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Análisis de Wavey the Rocket: nadie dijo que surfear con flow como un tiburón fuese fácil, pero puede ser divertido y refrescante
Análisis

Análisis de Wavey the Rocket: nadie dijo que surfear con flow como un tiburón fuese fácil, pero puede ser divertido y refrescante

Hubo una época, en los años noventa, principalmente, donde muchas compañías querían su propia mascota de los videojuegos para que fuese más reconocible su marca. Y no fue fácil conseguir otro Mario u otro Sonic, por ejemplo. Hubo un montón de mascotas fallidas, pese a que aún recordemos algunas con cariño.

Es, precisamente, una de los pilares sobre los que se sustenta este proyecto de UpperRoom Games, un estudio de tan solo cuatro personas que con Wavey the Rocket busca homenajear a esas mascotas de plataformas de los años 90. Y lo curioso es que se aleja de este género para abrazar otro mucho más complejo.

¿De qué va exactamente Wavey the Rocket?

Wavey the Rocket

Wavey the Rocket es un juego bastante hostil e intimidatorio de inicio, por mucho que cuente con un tímido tutorial de introducción. ¿El motivo? Cuesta lo suyo adaptarse a su peculiar control, con un tiburón que no para de oscilar hacia arriba y abajo con mucho flow, y cuya "ola" a surfear nos obligará a modificar su curvatura y velocidad para no chocar contra los obstáculos o coger objetos.

No es un juego musical, pese a que haya cierta armonía en sus movimientos, complicándose bastante el asunto si perdemos ese ritmo inicial. Tardaremos en sentirnos cómodos, pero lo cierto es que cuando empezamos a desenvolvernos con cierta soltura nos picará lo suyo para intentar lograr el 100% de cada fase o escalar puestos en el marcador online, donde he echado en falta repeticiones.

Creo que le hubiese venido muy bien contar con una característica tan propia de los Trials, para aprender de los maestros y así perfeccionar nuestra técnica y poder jugar a mayor velocidad. Y es que al principio iremos con miedo, yendo despacio, corrigiendo la posición constantemente, agrandando la curva, chocando tontamente y un sinfín de errores típicos de un principiante ante un género que resulta refrescante, hasta que descubrimos la importancia de la velocidad.

Wavey the Rocket juega mucho con cuatro movimientos básicos: encoger o agrandar la ola y hacer que el marchoso tiburón vaya más rápido o más lento, lo que provoca que la propia ola modifique su curvatura. Cuando comprendemos que es necesaria esa combinación constante, es cuando se empieza a disfrutar este juego tan atípico en el que no faltan, por supuesto, minijuegos, como el baloncesto o uno de golpear bidones, para aliviar tensiones y mejorar la técnica con calma.

Aquí lo que menos importa es su historia, pese al intento de UpperRoom Games de que nos interesemos por ella con un mapa que podremos explorar libremente (siempre y cuando cumplamos los requisitos por región para abrir sus puertas) y charlar con sus habitantes hasta derrotar a The Evil2, el malo maloso de turno.

Un reto ante el que necesitarás mucha paciencia

Wavey the Rocket

Su dificultad está muy bien pensada, puesto que cada nivel va subiendo los retos casi sin que nos demos cuenta, mientras que cada región supone un salto en este sentido al introducir otras variables, como enemigos o trampas en movimiento.

Si nos interesamos por el 100% de cada fase, recogiendo todas sus partículas y las tres gemas, se nos concederá una llave. Y estas llaves nos permitirán acceder al desafiante modo GrandMaster, con un único intento por nivel hasta que desbloqueamos un acceso especial al conseguir todas las llaves de cada región.

El que busque retos, tendrá bastantes tazas en Wavey the Rocket, no solamente por lo difícil que resulta convertirse en un maestro a la hora de seguir el flow de esta "mascota" de UpperRoom Games, sino por los múltiples desafíos de cada nivel, al tener que ajustar al máximo la curvatura de la ola si queremos coger todos los objetos. Incluso jugando con el dash, un movimiento extra de tres usos, que por supuesto podremos reponer cogiendo más potenciadores, que nos impulsa en línea recta unos metros a gran velocidad: ideal para batir el crono, como es lógico.

¿Y qué hay de la música? El estudio ha creado un cóctel de funk y jazz que casa a la perfección con el espíritu del juego, pese a que su ambientación estética, con esa presencia tan fuerte de luces de neón bajo escenarios en 3D, luzca recargada por momentos, aunque sin llegar a despistarnos del todo al resaltar lo importante.

La gran mayoría de niveles tienen varios checkpoints, a excepción de diversos encontronazos con el mismísimo The Evil2, al que tendremos que vencer, por ejemplo, con un duelo en tren y del tirón. En este sentido, UpperRoom Games se ha inspirado en esos plataformas que nos obligan a reintentar una fase en reiteradas ocasiones o desde los citados puntos de control. Y de niveles no va nada mal al ser 81, por mucho que la media de cada uno sea de 2 minutos.

La opinión de VidaExtra

En definitiva, Wavey the Rocket tiene su punto cuando aprendemos a jugar, por lo que es un producto ideal para los que busquen un videojuego refrescante que les aporte retos interesantes, hasta el punto de cambiar su forma de pensar a la hora de moverse. Pensado para partidas cortas e intensas, en un futuro por determinar acabarará llegando también a todas las consolas actuales, según sus creadores.

Wavey the Rocket

Wavey the Rocket

Plataformas Steam | Próximamente en PS4, Switch y Xbox One
Multijugador No
Desarrollador UpperRoom Games
Compañía UpperRoom Games
Lanzamiento 7 de mayo de 2020
Precio Por confirmar

Lo mejor

  • Estilo de juego refrescante y desafiante
  • El reto de lograr el 100% y GrandMaster
  • Buena banda sonora de acompañamiento

Lo peor

  • Su curva de aprendizaje es muy alta
  • La estética es demasiado recargada
  • El interés por la historia es inexistente

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