Star Wars, la emoción de la Guerra de las Galaxias a través de espectaculares combates vectoriales en 3D
Análisis

Star Wars, la emoción de la Guerra de las Galaxias a través de espectaculares combates vectoriales en 3D

Los videojuegos y los combates espaciales son parte esencial de Star Wars y su enorme legado, y lo mejor es que muy rara vez han decepcionado los space shooters basados en el universo en La Guerra de las Galaxias: sagas como Rogue Squadron o X-Wing son de lo mejorcito que ha lanzado LucasArts en su historia. Tal cual. Eso sí, el impacto de Star Wars, la alucinante recreativa de Atari con gráficos 3D vectoriales no ha sido igualado todavía.

Lanzado para los salones arcade en 1983 y adaptado posteriormente a diferentes sistemas domésticos, el Star Wars de Atari era una experiencia de shooter espacial sencillamente espectacular: a través de vectores, nos sentábamos en la cabina del Ala-X del mismísimo Luke Skywalker con el propósito de hacer volar la Estrella de la Muerte y, en el proceso, llevarnos todos los Cazas Tie que nos salieran al paso.

Una experiencia de combates espaciales muy intensa, en primera persona y con frases y sonidos digitalizados de la película de la Guerra de las Galaxias. Y es que si la jugabilidad o el apartado técnico estaban a la vanguardia de la época, torpedear el reactor de la colosal estación espacial del Imperio escuchando la voz del viejo Obi Wan es un plus añadido a la experiencia.

Y lo mejor de todo es que, de algún modo -y no sin enormes limitaciones- Atari consiguió ensamblar el legendario clímax de La Guerra de las Galaxias en recreativas y toda clase de sistemas, desde el Amstrad CPC y  Commodore 64 al ZX Spectrum, pasando lógicamente por la mítica Atari 2600 y cada una de sus sucesoras. Y es que pocos lograron sumergirnos tanto y tan bien en aquella galaxia muy, muy lejana durante la década de los 80 como Atari.

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Star Wars, de las salas de cine a los salones recreativos

Pese a su escueto nombre, Star Wars no fue el primer videojuego basado en la Space Opera imaginada por George Lucas: En 1978, el año después del estreno de La Guerra de las Galaxias en los cines, Kenner lanzó Star Wars: Electronic Laser Battle, algo que hoy podríamos definir como una consola dedicada. Por su parte, Parker Brothers será la primera en adaptar tanto El Imperio Contraataca como El Retorno del Jedi.

Siendo justos, la todopoderosa Atari en su mejor época fue la que comenzó llevar los éxitos del cine a las recreativas y consolas. El primer videojuego licenciado basado en una licencia cinematográfica fue su adaptación de En Busca del Arca perdida -también de LucasFim- y el videojuego oficial de E.T. the Extra-Terrestrial debía ser pieza clave para su campaña de navidades de 1982. Por suerte, la experiencia Star Wars de Atari estaba a otro nivel.

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Dicho lo cual, 1983 fue un año crítico para Atari: no solo no había amortiguado lo suficiente el golpe recibido con el fracaso de un E.T. the Extra-Terrestrial estrenado pocos meses antes, sino que se encontraba en mitad del vendaval conocido como la Crisis del videojuego del 83. Con todo, el verdadero valor de la compañía seguía estando patente: no solo tenía licencias potentes, sino que también era capaz de sacar juegazos.

¿El secreto detrás del milagro técnico de jugar Star Wars con gráficos 3D? Un hombre adelantado a su tiempo: Ed Rotberg, responsable del no menos espectacular y ambicioso shooter en primera persona Battlezone de 1980. En ambos casos, se apostaba por usar gráficos vectoriales que daban profundidad y perspectiva sobre fondos negros -debido a las limitaciones de la época- ofrecían un muy resultón efecto de neón. Sobra decir que aquello favorecía mucho más a la ambientación espacial de La Guerra de las Galaxias.

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En declaraciones de Rotberg al magazine NEXT Generation, lo que pasará a ser Star Wars comenzó a tomar forma en 1981 bajo el nombre en clave de Warp Speed. Dicho lo cual, Ed Rotberg abandonó la compañía -junto con muchos otros- antes de que Atari firmase la licencia con LucasArts, con lo que el proyecto fue completado, adaptado y pulido a posteriori y de manera interna.

Que Star Wars y Atari uniesen fuerzas era todo un sueño hecho realidad para los apasionados por los videojuegos en una época en la que Atari no tenía el monopolio de la industria, pero casi. Y que llegase a los salones recreativos en dos modelos muebles, incluyendo una flamante cabina cubierta, terminaba de redondear la magia de ponerse a los mandos del mítico Ala-X de Luke Skywalker.

Una experiencia Star Wars colmada de detalles espectaculares

La jugabilidad de Star Wars es tremendamente sencilla y muy suave. Tanto al volar con relativa libertad por el espacio abierto como a la hora de esquivar los peligros y amenazas de las trincheras de la Estrella de la Muerte. La sensibilidad de los controles, por defecto con los ejes invertidos,  es de diez y la cantidad de elementos en movimiento en pantalla es espectacular.

Si bien Star Wars es la clásica recreativa en la que deberemos repetir los diferentes niveles en bucle con su correspondiente incremento de dificultad, lo cual era lo común en los juegos arcades en aquella época, acertaba de lleno al dividir los tres tipos de  fases. Así:

  • El primer tramo consiste en una batalla en espacio abierto, con la Estrella de la Muerte de fondo y como sutil pero efectiva referencia para orientarnos. El objetivo: superar a los Cazas Tie y a Darth Vader.
  • El segundo tramo tiene lugar en la superficie de la Estrella de la Muerte. En este punto deberemos sortear torretas, torres y toda clase de proyectiles.
  • Finalmente, nos adentramos en la trinchera que nos conduce al reactor de la estación espacial. La verdadera prueba de fuego: el espacio de vuelo queda reducido y, además de  las torretas, debemos esquivar toda clase de obstáculos. Finalmente, soltar un disparo en la brecha, a sabiendas de que en caso de fallar habrá que volver a meterse en la trinchera.

Desde el principio, Star Wars permite al jugador elegir entre tres niveles de dificultad muy bien calculados. De éstos no solo dependerá el nivel de nuestros escudos o la agresividad de nuestros enemigos, sino también el tamaño de las torretas o las barreras que nos toparemos al atravesar la trinchera. Lógicamente, mientras mayor es la dificultad, más intensa es la experiencia. Y ojo: hay un cuarto nivel de dificultad en el juego que no es seleccionable.

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Imágenes de los tres tramos del juego: el espacio abierto, la superficie de la Estrella de la Muerte y la trinchera del reactor

En Star Wars solo contamos con una única vida que, a su vez, se reduce a al número prefijado de impactos que podrán soportar nuestros escudos. Como añadido, y como mandaba la tradición de las recreativas, en función de nuestra puntuación podíamos restaurar hasta tres escudos al hacer explotar la Estrella de la Muerte. Y, lógicamente, la cantidad de puntos ganados en el  Star Wars de Atari están relacionados con el nivel de dificultad. Un trato justo para el jugador.

Y pese a que su apartado visual hoy podría ser considerado muy minimalista, nada más echar una moneda nos vemos desbordados por la cantidad de detalles del juego. Porque el Star Wars no solo sabe brillar con luz propia a través de sus gráficos vectoriales, su intensa propuesta de combates espaciales o su propia jugabilidad: Atari logra a todo el que esté encandilado con La Guerra de las galaxias a base de fanservice.

Detalles que van desde llamar las tablas de puntuación "Las fuerzas rebeldes de la Pricesa Leia" a los referidos diálogos digitalizados con las voces y consejos de Alec Guinness, los gritos de emoción de Harrison Ford o los pitidos de R2-D2 entre muchos. Por no hablar de los clásicos sonidos espaciales de las películas o los sensacionales acabados visuales elaborados a base de vectores.

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En lo referente a la música, un detalle muy interesante: al igual que los sonidos, se trata de versiones digitalizadas de las partituras de John Williams, pero hay un matiz: éstas se reproducen de manera aleatoria, en estéreo y con una consigna, cada tema no se repetiría hasta pasado siete minutos. Lógicamente, quienes tuviesen la llave de la máquina podrán ajustar la música o desconectarla.

La emergente fiebre por Star Wars y la sobresaliente manera de adaptar una de las mejores escenas de la trilogía clásica se tradujeron en un merecido éxito comercial y de crítica a nivel internacional. Atari produjo y distribuyó miles de máquinas y se convirtió durante meses en una obsesión para el público Japonés. Recordemos que nuestros amigos nipones provocaron no mucho antes una crisis de monedas cuando pasaron la fiebre del Space Invaders.

El legado de los combates espaciales de Atari

Star Wars supuso un éxito atronador, pero ni siquiera la Fuerza pudo impedir la caída de Atari.  El primer titan de los arcades y pionero de las consolas intentó adaptarse como pudo al periodo más delicado de la historia de los videojuegos. Y pese a que perdió la batalla, su leyenda sigue muy viva.

Cuando Atari pasó a desarrollar para todas las plataformas, ya pasada la mitad de la década de los 80, sus conversiones y recopilatorios de juegos de Star Wars fueron un notable impulso para la propia marca. Eso sí, la emergente división de juegos de LucasFilm, llamada originalmente LucasFilm Games, no solo tenía la ventaja de contar con la licencia, sino un toque muy, muy especial para los simuladores de combate.

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X-Wing vs Tie Fighter, un clasicazo de LucasArts

Ya como LucasArts, el mundo de los videojuegos continuó dejándonos asombrados con todo tipo de experiencias de Star Wars que tomaban el testigo de la recreativa Atari y la expandían a niveles espectaculares. Sobre todo, a través de la muy aclamada serie Star Wars: X-Wing que culminará con el alucinante X-Wing vs. Tie Fighter de 1997.

Más allá de juegos basados en tramas originales, LucasArts nos ha llevado a la trinchera de la estrella de la muerte pilotando el Ala-X de Luke en incontables ocasiones. Luciéndose en cada una de ellas y aportando novedades al jugador. Destacando, por ejemplo:

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  • Un Super Star Wars en el que se le daba un uso espectacular al hardware de Super Nintendo y su flamante Mode7.
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  • Un Star Wars: Rogue Squadron que dejaba patente que la tercera persona también permitía experimentar en toda su gloria el momento icónico.
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  • Un Star Wars Arcade de SEGA, posteriormente adaptado al Add On 32X de Mega Drive, que retenía las sensaciones clásicas de la recreativa.
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  • Y, saltándonos muchos pasos intermedios, un LEGO Star Wars: The Skywalker Saga en el que los vectores de 1983 dan paso a las piezas de construcción. Acertando en lo esencial: la sensación de pura emoción.

Quizás, jugar al clásico Star Wars de Atari haya perdido la fuerza original de hace prácticamente 40 años. Pero lo esencial, lo verdaderamente importante, sigue presente en un legado que no para de crecer y expandirse. Porque meterse en aquella espectacular cabina y provocar la explosión de la Estrella de la Muerte es una experiencia que solo disfrutarán los que se dejaban los duros en las recreativas, pero pilotar un Ala-X en realidad virtual en Star Wars: Squadrons no está nada, pero que nada mal.

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