bits. Y en ese aspecto, el trabajo de Jankenteam y Merge Games no solo está a la altura de las circunstancias: ofrece a los fans de Alex el homenaje definitivo a su primer y más querido juego. Porque Alex Kidd in Miracle World DX es una carta de amor al clásico escrita con un mimo especial y un pixel art exquisito.

¿El secreto? Que todas las novedades añadidas a Alex Kidd in Miracle World siempre estén al servicio del juego original. Es más, con un simple botón, y sobre la marcha, podremos recuperar la estética clásica. Nada de transiciones o procesos que interrumpan el ritmo de unas partidas en las que no lucharemos contra el cronómetro, pero cuyas plataformas a veces están puestas a pura maldad. Convenientemente aderezadas con un puñado de puzles que te obligan a pensar y moverse rápido o morir en el intento. Y eso, lógicamente, hace que superar cualquier obstáculo sepa a gloria pura.

Tanto, que Alex Kidd in Miracle World DX es la excusa perfecta para tachar ese asunto largamente pospuesto de muchos poseedores de la Master System: terminar los dichosos Castillos del juego original. Pequeños grandes hitos que se resuelven con dos botones y un uso magistral de la cruceta. Porque, como verás, la grandeza del clásico de la 8 Bits de SEGA es su manera de introducir el desafío a través de la sencillez, y de llevar las fórmulas del plataformeo clásico a terrenos completamente desconocidos.

El homenaje definitivo al héroe de la Master System

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Desde la primera partida, Alex Kidd in Miracle World se niega en rotundo a ser un clon o el enésimo sucedáneo de Super Mario Bros., lo cual no implica que estemos ante una ruptura total de la fórmula acuñada por Nintendo. Porque adentrarnos en la región de Radaxian implicará sortear enemigos y trampas, atravesar desafiantes niveles de izquierda a derecha y resolver castillos laberínticos hasta toparnos con el malo de turno, pero nuestro éxito dependerá del uso que le demos a nuestros puños. Tanto para pelear como para jugar al Piedra, Papel o Tijeras.

Janken el Grande (ojo, no confundir con nuestro Jarkendia) ha convertido a los habitantes de Radaxian en piedra y, junto a sus secuaces, tomado como rehén al  legítimo heredero al trono y su prometida. Por suerte, Alex (que tampoco es nuestro Alex) se encontraba de peregrinaje en el Monte Eterno perfeccionando el estilo de lucha definitivo: el Shellcore. Una técnica capaz de destruir enormes rocas de un simple puñetazo. No obstante, Alex es plenamente consciente de que si quiere salvar Radaxian necesitará algo más que fuerza bruta.

Alex Kidd in Miracle World DX trae de vuelta y actualiza los 17 niveles del juego de 1986, de modo que todos los elementos originales están en su sitio y con un pixel art que llena el ojo y enamora, pero la experiencia de juego se siente constantemente diferente. Con todo, simplemente pulsando el gatillo derecho recuperaremos el estilo visual retro de la Master System de manera muy similar a lo visto recientemente en Wonder Boy III The Dragon's Trap. Un gesto que se vuelve inevitable si le echaste sus buenas horas al título de SEGA.

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La ascendente dificultad del clásico, especialmente en los castillos, sigue siendo el gran enemigo a batir. Si bien los puñetazos directos de Alex son capaces de reducir a escombros prácticamente cualquier cosa de la pantalla, un triste roce o un mal salto nos costará la partida. Como dijimos antes, el niño con orejas de mono parece que está hecho de porcelana, y conseguir vidas extra no es tan sencillo. Por suerte, hay continuaciones ilimitadas, lo cual no reduce el nivel de desafío, precisamente.

Porque en Alex Kidd in Miracle World obtener monedas es algo relativamente secundario pero define las partidas. Puedes comprar power ups, como un anillo con el que lanzar proyectiles o vehículos con los que atravesar los niveles, pero a veces lo mejor es seguir avanzando y exponerte menos a perder una vida. Sobre todo, cuando ya no es necesario hacer el truco del juego original con el que canjear parte de lo ganado por nuevas vidas. ¡La única manera de completar la aventura durante décadas!

Llegados a este punto me veo en la obligación de confesar que no logré completar el juego de Master System en su día: los desafíos y trampas del penúltimo nivel, el  maldito Castillo de Janken exigían una destreza y una cantidad previa de vidas acumuladas que, sumadas a la imposibilidad de conservar la partida una vez apagada la consola, me dejaron siempre a las puertas del villano de turno. Esta vez, en Alex Kidd in Miracle World DX, el resultado fue diferente. La odisea pasada, la misma. Y la sensación de triunfo impagable.

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¡Llegar hasta aquí me ha costado décadas e incontables intentos fallidos!

Dicho lo cual, una de los aspectos que más interesantes hacen a Alex Kidd in Miracle World es la variedad de varios de sus niveles y cómo se abraza la rejugabilidad a través de estos.

Habrá fases que podremos recorrer en vehículos aéreos o en moto, así como rutas acuáticas en las que, para no variar, deberemos atizar a peces y sapos. Lo cual hace que, a su modo, la primera aventura de Alex Kidd tenga un equilibrio muy interesante y bien medido entre los géneros de acción, aventura y plataformas. Algo que, como veremos, cobra un valor especial en esta versión Deluxe.

Alex Kidd in Miracle World: ¿Qué ha cambiado desde el clásico de los 8 bits?

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Si bien, la base jugable de Alex Kidd in Miracle World DX y el diseño de cada nivel replica con una fidelidad reverencial al clásico de SEGA, el enorme trabajo del Jankenteam y Merge Games deslumbra: los gráficos y fondos del título de la 8-bits han sido reimaginados con un gusto exquisito a través de un pixel art que no solo casa de maravilla con la esencia original, sino que están llenos de vida, color y alegría. Elaborados con un mimo muy especial.

En VidaExtra pudimos ver mucho antes del anuncio original una primera aproximación al proyecto que nos dejó embobados. La devoción y el cariño de Héctor Toro, José Sanz, Daniel Parrado, Jose Ramón García y Ramón Nafría por el personaje traspasaba la pantalla. Años después, y ya en movimiento, el resultado final ha superado holgadamente nuestras expectativas. Dicho lo cual, la posibilidad de alternar entre los gráficos clásicos y los nuevos no es la única aportación de esta edición Deluxe.

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Más allá de las animaciones que nos reciben y despiden de la propia aventura, la jugabilidad y la manera de acceder y habilitar los Power Ups se ha simplificado gratamente, de modo que no será necesario acceder al menú de pausa para activar nuestras habilidades extra, aunque en los compases finales, de cara al puzle final, deberemos revisar nuestro inventario.

Por otro lado, se han introducido y escondido a lo largo de todos los niveles montones de coleccionables que evocan al clásico, al personaje, su legado y hasta a la SEGA de finales del Siglo XX. Desafortunadamente, que no haya un sistema de ranuras de guardado o de selección de pantalla implica que para hacernos con todos deberemos romper todas las piedras de cada pantalla.

En este aspecto, Alex Kidd in Miracle World DX introduce facilidades a la hora de invitarnos a completar la aventura: además de continuaciones infinitas y la posibilidad de continuar desde la última pantalla superada (un pequeño gran avance) se han incluido la posibilidad de habilitar un modo a vidas infinitas desde el menú de opciones. Es decir, en caso de ser eliminados regresaremos al último punto de control y no al inicio del nivel. Y pese a que eso parece poco, es una gran ayuda.

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Y ojo, que desde el mismo menú -y siguiendo lo visto en Streets of Rage 4- es posible alternar entre tres tipos de comida. Una de las diferencias más curiosas entre las versiones occidentales y asiáticas de Alex Kidd en las versiones del juego más recientes es que se sustituyeron las bolas de arroz por hamburguesas. En el Alex Kidd in Miracle World DX no solo podremos elegir entre ambas, sino también optar por Fish & Chips y una Tortilla de Patatas. ¡Todo un detallazo!

Mención especial a los dos modos extra que desbloquearemos una vez superado el juego por primera vez y que están a la vista desde el principio:

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  • El Modo Clásico es una recreación del clásico original en la que la proporción de la pantalla y los ajustes de juego y los contenidos pasan a ser los mismos que en Master System. Incluyendo el sistema de continuaciones limitadas.
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  • Y Solo Jefes, el clásico Boss Rush dónde nos enfrentaremos directamente a los enemigos de final de fase. Perfecto para echarnos unas partidas a Piedra, Papel o Tijeras contra los esbirros de Janken.

Si bien, como buen clásico Alex Kidd in Miracle World DX no necesita extras y piruetas para ofrecer esa característica rejugabilidad natural de los juegos de acción y plataformas de la época, lo cierto es que los nuevos modos redondean lo que esta versión delux ambiciosa y logra con creces: ser el homenaje definitivo al clásico de SEGA.

La opinión de VidaExtra

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Alex comiendo tortilla de patatas, ¡Impagable!

Alex Kidd in Miracle World, el original,  quizás no sea un clásico de culto, pero siempre ha tenido un lugar merecidamente privilegiado entre los apasionados por los videojuegos y, en especial, de los poseedores de la Master System. En parte, por su manera de hacer evolucionar las tradicionales mecánicas de plataformas hacia la acción y la aventura introduciendo en el proceso situaciones completamente disparatadas.

En este aspecto, Alex Kidd in Miracle World DX no solo asume la responsabilidad de volver a presentar a uno de los iconos más injustamente desaprovechados de SEGA, tanto durante su edad dorada de los 90 como a la hora de relanzar su propio legado, sino que le da todo ese mimo que merecía. Como ocurre con Sonic Mania, es una carta de amor escrita por fans y para los fans. Y, en el proceso, Jankenteam abre la puerta a una nueva generación de jugadores.

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Pese a que, en las formas, Alex Kidd in Miracle World DX podría parecer el enésimo plataformas pixelado de corte indie -lo cual, viendo sus acabados, resulta un atractivo en sí mismo- pero su manera de rendir un sentido homenaje al clásico de SEGA le da un valor todavía más especial. Para unos resultará un reencuentro y para otros un descubrimiento, no solo con el personaje, sino con una manera de jugar que, poco a poco, se fue edulcorando para llevarla al gran público.

Así, Alex Kidd in Miracle World DX nos transporta a una época en la que los videojuegos eran más desafiantes y a los jugadores se les exigía más destreza. O, al menos, la capacidad de memorizar tramos concretos de nivel y tener que dominar mecánicas terriblemente simples como saltar y golpear. Cuando una mala caída o un puñetazo a destiempo tenían realmente consecuencias en la experiencia de juego. Cuando el mero hecho de avanzar un poquito más en el juego y solo ver cómo era la siguiente fase ya era motivo de celebración.

Alex Kidd in Miracle World DX no necesita la nostalgia para ser disfrutado, pero está claro que haber jugado al clásico le añade muchísimos más matices a un título que no solo logra ir más allá del propio homenaje: el Alex Kidd del Jankenteam ya es, por derecho propio, la versión definitiva del videojuego que no podía faltar en ninguna Master System. Y eso son palabras mayores.

Alex Kidd in Miracle World DX

Alex Kidd in Miracle World DX

Plataformas Nintendo Switch (versión analizada), PS5, PS4, Xbox y PC
Multijugador No
Desarrollador Jankenteam / Merge Games
Compañía Merge Games
Lanzamiento 22 de junio de 2021

Lo mejor

  • Toda la esencia del gran clásico de Master System
  • Su apartado artístico y musical es una verdadera delicia
  • El homenaje definitivo a un icono de SEGA

Lo peor

  • Se echa en falta un selector de niveles
  • Que se haya respetado tanto la jugabilidad y dificultad original nos costará más de un mal rato, ¡pero sabíamos a lo que veníamos!

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