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Análisis de Dragon Ball FighterZ para Switch. El deseo de todo fan de Dragon Ball se adapta con maestría a la consola nintendera
Análisis

Análisis de Dragon Ball FighterZ para Switch. El deseo de todo fan de Dragon Ball se adapta con maestría a la consola nintendera

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El buque insignia del 30º aniversario de Arc System Works es posiblemente el mejor embajador de la compañía: Dragon Ball FighterZ es un juego hecho por fans y para fans de la obra de Akira Toriyama, pero también un sueño largamente pospuesto por los apasionados de los juegos de lucha. Ahora, ese sueño llega a Switch, y lo hace colmando las expectativas puestas en esta edición.

Con un margen de nada menos que nueve meses desde su lanzamiento en el resto de sistemas, la consola de Nintendo recibe el único juego de lucha capaz de medirse con su muy deseado Super Smash Bros. Ultimate. Y, como comentamos en nuestras primeras impresiones, tendrá poco (o nada) que envidiar al resto de versiones.

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Sin embargo, también es cierto decir que Dragon Ball FighterZ ha seguido recibiendo contenidos durante estos meses. Empezando por los ocho luchadores incluidos en el FighterZ Pass y pasando por eventos online y offline y una muy agradecida actualización. No es que sea un juego nuevo, desde luego, pero ahora FighterZ es más interesante que nunca.

Dragon Ball FighterZ es un sueño largamente pospuesto por los fans de Toriyama y los apasionados por los juegos de lucha

La duda a resolver es simple: ¿cómo se defienden son Goku y compañía en Switch? Desde ya te adelantamos que se trata de una adaptación magistral con interesantes sorpresas, pero también hay elementos que -por razones de lógica- han tenido que aclimatarse a la consola de Nintendo. Y lo han hecho estupendamente

No es solo un tributo a los fans de Dragon Ball, tiene detalles alucinantes

Bandai Namco convirtió la licencia de Dragon Ball en una especie de entrega anual, lo que nos motivó a elaborar en VidaExtra un breve listado con todo lo que debería incluir un juego para volver a emocionarnos. Todos aquellos deseos fueron cumplidos... y hasta algunos que no habíamos considerado.

Dragon Ball FighterZ es un juego de lucha, desde luego, con combates por equipos y barras de salud que se derriten como la mantequilla al grito de Kamehameha. Pero es, sobre todo un juego que irradia el espíritu del manganime: tanto en lo visual como a base de detalles que sólo pueden percibir los fans más devotos.

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De partida, Arc System Works ha aprovechado las bondades del Unreal Engine y la experiencia acumulada en las entregas más recientes de Guilty Gear para ofrecer una presentación impoluta, totalmente fiel a la serie de animación y que no está exenta de explosiones, destellos y efectos.

Durante treinta años hemos visto modelos tridimensionales de los saiyans, pero nunca se había llegado a este punto de fidelidad. Y ahí no acaba la cosa.

FighterZ irradia el espíritu del manganime: tanto en lo visual como a base de detalles casi imperceptibles

Nos encontramos con que cada uno de los luchadores reproduce durante el combate cada una de las viñetas o fotogramas de la serie, convirtiéndose el conjunto en un estilo de lucha en sí mismo. Pero también veremos que los saiyans, los androides, el clan de Freezer, los alumnos del estilo Tortuga e incluso Gohan y Piccolo tienen un sistema de combate distintivo.

Arc System Works no ha ahorrado en detalles que van desde diálogos en mitad del combate hasta frases extraídas directamente de la obra de Toriyama durante la pantalla de puntuación, y luego tenemos las entradillas especiales y los Finales Espectaculares, unas cinemáticas que reproducen algunas de las escenas que más icónicas de Dragon Ball y Dragon Ball Super.

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Mención aparte su modo historia, tres episodios atados por una suerte de nexo argumental en los que poseemos el cuerpo de los Guerreros Z mientras nos enfrentamos a un nuevo enemigos diseñado por Akira Toriyama en persona. Y pese a que no estará libre de clichés, su punto fuerte es enlazar diálogos y cinemáticas insólitas entre los personajes.

Una muestra más de la devoción de Arc System Works por la obra en la que se basan y que nos regalará momentos que no tienen precio como Gotenks enseñando sin éxito a Nappa a transformarse en Super Saiyan o frases delirantes de Buu o Goku, cuya sinceridad es sencillamente genial. Pero lo que de verdad redondea el título es su otro pilar fundamental: su jugabilidad.

Uno de los juegos de lucha más intensos y divertidos de todos los tiempos

No quiero ni mirar la de horas que le he dedicado a Dragon ball FighterZ en PS4 y Xbox One. Pero sé que son las suficientes como para alegrarme de tener elementos con los que gastar los zennis ganados con la llegada de los artículos de Halloween.

Quiero pensar que el motivo es que su jugabilidad es tan espectacular como interesante, pero también porque no deja a nadie atrás a la hora de echar un combate rápido. Y la versión de Switch no solo es a la que más horas le dedico últimamente, sino la que más me permite jugar.

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Partamos de lo esencial: en Dragon Ball FighterZ tenemos autocombos (machacar muchas veces un botón o varios) que culminan en movimientos espectaculares, pero eso es sólo arañar la superficie: no tardaremos en atrevernos a investigar las posibilidades de cada luchador, sacar partido al sistema de asistencias y relevos y -finalmente- invitar a cualquiera a una partida.

El logro de Arc System Works es ofrecer un sistema que da la bienvenida a cualquier jugador, con o sin experiencia en los juegos de lucha

Se puede decir que FighterZ es un juego que funciona constantemente a dos velocidades: un sistema simple para quieres quiere combates épicos y resultados inmediatos y herramientas más complejas para añadir un punto extra de diversión y tecnicismo para quien busque esa experiencia.

Porque, como en el legendario Street Fighter II, el logro de Arc System Works ha sido ofrecer un sistema que da la bienvenida a cualquier jugador, con o sin experiencia en los juegos de lucha. Pero también ofrecer un profundísimo sistema de combate completo, robusto y desafiante. Algo muy difícil de conseguir y que en FighterZ parece tremendamente sencillo.

Por delante, tendremos modos arcade en los que podremos ajustar la dificultad y el número de combates, así como un modo Versus que, tras la actualización de septiembre, nos permite compartir además de por equipos por parejas o de manera individual. Incluso combates libres (de tres contra uno, por ejemplo), de modo que no tardemos en atrevernos a dar el salto al online. Su verdadero punto fuerte.

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Con la suma de todos los factores anteriores, Arc System Works ha ideado un clima competitivo perfecto en el que podremos desafiar a otros jugadores a través de la sala de juego, colarnos en otras salas de juego de otros países e incluso participar en batallas informales o de rango. Y el hecho de que se hayan elevado los rangos es una estupenda señal de que se están haciendo las cosas bien.

Sin embargo, a la hora de hablar de la versión de Switch hay que tener una serie de matices por delante.

Una adaptación impecable para la consola nintendera

En lo técnico, Dragon Ball FighterZ luce de escándalo en Switch. Todas las fotografías que puedes ver en este análisis han sido tomadas durante sesiones de juego en modo portátil. Y su rendimiento también es asombroso teniendo en cuenta la cantidad de personajes, efectos y situaciones que tienen lugar a un ritmo vertiginoso.

Sin embargo, en cuestión de resolución el juego tiene -lógicamente- sus límites, acusandose más en modo portátil. Nada que no pueda perdonarse si tenemos en cuenta la velocidad a la que sucede todo lo que ocurre en pantalla, sobre todo si tenemos en cuenta el mimo que emana el propio juego.

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He de confesar que pese a la comodidad de poder jugar en modo portátil, es injusto comparar la ergonomía de los Joy Cons con la de mis mandos habituales o mi Fightstick. Aunque , a fin de cuentas, es una solución con la que salgo ganando si tenemos en cuenta que nada se queda atrás en esta conversión. Bueno, y que cuento con un Mando Pro si juego en tabletop o en la tele. Algo que , por otro lado, es una delicia.

Su rendimiento es asombroso si tenemos en cuenta la cantidad de situaciones que tienen lugar a un ritmo vertiginoso.

¿Y cómo es posible jugar a un Joy Con? La versión de Switch cuenta con una ventaja añadida: un modo de control alternativo que puede activarse desde la pantalla de selección y que pone un logo al lado de cada luchador. Así, se matan dos pájaros de un tiro:

  • Un sistema de control todavía más simplificado con el que activar movimientos, asistencias, relevos y técnicas con pocos botones, para quien lo prefiera.
  • Suplir los dos botones que le faltan a los Joy Con, de modo que no nos quedaremos sin relevos y sin los asaltos.

Para el que está acostumbrado a los mandos con ocho botones es inevitable un periodo de adaptación, pero este sistema funciona de perlas para quienes quieren iniciarse y es una idea brillante para echar partidas a varios jugadores sin tener que comprar mandos extra.

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A lo que hay que añadir que Switch ofrece un modo extra a dos consolas e incluso es posible enfrentar hasta seis jugadores offline, de modo que Bandai Namco no se ha limitado a trasladar lo que ya hay a la consola de Nintendo, sino que también se ha propuesto exprimir sus posibilidades. Y lo ha hecho de maravilla.

Si te apasionan los juegos de lucha, no puede faltar en tu Switch

Si bien el arma secreta de Dragon Ball FighterZ es el excelente aprovechamiento del Unreal Engine y lo pulido que estaba el juego en el resto de sistemas, el verdadero motor del título es el mimo que se ha puesto en ofrecer un título imprescindible para los fans de Goku y compañía, y para los apasionados por los juegos de lucha.

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Evidentemente, la propuesta tiene puntos flacos como el hecho de que más allá de los tres luchadores desbloqueables nos quedamos con los ocho paneles vacíos si no apostamos por el FighterZ Pass. Algo que ocurre en todos los juegos de lucha, aunque es justo decir que los personajes esenciales están disponibles desde el minuto uno.

FighterZ toma prestados los elementos de los mejores juegos de lucha y los hace suyos

Dragon Ball FighterZ es un juego que bebe no solo de la obra de Toriyama, sino que toma prestados los elementos de los mejores juegos de lucha, incluyendo el ritmo y la explosividad de los Marvel vs. Capcom, la sencillez y la curva de aprendizaje de Street Fighter II o la manera de incluir modos atractivos, un nexo argumental y detalles en los escenarios de Mortal Kombat. Por citar algunos.

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Dijimos al principio que es un juego hecho por fans y para fans. Pero FighterZ no es solo la suma de factores y lecciones aprendidas. Es también su delicado equilibrio entre la diversión y la competitividad.

A fin de cuentas, eso y una excusa para luchar contra rivales todavía más poderosos es lo que buscan todos los saiyans. Y la versión de Switch de Dragon Ball FighterZ pone esos tres elementos en tus manos.

The Order 1886

Dragon Ball FighterZ

Plataformas Nintendo Switch
Multijugador
Desarrollador Arc System Works
Compañía Bandai Namco
Lanzamiento Ya disponible
Precio 51,99 euros

Lo mejor

  • Una tributo estupendo a la obra original
  • Un juego de lucha rotundo y contundente
  • La manera de adaptarse a medida al hardware de Switch

Lo peor

  • El panel de luchadores sin los DLCs
  • La historia es entretenida, sin más

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