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Análisis de Marvel’s Spider-Man: no es el GOTY que muchos esperaban, pero sí el mejor Spider-Man
Análisis

Análisis de Marvel’s Spider-Man: no es el GOTY que muchos esperaban, pero sí el mejor Spider-Man

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Estoy entre los que se emocionaron con la presentación de ‘Marvel’s Spider-Man’ de una forma probablemente desmesurada. También entre los que el vídeo del último E3 les dio algo de bajona, de los que se preocuparon por cómo Insomniac Games quería darle importancia a la vida de Peter Parker en un juego que debía ser sobre saltar y pegar y, por descontado, también entre los que se conformaba con que esto sólo acabase siendo un buen juego de Spider-Man.

No es poca cosa teniendo en cuenta el nivel reciente de la saga, pero sí consideraba que a los creadores de ‘Spyro the Dragon’, ‘Ratchet & Clank’, 'Resistance’ y ‘Sunset Overdrive’ había que pedirles algo más que simplemente cumplir. En resumidas cuentas, estoy en ese grupo pejiguero que tenía muchas excusas en la recámara para pasar fácilmente de la ilusión más absoluta a una completa decepción. Y pese a ello ‘Marvel’s Spider-Man’ me ha parecido una gran experiencia.

Marvel’s Spider-Man: un juego capaz de sorprender

La visión de Insomniac Games sobre el archiconocido personaje de Marvel cumple con todo lo que le pedía al héroe por antonomasia de mi infancia. Hace muy bien todo aquello que según mis estándares debía bordar (ya fuese porque había otros que ya consiguieron algo similar o porque los avances técnicos lo permitían), y donde había hueco para resbalar, se ha mantenido en pie con más o menos acierto.

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De hecho, incluso en ese último grupo ha habido sorpresas. Aspectos como el de la historia, por el que no daba un duro, se han convertido en uno de sus principales fuertes. Porque a ver, igual peco de purista, pero creo que una idea en la que mezclar el día a día del trepamuros con la del hombre detrás de la máscara, con una línea temporal adelantada ocho años a los inicios de su epopeya, y con secuencias en las que tomábamos el control de MJ en fases de sigilo, tenía muchos números para estrellarse.

Y no, ahí está un guión bien escrito pero tontón, con un ritmo muy bien medido, para darle la vuelta a la tortilla y justificar todos esos detallitos que me hacían arquear la ceja. Es divertido ser Spider-Man, lo es seguir la historia de Peter sin traje y también acaba siéndolo vivir esos dos mundos desde otra óptica distinta como la de la señorita Watson.

Tanto me ha gustado que irremediablemente ha acabado afectando a mi percepción de muchas otras cosas, desde los combates hasta las ideas con las que el juego intenta hacer más variada la experiencia, donde a veces peca de cierta falta de ambición o frescura, y no sólo en lo que a misiones secundarias se refiere.

Spider-Man frente al legado de otros héroes

Sabíamos que los combates de ‘Marvel’s Spider-Man’ debían ser tan espectaculares como ágiles e inevitablemente recurríamos a la saga ‘Batman: Arkham’ como ejemplo a seguir. No era descabellado tomar como referente al sistema de Rocksteady, pero tampoco era fácil alcanzar el nivel de maestría dominado allí.

Soy muy consciente de que ese estilo de peleas tiene sus fans y sus detractores, pero yo me posiciono sin duda alguna entre los primeros. Una vez dominado, la sensación de “soy Batman” era tremenda. Y en cierto sentido hay mucho de ello aquí, pero no roza la misma calidad.

Que allí las luchas fuesen más condensadas y cercanas era un filón que te permitía tener todo mucho más a mano y controlado. Aquí, sin embargo, resulta más caótico saber en todo momento a quién tienes que atacar. Puedes tener a un grupo a escasos metros y también a un ejército disparándote desde lejos y desde vete tú a saber qué piso del edificio que tienes una manzana más atrás.

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Tienes herramientas para acabar con todos, claro, pero no el escenario, la cámara o la facilidad para atajar la situación como lo haría Spider-Man. Pongámoslo de otra forma. No hay muchas situaciones en las que puedas definir que ahora atacas a este para que no te dañe desde lejos, luego vuelves al barullo para eliminar a los que tienen armas contundentes y por último despachas al resto de forma espectacular. Puedes hacerlo, sí, pero no de la forma más bonita posible. Puedes salir con un combo bestial y la vida a tope de ese combate, pero no diciendo “soy Spider-Man”, y hay una diferencia abismal entre ambos conceptos.

La asignatura pendiente de Insomniac Games

Gran parte de la culpa está aquí en todo lo que engloba mejorar al personaje y añadirle variedad a sus combos y animaciones. Una lista de habilidades en las que lo básico y espectacular se queda corto (y llega muy pronto) deja al resto de opciones como algo secundario y poco interesante.

Lo mismo se ata a las habilidades pasivas que activas al subir de nivel, y también a la especial que marcan los nuevos trajes que vas consiguiendo paulatinamente. La mejor de todas, un salto que deja a Spidey suspendido en el aire mientras lanza redes en todas direcciones. También la que he utilizado de principio a fin porque me funcionaba en casi cualquier situación. Otras pueden ser vistosas o facilitarte ciertos combates, pero siempre acabas volviendo a lo que realmente funciona y desbloqueaste 40 niveles atrás.

No se escapan de ese vicio los artilugios. Redes mejoradas o gadgets bastante insulsos que van desde la bomba de telarañas hasta un dron que dispara a enemigos. Además, su uso a nivel de mecánicas en puzles es completamente anecdótico y, pese a que Batman demostró hace ya cinco años hasta qué punto podían aportar variedad, ‘Marvel’s Spider-Man’ se atasca en repetir una vez tras otra dos o tres ideas que ya estaban más que caducadas a la segunda iteración. Irremediablemente sorprende porque la propia Insomniac ha derrochado imaginación con sus armas a lo largo del tiempo.

Más grave es que, en esa falta de frescura que resulta ser el peor mal del juego, en un combate final en el que hay cuatro o cinco encontronazos con el jefe (de esos que dan paso a un golpe especial único de ese momento en forma de cinemática), en las cuatro o cinco ocasiones se repita exactamente la misma coreografía. A nivel de coherencia estoy luchando contra un titán que no es capaz de predecir que el golpe le viene siempre por el mismo sitio. Y a nivel visual, lo que debía ser una pelea épica se ha venido abajo cuando he visto una idéntica animación tres veces seguidas (y aún me quedan un par más).

Sin duda el mejor juego de Spider-Man

Y pese a todo ello aquí estamos, hablando de ‘Marvel’s Spider-Man’ como el mejor juego del héroe hasta la fecha. Un personaje con más de 30 títulos a sus espaldas que, por fin, hace casi todo bien. ¿Cómo es eso posible? Porque todo lo demás raya la perfección y consigue equilibrar la balanza.

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Lo que nos hacía olvidar en ‘Spider-Man 2’ su terrible historia, sus gráficos pochos y su nula creatividad, lo vuelve a hacer aquí ‘Marvel’s Spider-Man’. Saltar de un rascacielos y rozar el suelo mientras lanzas la telaraña y tu amigo y vecino se gira con una mano mientras coge fuerza para salir volando es tan satisfactorio, tan importante para meterte en el papel, que esos momentos hacen que se te olvide todo lo demás.

Pasear por Nueva York sin rumbo fijo, sólo disfrutando de la vista, los gráficos y las animaciones del personaje, es una experiencia tan recomendable para los fans del héroe que esta frase debería ser más que suficiente para venderles el juego. Buena cuenta de ello es que, pese a ser un mundo abierto lo bastante grande como para incluir viajes rápidos, los he usado en contadas ocasiones.

Pierde la oportunidad de poner sus bemoles sobre la mesa para añadir el tirachinas, los trucos aéreos que no sean una voltereta o un giro, el poder agarrarte a una farola para dar vueltas y coger impulso, pero añade otras como la posibilidad de frenar el tiempo en el aire para escoger tu próximo punto de anclaje, sea eso la puerta que desencadena una nueva misión o el tubo de construcción a través del que Spidey se lanzará rozando los bordes para ceder con ello una toma tan chulesca como espectacular.

La opinión de VidaExtra

Gozar con un juego me parece uno de los puntos álgidos más difíciles de conseguir, y yo lo he hecho con ‘Marvel’s Spider-Man’. He aprendido a esquivar los problemas que pueden desentrañar sus combates, me he divertido con sus secuencias de sigilo cuando es algo que por lo general me aburre soberanamente, he completado misiones secundarias por el simple hecho de seguir jugando una vez terminada la historia y he descubierto que esta última también era capaz de sorprenderme.

A ‘Marvel’s Spider-Man’ sólo le pedía eso, ni premios, ni horas, ni secundarias elaboradas, ni charcos. Le pedía coger el mando y sentirme Spider-Man, pegar puñetazos a cámara lenta y sentir el vértigo de lanzarme al vacío aprovechando el único superpoder del mundo del cómic por el que sería capaz de vender a mi madre. Quería gozar siendo el héroe de mi infancia y, pese a todo lo malo que pueda decir sobre este juego, ha cumplido con su palabra.

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Marvel’s Spider-Man

Plataformas PS4
Multijugador No
Desarrollador Insomniac Games
Compañía Sony
Lanzamiento 7 de septiembre
Precio 64,90 euros

Lo mejor

  • Desplazarte por Nueva York como Spider-Man vuelve a ser una gozada
  • Cogerle el truco a su sistema de combate y crear combos enormes
  • Su historia consigue reflejar muy bien lo que hay dentro y fuera del personaje

Lo peor

  • Le falta variedad en aspectos como animaciones y artilugios
  • Sus misiones secundarias son bastante anecdóticas

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