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Análisis de The Swords of Ditto, un desfiante roguelite que es mucho más que una cara bonita
Análisis

Análisis de The Swords of Ditto, un desfiante roguelite que es mucho más que una cara bonita

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Sobre el papel, o más bien los vídeos, ‘The Swords of Ditto’ parece el típico homenaje a ‘The Legend of Zelda’ de estilo indie, un juego capaz de entrar por los ojos a los que estén cansados de la estética píxel, pero también de ganarse a los fans de lo jugable siguiendo la moda de lo roguelite, con muerte permanente pero cierta sensación de progreso entre una partida y otra.

A ese manido sistema, y el aún más trillado concepto de RPG con mazmorras y un héroe portando una espada, se le podría poner el sello desde lejos, casi por inercia, pero ‘The Swords of Ditto’ esconde mucho más detrás de su aparentemente descifrable fachada. Es justo entre esos huecos por donde se cuela una luz especial, donde se vislumbra que lo nuevo de Devolver no es otro Zelda más.

The Swords of Ditto no es sólo fachada

Habiendo mucho de lo que hablar sobre ‘The Swords of Ditto’ antes de dictar sentencia, es justo empezar por lo básico. Estamos ante un RPG de acción en el que matar enemigos, abrir huecos en las paredes con bombas y lanzar flechas de un lado a otro de una mazmorra para activar un botón. Probablemente más de uno se habrá encontrado con algún juego similar a lo largo de sus vidas.

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Todos esos juegos suelen tener, además, un denominador común, el héroe que abre y pone un cierre a la historia. Este también, pero en vez de ser el avatar que tienes en pantalla, que podrá ser un zorro samurai, un niño con disfraz de luchador o incluso una rana princesa dependiendo de la aleatoriedad al iniciarse la partida, aquí el héroe es la espada.

Al iniciar el juego luchamos contra el mal que ha asolado el mundo y, como no podría ser de otra forma en un escenario en el que el mindundi de turno se enfrenta al jefe final tras dos minutos en el oficio de héroe, acabamos mordiendo el polvo. No mal heridos o mutilados. Muertos. Tras ello pasan cien años y un nuevo personaje se despierta para intentar acabar con el temible enemigo: Mormo.

Puede que de camino a buscar tu primera mazmorra, cuatro enemigos se abalancen sobre ti y te maten (me lo contó el amigo de un primo). Así que cien años después nacerás como otro personaje, irás a buscar la espada y lo intentarás de nuevo. La gracia está en que, dependiendo de si triunfas o caes en combate, el escenario se modificará en consonancia. Y es que no es lo mismo 100 años de paz que 100 años bajo el yugo de Mormo, lo que se empezará a mostrar en la decadencia (o auge) de los edificios, además del ánimo general de la gente con la que hables.

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Muerte y progreso, pero no a cualquier precio

Con lo básico sobre la mesa, se mantienen las presunciones. La mía antes de jugar a ‘The Swords of Ditto’ era que, bueno, pueden llamarlo muerte permanente pero, si mantienes cierto progreso, no necesariamente sabe a eso. Cuál fue mi sorpresa al despertarme y ver que todo lo que había conseguido se había esfumado por completo. Adiós a mis armas, a mis aumentos e incluso mi dinero. Lo único que quedaba era el nivel de la espada. Precisamente lo único que no me importaba mantener.

El cabreo tras esa primera muerte, una tonta y sin importancia que me dejó sin un perrito caliente y una galleta que serían fáciles de encontrar en la siguiente partida, no se puede comparar al de la segunda, cuando conseguí alcanzar la mazmorra de Mormo e incluso estuve a punto de enfrentarme a su poder antes de que varios monstruos se me echasen encima.

Ahí ya tenía varios juguetes en mi poder que había conseguido explorando mazmorras y gastando dinero en las tiendas, así como algunas pegatinas que me dotaban de habilidades especiales o mejores estadísticas. Aquí vendría la típica frase de “sé que ha sido culpa mía”, pero lo cierto es que me cabree como una mona. No os fiéis de su aspecto entrañable de serie de dibujos dominical, porque ‘The Swords of Ditto’ puede ser un juego bastante puñetero.

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Enfrentarse a sus monstruos en cantidades controladas es asequible. A uno sólo le afecta el fuego, a otro debes rodearlo mientras ataca para que la espada no choque con su escudo, otro debe atacarte y quedarse atontado para poder dañarlo a placer. Hay multitud de variables y todas son fáciles de leer. Al menos hasta que te encuentras a siete distintos en un espacio cerrado, ahí te acuerdas de toda la línea de sangre del diseñador.

La fina línea entre la frustración y el vicio

Me parece importante destacarlo porque es uno de esos momentos en los que algunos se levantan para aplaudir la dificultad y otros se tumban para frustrarse a gusto. Reconozco que fui de los segundos, pero era mi segunda partida y aún me quedaba mucho por ver. Poco después descubrí que uno de los premios que había estado recogiendo (sin saber muy bien para qué), colocados en el sitio exacto despertaban a una deidad.

Ella sería la encargada de que, a partir de ese punto, cada vez que pereciese se me diese la opción de llevarme objetos a la otra vida. ¿Empezar la siguiente vuelta con un anillo que tira rayos y la invocación de un pie que cae del cielo y destroza a varios enemigos a la vez? Esto ya es otra cosa.

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Como si de una cebolla se tratase, ‘The Swords of Ditto’ va desvelando capas de profundidad que parecían no estar en ningún sitio, pidiéndote más fe en el juego y en tus posibilidades, invitándote a que juegues una partida más por el mero hecho de que, tal vez, esta vez descubras algo que te haga el camino mucho más fácil.

No te regala esas sorpresas. Mucho menos en bandeja de plata. Te pide dedicación y paciencia para que explores y exprimas el juego hasta ir descubriendo dónde es capaz de llegar. Hay una gran diferencia entre lo que ‘The Swords of Ditto’ es durante la primera partida y lo que acaba siendo muchas vidas después. Pronto descubres que tras su aspecto simpático y simplista hay mucho más de lo que esperabas.

Y pese a ello no todo son aplausos

Precisamente por eso me sabe realmente mal que acabe pecando en cosas muy básicas. El más molesto de todos, sin lugar a dudas, es que te haga lidiar con una presentación tras cada muerte. Despiértate en la cama, escucha las palabras del bicho que te acompaña, ve a buscar tu espada tres habitaciones del mapa más allá, coge la espada y descubre cómo llegar a la mazmorra donde moriste la última vez.

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El mapa ha cambiado, lo hace tras cada muerte, y también las mazmorras, que ahora contarán con salas y puzles distintos. Es de agradecer en un juego que vas a rejugar una y otra vez, pero tu progreso se torpedea constantemente sin razón. Primero por las charlas de presentación, segundo por los paseos innecesarios, y tercero porque cuando llegas a la mazmorra ves que no puedes entrar, que ahora la puerta es de nivel 11 y tú aún estás en el 10.

¿Recordáis cuando hablaba de que lo único que se mantenía era el nivel de la espada? Pues toca grindear para alcanzar el siguiente y poder acceder a una mazmorra en la que habías podido entrar en la partida anterior. ¿Por qué? No lo sé, francamente. Reconozco que igual me he perdido algo, pero parece bastante obvio que lo que te pide es ir a matar más monstruos antes de poder entrar, tal vez con la intención de frenarte en tu intento de derrotar a Mormo antes de que acaben los cuatro días que están estipulados en la leyenda de la espada.

Subiéndose el nivel de los monstruos conforme el de tu espada, lo que mantiene la dificultad pero no ofrece sensación de progreso por nivel, me parece un añadido innecesario y bastante incómodo. No sólo frena tu avance, también tus ganas de jugar una partida tras otra hasta que la luz se empiece a colar por las rendijas de la persiana.

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La opinión de VidaExtra

Esos problemas, sumados a ciertos pormenores técnicos, tal vez por demandar más potencia de la que aparentemente necesita, han conseguido que ‘The Swords of Ditto’ me deje un sabor de boca no tan bueno como esperaba. No malo, ni de lejos, pero sí un poco agridulce. Pero nada resta que conseguir derrotar a Mormo sea un filón, especialmente en compañía y tras varias veces seguidas para desbloquear el verdadero final, por lo que acaba convirtiéndose con ello en uno de los juegos con cooperativo de sofá más recomendables del año.

Por poco que te guste el género y su planteamiento, ‘The Swords of Ditto’ conseguirá sacarte muchas más sonrisas que cabreos. Es un desafío tan divertido como profundo y, además, los fans de las reinvenciones de ‘A Link to the Past’ encontrarán en él una de las versiones más originales y sorprendentes. ‘The Swords of Ditto’ es lo que ocurre nueve meses después de meter en una habitación a Hora de Aventuras, ‘Four Swords’ y una botella de orujo. Si sólo por eso no merece la pena, igual es que le estamos pidiendo peras a un olmo.

The Swords of Ditto

The Swords of Ditto

Plataformas PS4 y PC (versión analizada)
Multijugador Cooperativo
Desarrollador Onebitbeyond
Compañía Devolver Digital
Lanzamiento 24 de abril
Precio 15,99 euros

Lo mejor

  • Dificultad desafiante
  • Un montón de secretos por descubrir
  • Poder jugarlo en cooperativo

Lo peor

  • Algunos problemas técnicos con la versión de review
  • Ciertas decisiones hacen que a veces sea un poco repetitivo

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