Crítica de Uncharted: PlayStation logra crear su propia película palomitera que respira las aventuras de Nathan Drake
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Crítica de Uncharted: PlayStation logra crear su propia película palomitera que respira las aventuras de Nathan Drake

Sentarse en una sala de cine no solo consiste en disfrutar de un par de horas de acción, comedia o tragedia, sino que existe ese momento en el que los tráilers y anuncios previos invaden la pantalla. Después de que Top Gun: Maverick y Lightyear me pusiesen a tono, llegó una de las sensaciones más extrañas de todo el metraje. El instante en el que la secuencia de PlayStation Productions entra en escena.

Es extraño presenciar una introducción que has podido ver varias veces en tu consola, con Joel, Ellie, Ratchet & Clank o el propio Nathan Drake que todos conocemos. Es el choque de realidad de que Sony se ha puesto las pilas y por fin lleva a sus principales IP a un terreno con grandes posibilidades como es el cine, como con la película de Ghost of Tsushima. Tras muchos retrasos, problemas de producción y desavenencias, finalmente Uncharted ya está en los cines de todo el mundo.

Pura aventura

Ya nos lo había puesto en bandeja los tráilers, pero sigue siendo una pasada. La película comienza por todo lo alto, mostrando la escena en la que Nate se encuentra colgado por las cajas atadas a un avión en marcha y que se trata de una secuencia legendaria de Uncharted 3. De hecho, ha marcado tanto que incluso el director de Misión Imposible - Nación Secreta reconoció haberse inspirado en ella para su película.

Con todo, aquí el director Rubén Fleischer nos deja con la miel en los labios, nos transporta al pasado para mostrarnos cómo ha sido la vida del protagonista encarnado por Tom Holland y qué le he llevado a ese momento. Aunque algunos de los elementos que vemos en la película de Uncharted se basen especialmente en la tercera y cuarta parte, no es necesario haber jugado a ningún juego para disfrutarla.

Es una puerta abierta enorme a su acción sin control, exploración y conocimientos históricos. En esta primera película (porque todo apunta a que no será la última vez que veremos al dúo Holland-Wahlberg en pantalla) quedan relegadas las historias propias creadas por Naughty Dog y se opta por realizar una adaptación propia. No estamos hablando de una desviación tan evidente como la que realizó Paul W. S. Anderson con Resident Evil, sino una reimaginación que sirve para definir a los personajes.

Uncharted

Son reconocibles para los seguidores de los juegos, pero la primera aventura que viven juntos es más una presentación al gran público. Seguramente sea en el futuro cuando más se ajusten a lo que hemos visto en los últimos años en PS3, PS4 y PS5. Con todo, sí que hay esos pequeños momentos que solo reconocerán los fans más acérrimos y que se agradecen mucho. 

Nada que perturbe la historia, pero hay un guiño muy especial para una de los máximos responsables de hacer que Nathan Drake sea todo un icono de PlayStation hoy en día. Además, Fleischer ya señaló que uno de los grandes tropiezos que siempre cometen las películas de videojuegos es al intentar ser exactamente iguales que sus homónimos virtuales.

La grandeza nace de pequeños comienzos

Está claro que la fórmula del éxito de Naughty Dog lleva muchos ingredientes, pero es innegable que Tomb Raider e Indiana Jones se encuentra entre ellos. Lejos de parecer una nueva puesta en escena de Harrison Ford como el profesor Jones, en Uncharted se respira realmente el espíritu de los videojuegos. Todos los clichés, tropos y momentos bombásticos de la serie están aquí.

Para ello tenemos el clásico villano de turno, con multitud de mercenarios a su disposición que únicamente se mueven por la cantidad de dinero que respalda a Santiago Moncada. Con un personaje creado para la ocasión, Antonio Banderas se pone en la piel de un hombre que quiere recuperar la grandeza de su familia, diluida con el paso de las generaciones. Con ese propósito, crea un pequeño ejército con su fortuna y pone de lugarteniente a Jo Braddock, interpretada por una resolutiva Tati Gabrielle.

Uncharted

En la otra banda tenemos a un Nathan Drake que se ha ganado la vida como ha podido desde que perdió a su hermano Sam. Escurridizo como pocos, ladronzuelo como muchos y con un conocimiento de la historia inigualable, Nate verá que su vida da un vuelco cuando Victor Sullivan aparece para proponerle ir a por el tesoro de Juan Sebastián Elcano y Fernando de Magallanes. Moncada cree que ese oro es suyo por derecho dinástico, así que el conflicto está servido. No nos podemos olvidar de Sophia Ali como Chloe Frazer, que logra situarse en ese punto de desconcierto para el espectador sobre sus verdaderas intenciones.

Aquí el leitmotiv sobre el que orbita todo Uncharted es la confianza y cómo las circunstancias de Sully, Nate o Moncada les ha llevado a dar una mano al compañero de al lado o a pisotearle en cuanto tienen una oportunidad. Nosotros ya sabemos que la pareja de Drake y Sullivan llevan años colaborando en los videojuegos, pero tienen que forjar todavía su inquebrantable unión.

Esta no sería una película de Uncharted si no hubiese viajes a lo largo del mundo, pudiendo ver localizaciones tan emblemáticas como Barcelona o parajes exóticos como las Islas Fidji. Todo ello en esa continua espiral de traiciones, nuevos aliados y persecuciones imposibles. También existen todos esos momentos en los que Nate se lleva más golpes en un combate por su mala suerte que casi por los que le pueda arrear el enemigo.

De hecho, en las escenas de acción también tenemos esas dosis de humor encajadas con buena mano y que sientan como anillo al dedo. Más de una risa te saldrá con Nate intentando escabullirse entre varios matones o con Sully intentando ayudar torpemente al joven. Una temática que no debía esquivar la película era introducir esos instantes tan típicos de los videojuegos en los que hay que resolver rompecabezas milenarios. Los tenemos aquí, con pequeños detalles de historia, con el latín por medio y en definitiva, el ingenio de un Nate que conjuga todo lo necesario para que el plan salga bien.

Uncharted

Los tropiezos del novato

¿Te crees a Tom Holland como Nathan Drake? Esa ha sido una de las dudas que más han orbitado sobre la producción, ya que el joven actor parece estar en todas las pantallas del mundo, especialmente tras su irrupción como Spider-Man. La verdad es que sí, a pesar de que no es exactamente el mismo Nate que hemos conocido. Aquí es una versión más joven, un diamante en bruto que debe ser pulido para que salga a relucir el intrépido aventurero.

Holland da lo mejor de sí, participando en muchas escenas de acción, con buenas coreografías y demostrando que está en plena forma. Lo mismo podemos decir de Mark Wahlberg, el cual nos muestra una versión un poco más desdibujada de Sully, que también debe dar esos pasos hacia ser un tipo más socarrón que burlón.

El que claramente tropieza en su papel es Antonio Banderas, que intenta imprimir el típico carácter imponente de malo, pero que el argumento se empeña en que la gloria real se la lleve Braddock, pues es el brazo ejecutor. Ella funciona como lo haría Nadine en Uncharted 4 y lo cierto es que muchas de las escenas se las lleva ella sola, dando la sensación constante de poner en peligro al que tenga enfrente.

Uncharted

Con mucho pesar, se echan bastante en falta los míticos acordes de Henry Jackman y Greg Edmonson. La banda sonora de Uncharted es de las que nos pone la piel de gallina y podría haber funcionado como los momentos Bond del agente 007, pero nada más lejos de la realidad. En apenas un instante, muy significativo, suena la melodía de Nate que tantas veces hemos escuchado.

Pero estos pecados se le pueden perdonar prácticamente con el vendaval de acción que nos llega en el tramo final. Aquí es donde Fleischer se desmelena y nos regala secuencias de puro Uncharted, con caos, destrucción y toneladas de suerte. Finalmente, cuando hayáis terminado de ver la película, seguid sentados, porque tocan dos escenas poscréditos que nos dan pistas sobre qué es lo que sucederá en la siguiente película.

PlayStation Productions ha conseguido sacar un proyecto muy solvente adelante, que se convertirá en uno de los principales atractivos de la cartelera de cine durante semanas. La más que previsible buena recaudación ya nos asegura volver a sentarnos para un Uncharted 2 y 3, casi con toda probabilidad. Esta primera película ha conseguido dar forma a unos personajes que deben explotar del todo a partir de la secuela. Sea como sea, allí estaremos para verlo.

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