Análisis de OlliOlli World: ojalá todas las secuelas arriesgasen tanto como esta
Análisis

Análisis de OlliOlli World: ojalá todas las secuelas arriesgasen tanto como esta

Soy incapaz de ponerle mala cara a OlliOlli World. Puede que mis dudas respecto a su estilo visual, estructura de niveles y ciertas decisiones de diseño se hayan mantenido de principio a fin, pero tal y como ocurrió con los dos primeros, a este también se le quiere incluso sin querer.

Abrazando el frenesí y las tablas de puntuación de lo arcade una vez más, OlliOlli World se convierte en otro de esos juegos que, como un Nuclear Throne del skate, se resistirá durante años a ser borrado de mi disco duro. Un lugar de confort al que, como en el de Vlambeer, puedas acudir siempre que no tengas tiempo o te apetezca nada más.

Skate para todos

Si del primero al segundo seguimos la evolución lógica de los juegos de skate -esa con la que San Antonio Halcón nos bendijo al introducir el manual para alcanzar combos aún más locos-, en OlliOlli World el salto es como pasar de hacer un Ollie a marcarte un Hardflip.

La base sigue siendo la misma, llegar del punto A al B intentando realizar el combo más alto posible y coronar las tablas de puntuación, pero por el camino recupera viejas ideas y añade un saco enorme de novedades. Algunas muy de agradecer, otras no tanto.

Entre lo de antes están los trucos clásicos, el grindeo y los manual para superar pantallas, completar desafíos e intentar alcanzar la gloria en unos daily grinds renovados que merecen un hueco en la siguiente sección. Todo lo que resultaba adictivo de OlliOlli, incluida esa inmediatez con la que no costaba sumar otro "una más y lo dejo", sigue ahí.

Sin embargo son las novedades las que marcan la diferencia y es que, además de una cara más bonita -si cabe- y un wallride que en ocasiones te hará tirarte de los pelos, OlliOlli World se ha renovado por completo para ser una experiencia más accesible, más desafiante y más longeva. Aquí hay skate para todos.

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Un cambio de cara que va más allá de lo estético

Con una renovada estética que supura Hora de Aventuras y Midnight Gospel por cada uno de sus poros, las dos grandes bazas del cambio van mucho más allá de lo divertido que es ver a helados con patas y gaviotas culturistas paseando por ahí como si fuese lo más normal del mundo.

La más importante de ambas es el diseño de niveles, que manteniendo un scroll lateral 2D, juega con la profundidad para ofrecernos diversos caminos en los que podremos adentrarnos para conocer nuevos personajes y desbloquear niveles especiales, completar retos, y tomar vías más largas y más complejas que nos permitan alargar aún más uno de esos infinitos combos que acaba en tragedia 9 de cada 10 veces.

Me daba miedo liarme con los cambios que pasan de llevarte de izquierda a derecha al sentido contrario tras un salto en un pipe, pero lo que en realidad se me ha atragantado son las curvas que realizas en algunas de esas citadas bifurcaciones.

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Controlar la caída cuando el muñeco no sólo sube y baja, sino que también se pierde en la profundidad del nivel o tras obstáculos que buscan hacer el trámite más vistoso, es un engorro que me ha fastidiado más de un combo. Especialmente en los niveles finales donde apurar cada salto y clavar cada grind es crucial para llegar con la velocidad suficiente al siguiente obstáculo.

Progresión a base de tablas y zapas

La otra gran novedad, también estética pero clave en la jugabilidad, es la personalización del avatar. Desde montarte un skater malote hasta disfrazarlo de alienígena festivalero en gallumbos. Empiezas con un notable surtido de opciones que podrás ir ampliando conforme completes desafíos, superes niveles especiales y alcances grandes puntuaciones.

Sólo aquellos más llamativos sirven realmente de excusa para picarte, pero tampoco es que OlliOlli World necesite muchas milongas para tenerte dos horas recorriendo niveles ya completados en busca de ese último desafío que está esperando a ser completado.

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Se agradece porque, en cualquier caso, sirve para animar a la gente a competir en el nuevo formato de daily grind, una suerte de liguilla en la que podrás participar las veces que quieras para subir posiciones en la tabla y llevarte un premio cosmético si quedas entre los primeros.

Y si lo que buscas es un pique más directo o eres tan crack que te has ventilado el juego al 100%, pues siempre te quedará la opción de crear tus propios niveles generados de forma aleatoria en base a  elementos como el escenario o la dificultad. Si además te mola y crees haber hecho un buen tiempo, puedes enviarlo a tus amigos o compartirlo por redes para retar a la gente a que intente superarte.

Alerta de chapa

Pese a que sus intenciones son buenas y cuando le dedicas un poco de tiempo puede llegar a  sacarte una sonrisa, donde no caso en absoluto es con la introducción de una trama en la mezcla. Moverte de un nivel a otro es más vistoso, pero también más incómodo al tener que recorrer un mapa a golpe de cursor con el joystick, pero eso es lo de menos.

Mapa

Lo que borraría de la faz de la tierra es la chapa que te ves obligado a comerte cada vez que inicias un nivel y, buscando saltar la introducción lo antes posible, acabas eligiendo más charleta en vez de pasar de ella pulsando otro botón.

Si en vez de un "¿Quieres que te cuente mi vida?" al que contestar con A o B -para decir que sí o pedirle que te deje patinar tranquilo- me hubiesen dado la opción de "déjame en paz desde ahora hasta el infinito, por lo que más quieras", el mundo hoy sería un lugar mejor

Un trámite innecesario y que aporta bien poco más allá de dar algo de contexto a un mundo surrealista que tampoco lo requiere. Quiero patinar. Quiero quemarme las retinas sin interrupciones porque es el último nivel que me queda por completar al 100% de esta zona del mapa. "Ah, pues lo siento, porque con las prisas has pulsado A y ahora te voy a explicar por quinta vez por qué este señor tiene una tienda de skate en un polígono industrial abandonado".

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La opinión de VidaExtra

Milongas a un lado, a OlliOlli World no se le puede negar ser un juegazo como la copa de un pino. Puede que en esa búsqueda del más y mejor tropiece algo más de lo que me gustaría reconocer, pero en cualquier caso creo que es justo reconocerle el mérito de no quedarse anclado e intentar sorprender.

Las veces que lo consigue, la mayoría, OlliOlli World se convierte en una formidable secuela que, con niveles aún más puñeteros y ayudas aún más benevolentes -checkpoints por doquier y retos que se mantienen completados aunque te estrelles-, probablemente consiga ganar aún más adeptos de los que ya arrastra a ciegas hasta esta tercera entrega.

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OlliOlli World

Plataformas PS4, Xbox One, PC, Switch, PS5 y Xbox Series (versión analizada)
Multijugador Sí (asíncrono)
Desarrollador Roll7
Compañía Private Division
Lanzamiento 8 de febrero de 2022

Lo mejor

  • Sigue siendo igual de adictivo
  • Una ingente cantidad de esbloqueables
  • Funciona como un tiro

Lo peor

  • La introducción de una trama aporta bien poco
  • Algunos errores de control en las bifurcaciones
  • Lo mucho que vas a echar de menos PS Vita

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