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Assassin's Creed Origins, el juego que me ha devuelto la fe en el Credo de los Asesinos
Aventura - Plataformas

Assassin's Creed Origins, el juego que me ha devuelto la fe en el Credo de los Asesinos

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Nunca he sido demasiado fan de los 'Assassin's Creed'. Siempre los he visto como juegos con potencial en los que Ubisoft se empeñaba en destrozar, no sólo por sus innumerables bugs, sino por no saber aprovechar su universo.

El único que llegué a disfrutar, sin haber sido la panacea, fue el 'Assassin's Creed IV: Black Flag', y eso que también pecó de algo muy habitual en la saga: hacerse repetitivo. Sin embargo no me está pasando con 'Assassin's Creed Origins', donde llevo más de doce horas y mi interés por él no ha decaído todavía.

Egipto, una sabia elección

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A punto de cumplirse diez años de historia para la saga, con más de una veintena de capítulos (entre principales y spin-offs), me ha parecido todo un acierto por parte de Ubisoft el hecho de ambientar el Animus en el antiguo Egipto.

Ya no solamente por toda la mitología de sus dioses y criaturas, sino por la riqueza de su entorno, y donde no todo serán dunas y desierto. Cada región, cada ciudad, cada atalaya... Todo varía y también se traduce en sus peligros y misiones.

Lo único que no me ha convencido es lo de forzar al jugador a evitar ciertas zonas por no tener el nivel suficiente, como si de un 'Ys' de Nihon Falcom se tratase. Si los enemigos son de nivel 18 y nosotros de 17, no pasa nada. Pero con dos niveles, se empieza a notar; mientras que con tres o cuatro se torna directamente imposible: apenas les quitamos nada y ellos de un golpe o dos, nos matan.

Comprendo que esto se ha hecho para darle más coherencia a la historia, llevándonos un poco de la mano (sin que sea tan evidente) para no salirnos del camino, pese a que contemos libertad total desde el minuto uno, pero es una decisión que choca un poco hasta que nos olvidemos de ella al llegar a nivel 40.

Un desarrollo de RPG que esta vez sí funciona

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Salvando lo ya comentado de las ridículas penalizaciones por contar con menos nivel que el enemigo, 'Assassin's Creed Origins' funciona muy bien como action-RPG. Pero no tanto de cara a los combates (muy a la sombra de las posibilidades de los Souls y cía; se nota que Ubisoft Montreal se ha inspirado en From Software, pero que quede claro, esto no es un Souls), sino más bien por la evolución.

Engancha bastante la búsqueda de equipo legendario para Bayek, al igual que perderse por todo Egipto en busca de materiales necesarios para poder crear equipo mejor para los seis parámetros clave de nuestro medjay.

El águila Senu nos facilitará mucho dicha tarea, al poder localizar los materiales que se encuentren a la redonda, mientras que para mejorar las armas podremos recurrir a los distintos herreros... tras soltar varios dracmas que hayamos recogido en nuestras exploraciones, o a base de vender lo que no nos sirva.

Ahora bien, mejorar un arma legendaria requiere muchos más dracmas respecto a otra de menor rareza, pero siempre nos quedará la opción de vender todo el equipo que no deseemos (yo ya hago por sistema el sacar tajada de lo que no sea morado o legendario), así sumaremos muchos dracmas fácilmente.

Las misiones de Assassin's Creed Origins

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Finalmente, el otro gran culpable de que esté tan enganchado a 'Assassin's Creed Origins' son sus misiones. En las más de doce horas no he notado un patrón que se repita, salvo las de vengar al resto de jugadores que hayan muerto en el juego.

Tanto en la historia como en las secundarias, es la primera vez en la saga que las misiones no se me hacen pesadas. Aparte que aquí, al igual que en el capítulo de Edward Kenway y similares, tenemos muchos secretos por descubrir, tanto en tumbas como por medio de papiros que nos dan pequeñas pistas sobre botín de lo más jugoso. En la imagen superior tenéis la solución a un enigma, por cierto.

No sé cuánto me llevará lograr el 100%, ni si me encontraré algún bug, pero sí sé que no quiero soltar el mando. Y eso que me había prometido esperar al lanzamiento de Xbox One X para degustarlo en condiciones. Porque se nota que tanto en PS4 como en Xbox One va forzado en ciertas situaciones, ofreciendo un framerate algo inestable por momentos e incluso algún parón inexplicable de unos segundos al entrar en zonas demasiado pobladas (por ser demasiado ambicioso).

Pero sobre todo, me alegra ver el nuevo rumbo que ha tomado la saga. Es la primera vez en diez años que el cambio se nota, y aunque el sistema de combates podría ser más fluido (la disposición de botones es similar a los Souls e incluso contaremos con botón de parry; pero insistimos, no es un Souls), es un gran paso respecto a lo que habíamos visto hasta ahora de parte de Ubisoft.

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