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Análisis de Hey! Pikmin: las plantas de Olimar se marchitan
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Análisis de Hey! Pikmin: las plantas de Olimar se marchitan

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La demo de 'Hey! Pikmin' publicada el mes pasado me dejó con sentimientos encontrados. Por un lado, tener que aceptar a regañadientes el abandono de su naturaleza estratégica en pos del plataformeo con reminiscencias a los 'Lemmings'; y por otro, el ver que, aunque el cambio funcionase, también generaba dudas, especialmente en lo relativo a su engorroso control y sus fases.

Con la versión final a punto de debutar en tiendas (este mismo viernes), lo hemos podido degustar con mucha más calma certificando nuestros peores temores: que la experiencia se desinfla y uno pierde el interés demasiado pronto. Nada que ver con los clásicos de Game Cube o el estupendo 'Pikmin 3' de Wii U.

Y es que no siempre los cambios acaban de cuajar del todo, o al menos, deslumbrar de la misma manera. 'Hey! Pikmin' es resultón... y poco más. Un entretenimiento pasajero para este verano a la espera de que Nintendo desvele nuevos datos del hipotético 'Pikmin 4' de Switch. Pero vayamos por partes.

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Un nuevo desafío para el Capitán Olimar

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Tal y como adelantamos en junio, 'Hey! Pikmin' se puede considerar un spin-off y a la vez reseteo para la saga, puesto que Capitán Olimar descubre por primera vez a los pikmin tras estrellarse su nave en el planeta de estos diminutos seres. El objetivo, eso sí, será distinto esta vez: en vez de recuperar las 30 partes de la nave tendremos que conseguir 30.000 brotes de lustronio para que tenga el combustible suficiente para regresar al planeta Hocotate.

Esto lo conseguiremos gracias a los pikmin (aquí repiten los clásicos Rojo, Amarillo y Azul; con el Pétreo y Rosa vistos en la entrega de 2013), dándoles órdenes a golpe de stylus para que recojan (o ataquen a) todo lo que les pidamos. Aunque habrá otras diferencias significativas respecto a los originales.

El mundo se divide en sectores y estos, a su vez, en fases que culminan en un jefe final. No habrá tiempo y podremos rejugarlas a placer, por si se nos pasó algún tesoro, queremos que sobrevivan todos los pikmin o simplemente que crezca nuestra familia improvisada y que se llene al máximo posible nuestro parque.

Cada fase tendrá un límite de 20 pikmin a reclutar, una cifra ridícula en comparación con la saga principal, pero que demuestra que estamos ante una versión más amable y directa de los 'Pikmin', lo cuál puede servir para ganar nuevos adeptos y que se acaben interesando por esta creación de Miyamoto.

Hey! Pikmin, ¿qué pasa por tu casa?

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Los primeros sectores serán, de hecho, de tanteo, de conocer los entresijos de cada pikmin (si no los conocíamos ya) y de fijarse muy bien en el entorno para no tomar un paso en falso y perder la posibilidad de conseguir un tesoro (hasta que rejuguemos la fase, claro está). Algunas zonas funcionan mejor que otras dentro de este componente plataformero. Por ejemplo, en las acuáticas lo pasaremos fatal si somos zurdos, y esto tiene una sencilla explicación:

Los diestros controlarán el stylus (para dar órdenes a los pikmin) con la derecha, controlando a Olimar con la cruceta digital, como toda la vida; mientras que los zurdos (con el stylus para la izquierda), utilizarán los botones Y+A para los movimientos laterales, y ya B+X para los verticales (un suplicio al bucear).

De hecho, tampoco es que el stylus sea un seguro de vida. La gracia de los 'Pikmin' originales era su grandeza, la locura de contar con cientos de seres diminutos a la vez y saber que (aunque doliese) se podía sacrificar alguno por el camino tras una dura batalla. 'Hey! Pikmin' no perdona esos sacrificios. Si no calculamos bien un lanzamiento frente a una criatura, el pikmin morirá. Y merece la pena recalcar ese límite de 20 pikmins por fase. Además, tienden a volverse un poco locos cuando nos pierden de vista (y porque son un poco tontos, para qué vamos a engañarnos).

Al final acabaremos optando por pasar olímpicamente del reto de hacer que sobrevivan todos en cada fase (se nos concede una distinción, al igual que cuando obtenemos todos los tesoros) y centrarnos solamente en cumplir los sectores y en obtener los suficientes tesoros para sumar 30.000 de lustronio y poder escapar de ahí. Y en ese sentido, a pesar de sus limitaciones, divierte.

Tesoros, bien; parque Pikmin, mal

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También es cierto que ayudan las delirantes ocurrencias para los nombres de los tesoros, como ese alfil del ajedrez bautizado como "tapón de oídos alienígena", la cámara de fotos como "detector de sonrisas" o la ocarina como "nido vacío". Ese espíritu completista y el afán de descubrir sorpresas en forma de guiños (como cartuchos de consolas Nintendo) harán que escudriñemos cada sector con gozo.

Además, explorar tendrá otras recompensas, puesto que habrá rutas ocultas. Ya la demo lo dejó entrever, pero no sabíamos si acabaría teniendo alguna consecuencia. Cada sector contará con una zona-X a la que accederemos por un segundo punto de finalización de cierta fase... Estas zonas tendrán menos tesoros, pero a cambio supondrán un reto extra al sacar mayor partido a las peculiaridades de cada pikmin. Sin embargo, la historia no arranca (a nivel de ingenio) hasta el sector 4, experimentando incluso con ver a Olimar solo durante trayectos más largos, hecho que le acaba aportando algo de frescura.

Si bien no consigue destacar en ningún momento, como sí han hecho los grandes plataformas de Nintendo (con Mario a la cabeza), donde peor parado sale es con la inclusión del parque Pikmin, una especie de guiño bastante desdibujado respecto a la saga principal. Aquí la perspectiva será más propia de un RTS, pero tan solo nos ceñiremos a órdenes simplificadas para los pikmin para que se pongan a limpiar la zona en busca de lustronio o tesoros. Pasado un tiempo (después de completar zonas de cada sector), se nos notificará de cada actividad.

Es lo único verdaderamente negativo para una aventura sin demasiadas pretensiones que busca ofrecer una visión distinta de lo que concibió Miyamoto hace más de quince años. Se podría decir que le pasa un poco como el 'Yoshi's New Island' (también de Arzest, el mismo estudio que ha desarrollado 'Hey! Pikmin') de Nintendo 3DS, que su nombre le queda demasiado grande.

La opinión de VidaExtra

En definitiva, un título típicamente veraniego que pasará sin pena ni gloria y que no colmará el ansia de los que llevan con 'Pikmin' desde sus inicios; pero que bien podrá captar la atención de usuarios a los que siempre les echó para atrás la mecánica tan propia de la estrategia en tiempo real. Porque da igual en el formato que vengan, que los pikmin son adorables y los necesitamos en nuestra vida.

Hey! Pikmin

Hey! Pikmin

Plataformas Nintendo 3DS
Multijugador No
Desarrollador Arzest
Compañía Nintendo
Lanzamiento 28 de julio de 2017
Precio 34,90 euros

Lo mejor

  • Las ocurrencias de los tesoros
  • Ver a Olimar de nuevo con sus pikmin

Lo peor

  • El parque Pikmin es una tontería
  • Control mejorable (sobre todo para los zurdos)
  • Le falta chispa

En VidaExtra | Hemos jugado a Hey! Pikmin: el capitán Olimar adopta el espíritu de los Lemmings

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