Captain America: Super Soldier es el ejemplo perfecto de que ser un supersoldado no te garantiza tener un supervideojuego de SEGA
Análisis

Captain America: Super Soldier es el ejemplo perfecto de que ser un supersoldado no te garantiza tener un supervideojuego de SEGA

La última serie de Marvel sobre las figuras de Falcon y el Soldado de Invierno, pese a no brillar con la misma fuerza que WandaVision, sí que me ha dejado mono de Capitán América. Y como retroanalizamos hace tiempo el clásico Captain America and the Avengers de Data East, me decanté en esta ocasión por un juego que mi mente había olvidado por completo: el Captain America: Super Soldier de 2011.

Editado por SEGA hace una década y bajo el desarrollo de Next Level Games, estudio que te puede brindar una joya como Luigi's Mansion 3, pero también un producto sonrojante como Metroid Prime: Federation Force o uno que se canceló al final, como el recientemente recordado Super Mario Spikers, esa aventura del "Capi" no tuvo buena acogida, sucediéndole algo parecido al poco inspirado Spider-man: Amigo o Enemigo que desarrolló en 2007. Pero, ¿cuáles fueron los problemas de este Supersoldado? ¿No hubo realmente nada salvable del juego?

Capitán América se inspiró en el Caballero Oscuro

Captain America

Por regla general, todo videojuego sobre una licencia se inspira en las mecánicas que triunfan en ese momento. Y en el caso de este videojuego oficial del Capitán América, la influencia es bastante evidente: Batman Arkham Asylum, de 2009.

Nos referimos, claro está, a la mecánica de sus combates, que ha marcado desde entonces a toda una oleada de juegos gracias al acierto de sus coreografías contra un sinfín de enemigos a la vez, penalizando a los aporreabotones que intenten anticiparse a los contra-ataques u otro tipo de movimientos técnicos.

Esto lo aplica de un modo más ligero y menos pulido el "Capi", sin mostrarse tan ágil (ni por supuesto tan versátil) como el juego del Caballero Oscuro. El motivo es bien sencillo: Batman cuenta con más artilugios, mientras que el Capitán América tan solo dispone de su escudo. Pero... ¡menudo escudo! Eso lo sabe cualquiera.

Inicialmente contamos con pocos movimientos, pero a medida que vamos obteniendo experiencia de documentos o derrotando enemigos, por ejemplo, se nos irá dando acceso a distintas mejoras, entre las que destaca la posibilidad de hacer que rebote el escudo sobre varios objetivos, realizar un contra-ataque (francamente útil contra los enemigos que nos disparan, puesto que les devolvemos la bala y los matamos al instante) o dar un golpe muy fuerte contra el suelo para aturdir a los rivales cercanos. El juego va mejorando según avanzamos.

Tampoco nos engañemos: está muy lejos del nivel de los Arkham de Rocksteady Studios. Y ciertamente la forma en la que arranca este Captain America: Super Soldier es muy decepcionante, al hacer aguas en entornos de espacio reducido. Tarda en mostrar su potencial, aunque peque de lo mismo que sufrió el juego de Spidey, al hacerse repetitivo en sus mecánicas y sin sobresaltos en la trama.

Cuenta a su favor con una serie de mapas de tamaño variable que podremos explorar con semi-libertad, viendo buena parte de los coleccionables a obtener. Aquí llama bastante la atención la absurda y desproporcionada cantidad de documentos desperdigados por el escenario, dándose situaciones ridículas, con tres o cuatro documentos en la misma habitación. Cantan bastante, vaya...

Pese a las dimensiones de algunos escenarios, en realidad es una aventura muy lineal y sin ningún tipo de reto original. Hay una serie de puzles que se repiten, como descifrar el código Enigma buscando un patrón que se repite (una letra o un número) o soltar un chispazo en algunos terminales controlando ambos sticks.

Este videojuego está basado en la película Capitán América: El Primer Vengador, estrenada ese mismo 2011, por cierto, aunque su parecido con ésta sea testimonial al vivir otro tipo de situaciones frente a la organización terrorista Hydra. Sin ir más lejos, se nos presenta un nuevo personaje, la Madame Hydra, experta en venenos y torturas. Ahora bien, no faltan rostros conocidos como Bucky Barnes, Peggy Carter, Howard Stark (sí, el padre de Tony "Iron Man" Stark), Arnim Zola, el barón Von Strucker o Red Skull, por supuesto, su gran antagonista.

El primer vengador mereció mejor suerte en 2011

Captain America

Captain America: Super Soldier no me ha parecido mal juego, y eso que lo he jugado con diez años de retraso. Pero sí que se le nota que necesitó más tiempo de cocción para pulir todos sus apartados, al verse afectado por el mal que tienen estas licencias, que tienen que coincidir con la película y ofrecer algo diferente.

A los combates les falta una mayor contundencia, puesto que suelen ser un trámite a poco que desbloqueemos las primeras habilidades. A esto hay que sumarle los esquemas, un tipo de coleccionable que desbloquea mejoras pasivas para propinar más daño a los enemigos al conocer todas sus vulnerabilidades.

Hay coleccionables para aburrir, como adelantamos, teniendo incluso una serie de audios de Zemo y unos vídeos para conocer el trasfondo de la trama. Esto, que de por sí hace que nos preocupemos por explorar cada rincón, también se traduce en una pequeña dosis de rejugabilidad por medio de unos desafíos de combate a desbloquear, pero con un ritmo y una calidad en general inferior a los Arkhham.

Se agradece, por otro lado, que los actores que protagonizaron la película hayan participado en este videojuego aportando su imagen y su voz, aunque en la versión española nos tuviésemos que conformar con un doblaje al castellano... distinto, y desde luego que mucho menos afortunado. Hay ciertas escenas que sorprenden por su pésima calidad en cuanto a actuación se refiere. Una pena.

Captain America

Si bien fue una aventura con vista dinámica en tercera persona, en ciertas secciones jugó con la visión de la cámara desde planos fijos, especialmente de cara a los movimientos acrobáticos del Capitán América, en una sucesión de Quick-Time Events de fácil resolución donde se premiaba la buena coordinación.

No dejaba de ser un tanto irónico, porque había cierta tosquedad en el Capi a la hora de moverse, echándose en falta algo más de agilidad con los combos o, sobre todo, con las distancias de los enemigos, que Batman era capaz de realizar una coreografía en la que no se perdía el ritmo. Y cuando buscábamos afinar la puntería con el escudo ya se le notaban las costuras por culpa de automatismos.

Como supersoldado que es, aquí podíamos demostrar nuestro enorme poder al rellenar una barra especial, teniendo un primer golpe contundente que consumía un trocito de dicha barra, hasta desencadenar otros movimientos mucho más potentes al hacer lo propio con dos, tres o las cuatro barras de golpe, como si de un juego de lucha se tratase. Y aquí era muy útil ésa en la que robábamos el arma pesada de un enemigo altamente protegido para soltar plomo frente a los demás.

Por desgracia, sin contar móviles, este Capitán América: Supersoldado es el último videojuego oficial protagonizado por este superhéroe de Marvel. Y, sin ser una maravilla, lo cierto es que no está tan mal como lo pintaron en su día. Aunque tampoco nos engañemos: las comparaciones son odiosas frente a los de Batman.

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